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Columnistas
10/07/2022

Silvina Batakis

Militante, economista, y ahora ministra bajo asedio

Militante, economista, y ahora ministra bajo asedio | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.
(Foto de archivo, publicada en septiembre de 2018).

La nueva ministra tiene compromiso con los intereses nacionales, sobresaliente formación en economía y experiencia en cargos públicos. Lejos de todo porteñismo y pertenencia a las clases privilegiadas, conoce el país federal. Pero nada garantiza resultados ante el feroz ataque de los mercados y del poder mediático.

Miguel Croceri

La nueva ministra de Economía de la Nación, Silvina Batakis, tiene una sólida formación como economista en universidades de Argentina y del exterior, y además acumula una sobresalienteexperiencia en la función pública. Sin embargo, es ante todo una militante política.

No solo es ajena a los intereses de los poderes capitalistas que dominan a nuestro país y al mundo entero, sino que tampoco se resguarda en ese “saber” elitista y solo para expertos/as que normalmente los discursos dominantes atribuyen a los/las “economistas”, a quienes presentan como poseedores/as de verdades superiores imposibles de asir (de agarrar, de aprehender, de ser entendidos o captados) por sectores amplios de la población.

A modo de ejemplos que excedían sus análisis económicos durante el macrismo y ampliaban las perspectivas de observación, pueden citarse algunas de sus declaraciones a Va Con Firma en distintas entrevistas realizadas en esa época por el periodista Diego Colao.

En julio de 2018, hace justo cuatro años, cuando todavía faltaba casi uno para que se hiciera pública la sorprendente y trascendente decisión de Cristina Kirchner destinada a impulsar un frente electoral que unificara a todos los sectores del peronismo más sus aliados, Batakis declaró a este medio que “las víctimas que está dejando el gobierno (de Mauricio Macri) van a generar la unidad”. Asimismo, advertía que “lo más grave que va a dejar el macrismo es un menor grado de libertad y de acción para la próxima gestión de gobierno”. (Nota del 08/07/18). 

Al año siguiente, en marzo de 2019, hacía una cruda descripción de los daños económicos y sociales del régimen neoliberal, tanto en aquel momento como a largo plazo. Esa vez dijo que “Argentina en estos tres años destruyó 10.000 empresas”, y alertó que el pacto firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) “implica que por muchos años vamos a tener a la misión (de esa institución) auditando las cuentas” públicas nacionales.

Y tras denunciar el crecimiento de la pobreza, en la misma ocasión apuntó: “Los planes sociales tienen que ver con una cuestión muy coyuntural de emergencia, de urgencia, pero después tienen que ser reemplazados por puestos de trabajo. Este gobierno destruyó puestos de trabajo y aumentó la cantidad de planes, y eso revela que estamos ante una situación de crisis, de emergencia, y que van a dejar un país totalmente devastado”. (También publicado en este portal de noticias, nota del 10/03/19). 

Pertenencia, antecedentes, formación

Completamente lejos de todo porteñismo y pertenencia a las clases sociales privilegiadas, la nueva integrante del gabinete nacional es una profesional de clase media, nacida en la ciudad fueguina de Río Grande, y que a través del estudio y del ejercicio de cargos en el Estado conoce fielmente los intereses federales.

Entre los antecedentes de Batakis en la función pública se destacan su condición de ministra de Economía de la provincia de Buenos Aires en el periodo 2011-2015, o sea en el segundo periodo de Daniel Scioli como gobernador, y más recientemente su desempeño como secretaria de Provincias del ministerio del Interior.

Pero su “vena” política y militante quedó reafirmada cuando en 2018 hizo pública su intención -que a la sazón no se concretaría- de ser candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires en el año siguiente. (Tema destacado esa vez por el periódico digital Crítica Sur, publicado en Tierra del Fuego, la provincia donde nació. Nota del 10/09/2018). 

Asimismo, enlos tiempos de trabajo político y territorial en la oposición fue “una compañera con quien construimos (recorrido por las) calles, (unidades) básicas y estrategias de resistencia al macrismo”, según la definió hace una semana por Twitter la también militante política y economista Delfina Rossi. (Tuit del 03/07/22). 

Una más: en septiembre del año ‘18 Batakis se reunía con Cristina Kirchner, en momentos en que la actual vicepresidenta corría riesgos de ser encarcelada por el régimen de derecha y muchos/as dirigentes peronistas escapaban de cualquier vínculo político con ella. (Tras un encuentro con la líder del kirchnerismo, se publicó la foto que encabeza esta columna periodística).

Si se buscara un “remate” para simbolizar su compromiso ético, ideológico y político, podría señalarse su perfil de Twitter, donde aparece en una foto junto a Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo. (Perfil de Batakis en Twitter). 

Acerca de la formación intelectual de la nueva ministra de Economía argentina, mucho se publicó desde que hace una semana fue nombrada en ese cargo por el presidente Alberto Fernández, en acuerdo con la vicepresidenta Fernández de Kirchner, y con un fortísimo respaldo expresado posteriormente por parte de gobernadores/as, legisladores/as y muchos/as otros/as referentes del Frente de Todos.

En extrema síntesis, valga resaltar que su primer título académico lo obtuvo en la Universidad Nacional de La Plata; que además realizó una maestría en Finanzas Públicas provinciales; estudió un posgrado en Economía Ambiental en la Universidad de York, Inglaterra; obtuvo diversos premios y becas en el exterior; y se capacitó en Suiza, Francia, Chile y Estados Unidos. (Para no abundar en información ampliamente divulgada en los últimos días, nos remitimos a un artículo de Página 12, nota del 04/07/22). 

Golpismo económico y mediático

Todo lo anterior, es decir su compromiso político con los intereses de la Nación y del pueblo argentino, así como su formación en ciencias económicas y desempeños en la función pública, son condiciones extraordinariamente favorables que sin embargo no garantizan, a priori, ningún resultado.

Hoy Silvina Batakis es una ministra bajo asedio, porque bajo asedio están el gobierno nacional y las propias estructuras democráticas del país. El feroz golpismo de los grandes poderes empresariales, articulados con las corporaciones mediáticas -y con la cobertura del aparato judicial corrompido-, convierten a Argentina en un tembladeral. Como bien se sabe, la inflación actual es peor que la ya de por sí muy alta dejada por el gobierno de Macri.

A ello se suma la grave crisis interna de la coalición oficialista, un proceso en el cual al presidente y la vicepresidenta de la República son los primeros responsables. Las controversias entre el jefe del Estado y la creadora y líder del frente gobernante, entraron en una etapa de distensión precisamente cuando ambos acordaron la designación de la ministra que reemplaza a Martín Guzmán. Lo que ocurra de ahora en adelante está por verse.

Argentina padece “golpes de mercado” desde hace más de tres décadas. El primer blanco de esa modalidad de ataque fue el gobierno de Raúl Alfonsín en 1989, Aquella ofensiva económica fue plenamente exitosa para sus perpetradores y beneficiarios.

Por eso el país sufrió una hiperinflación devastadora y las clases populares perdieron una porción considerable de su participación en el reparto de la riqueza socialmente producida en el país.

El primer presidente de la posdictadura -Alfonsín- debió irse del gobierno cinco meses y medio antes del plazo constitucional, y su sucesor-Carlos Menem- aplicó una por una las exigencias para desmantelar la fortaleza económica del Estado argentino y dejar a la Nación en una situación de debilidad estructural frente a los poderes capitalistas locales y extranjeros.

La estrategia golpista utiliza todos los recursos económicos y de acción psicológica sobre la opinión pública. Los más habituales son la disparada del dólar, los aumentos de precios, la especulación con divisas surgidas de las exportaciones -no liquidar los dólares obtenidos por esa vía, a la espera de que el peso siga perdiendo valor-, la fuga de dólares al extranjero y el desabastecimiento de artículos de consumo masivo.

Junto con esas maniobras, los aparatos comunicacionales despliegan minuto a minuto propaganda político-ideológica desestabilizadora, disfrazada de periodismo.

Ese tipo de accionar fue frecuente durante los gobiernos kirchneristas, particularmente los de Cristina. La gestión que encabeza Alberto empezó a sufrirlos en los últimos meses del 2020, en plena tragedia universal del Covid y cuando todavía no existían las vacunas. (Una descripción de lo que ocurría en octubre de ese año fue publicada por el diario cooperativo Tiempo Argentino, nota del 25/10/2020). 

La capacidad de resistir, en mayor o menor medida, las embestidas de los dueños del capital y sus corporaciones mediáticas, depende simultáneamente del grado de fortaleza que tengan tanto las estructuras económicas de un país como sus autoridades políticas y los poderes públicos en general.

Hoy, Batakis quedó ubicada en la primera línea de combate para responder a la ofensiva golpista actual, y en lo posible resguardar el bien común de las argentinas y argentinos.

29/07/2016

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