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Exterior
01/10/2018

Una Venezuela distinta a la que muestran los medios hegemónicos

Una Venezuela distinta a la que muestran los medios hegemónicos | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

El autor de estas notas cortas, pantallazos de su paso por la República Bolivariana de Venezuela, brinda una mirada que permite acercarse a la vida de ese país en la actualidad. Aquí una primera entrega.

Rodolfo Canini

Nafta y agua

Mientras en nuestro país el litro de nafta se acerca al valor de un dólar y se afirma que está relacionado con el precio internacional del petróleo sin que el país tenga que pagar costos internacionales para extraerlo, en Venezuela el litro de gasolina cuesta infinitamente menos a un litro de agua mineral. Cuarenta mil litros equivalen a uno de agua mineral. Los automovilistas se acercan al expendio de gasolina y dan a los despachantes un billete de 10.000 bolívares, equivalentes a 10 centavos de la nueva moneda, el Bolívar Soberano. Con ese billete se podría llenar cinco veces el tanque, sin embargo, no recogen el cambio, porque no lo hay para esa cifra.

 

Medios hegemónicos

Hoy, los medios hegemónicos de comunicación argentinos dicen que en Venezuela no hay alimentos. Pude presenciar en la avenida Universidad de Caracas, los Camiones Socialistas Areperos del Ministerio de Alimentación. Están por todas partes al igual que sus locales. Venden comida tradicional a un precio simbólico (más que barato). Sin embargo, no hay mucha gente comprando. Menos de diez personas. Si fuese cierto lo que transmiten los medios de Argentina, estos camiones serían saqueados.

Gran estafa

En Colombia un litro de nafta cuesta 1 dólar. Eso sí, hay que decir que en Colombia el dólar está por debajo del valor que tiene en Estados Unidos. Esto es producto del lavado de dinero del narcotráfico. La droga se paga en dólares. Es un país que vive de la ilegalidad y de las mafias, encabezadas por el ex presidente y ahora senador, Álvaro Uribe y por su amigo y actual presidente, Iván Duque Márquez.

En la frontera entre Venezuela y Colombia, el primer país estima que ha perdido unos 15.000 millones de dólares anuales por el contrabando de combustible. Desde cisternas “camufladas” hasta los llamados “mariposas” que pasan de a cinco litros por la frontera (este es uno de los motivos de las largas filas de personas cruzando puentes a Colombia) es la metodología que se utiliza para el tráfico ilegal de nafta. La oligarquía colombiana no sólo abastece el mercado interno de su país, sino también se da el lujo de exportarlo. De a camiones pasaban el dinero venezolano a Colombia, para después, con ese mismo dinero comprar combustible en tierra venezolana y traficarlo al otro lado de la frontera. Compraban los billetes bolivarianos pagando hasta 50 veces su valor. Así lograron la falta de liquidez en el país presidido por Maduro, además de provocar una constante inflación. Pero el presidente Maduro cortó por lo sano hace pocos días y estableció que el combustible siga siendo subsidiado, pero para ello se deberá presentar el Carnet de la Patria. Es un carnet que se adquiere voluntaria y gratuitamente por todo habitante del suelo del país bolivariano. A través de él se accede a muchos beneficios, desde la alimentación, salud, y ahora hasta compra de combustible. Para ello, en toda la frontera con Colombia cada interesado en cargar combustible debe hacerlo con su pulgar y mostrando su Carnet de la Patria. Sino se cuenta con este carnet deben pagarlo al valor que Venezuela lo exporta, es decir a precio internacional. De esta manera se evita el tráfico de comprar el combustible en Venezuela a precios subsidiados, y pasarlo al país vecino. Esta medida afecta directamente a las mafias colombianas, y a la República Bolivariana de Venezuela le redunda en un ahorro de nada menos que 15.000 millones de dólares anuales. Eso sí, he visto por la TV a señoronas muy ofuscadas y destilando odio contra Maduro, que estaban haciendo cola para sacar el Carnet de la Patria. Todxs los medio pelos (escuálidos para los venezolanxs) son iguales en toda Latinoamérica.

La violencia

Mucho han hablado los medios de comunicación sobre la violencia en la República Bolivariana de Venezuela. Parecía que existía un país en llama y que, la experiencia chavista se desvanecía ante el reclamo y la furia popular. Seguramente ese era el objetivo del país del norte, que acecha a todos los países desobedientes que tienen petróleo.

Cuando se camina por las calles caraqueñas todavía retumba la palabra “guarimbas”. Fueron grupos de jóvenes, de clase media en principio, apostados en las calles de los barrios coquetos del Este de la ciudad, manifestando rebeldía civil.  El presidente Nicolás Maduro es quien los calificó a los muchachos que cortaban calles de guarimberos para no darles identidad y no atemorizar a la sociedad (guarimbero se dice a quien busca pleito o camorra). La violencia fue aumentando progresivamente y en forma planificada. Cercaron zonas de Caracas; una especie de secuestro colectivo. Nadie podía salir o entrar, a riesgo de ser agredido de la peor manera a quienes intentaran hacerlo. Hasta a los propios anti chavistas le jugaba en contra la estrategia de los muchachos de clase media que para entonces se les habían sumado grupos delincuenciales pagos. Hechos vandálicos fueron al principio y luego introdujeron asesinatos. Premiaban en forma diferencial. Si el muerto era un militar, valía más que un policía. Después incorporaron el premio para matar chavistas, dentro y fuera del país. Así fue como el mundo se enteró como prendían fuego a un joven, y después a otro. Obviamente los medios de comunicación cargaban los muertos para el otro lado. Las guarimbas era una táctica de distracción, ya que la verdadera ofensiva estaba en manos de paramilitares. Una organización preparada en campos de entrenamiento en Colombia y financiada a través de ONGs  estadounidenses.  Estas organizaciones otorgaban premios a “luchadores por la libertad y la democracia en Venezuela” con abultadas cifras en dólares. Los premios a políticos opositores servían de máscara para financiar la compra de armamentos. Cada vez que esos premios se daban, aparecían armas nuevas en manos de paramilitares compradas en Colombia y en Estados Unidos. La organización paramilitar estaba estructurada en células desde mucho tiempo antes. Se infiltraban en las organizaciones populares para fomentar y acrecentar la protesta contra el gobierno. En los momentos álgidos recibían 100 dólares por día cada uno; para la alicaída economía venezolana representaba un dineral. El índice de asesinatos aumentó un 56% en el año 2017. Asesinatos destinados a miembros de la fuerza de seguridad, a chavistas, pero también al libre albedrío. El objetivo de la violencia ejercida por las guarimbas y los paramilitares era generar una sensación de caos, de ingobernabilidad, para que de este modo Estados Unidos pusiera orden, en su función de gendarme universal, tal como pasó en Libia, y antes en Irak y en Afganistán. No le salió en Venezuela y tampoco en Siria y en Nicaragua. Pero lo más destacable de esta historia es: ¿cómo el chavismo arremetió contra esa violencia? En el año 2014 con operaciones de inteligencia y metiendo presos a sus cabecillas, incluyendo a políticos opositores, verdaderos planificadores de lo ocurrido. En el 2017, Maduro convocó a elecciones para una Asamblea Constituyente. Ganó ampliamente y desaparecieron las guarimbas y se durmieron los paramilitares. Es decir, en los dos períodos, combatió la violencia con inteligencia y con más democracia, y no con represión, que hubiese sido lo esperado. Que existe crisis económica en el país más bolivariano, sin ninguna duda. El bloqueo económico de Estados Unidos es fenomenal. Pero esa es otra historia.

Plan volver a la patria

Hace unos días el presidente Nicolás Maduro anunció acciones para repatriar a aquellos venezolanos y venezolanas que se encuentran en otros países y quieren volver. Para ello deben asistir a las embajadas venezolanas e inscribirse. En una semana ya volvieron a su tierra más de 2.000 personas. Se creó un puente aéreo principalmente desde Perú y Ecuador, países en que la xenofobia, la explotación laboral y la trata de personas están a la orden del día. Las historias que cuentan son espeluznantes, aunque no se diferencian mucho de los maltratos, discriminaciones y explotación que reciben en nuestro país, las y los hermanos bolivianos, paraguayos, chilenos, peruanos.

El cerco mediático que es el mismo que protege a Macri, no para de mentir acerca de la situación de Venezuela. TN se cansó de mostrar imágenes de cientos de venezolanxs cruzando de San Antonio (Venezuela) a Cúcuta (Colombia) por el puente fronterizo Simón Bolívar. Ese flujo de gente es diario desde hace muchos años. Gente que comercia, que visita familiares, que trabaja. Querían demostrar una emergencia humanitaria para poder generar una imagen distorsionada de la realidad y decir que la gente escapaba de una feroz dictadura. Ir abonando un terreno para poder invadir desde el país del norte. Son estrategias del imperio aplicadas en Irak, en Libia, en Siria. En este último país no lo ha podido, como no ha obtenido los mismos resultados en Nicaragua y en Venezuela. No alcanzó el bloqueo económico, las violentas guarimbas, el desabastecimiento.  El gobierno y pueblo venezolano ha pasado de la resistencia al desarrollo, y están dispuesto a defender la soberanía y la libertad con su propia vida.

29/07/2016

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