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05/06/2016

Neuquén

“En este país va a haber una conmoción”

“En este país va a haber una conmoción” | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.
Foto: Pablo David Sánchez

Noemí Labrune, dirigente en la defensa de los derechos humanos, advirtió sobre una “conmoción social” por las políticas del gobierno de Macri. Considera que se está preparando la intervención de las Fuerzas Armadas en problemas de seguridad interna.

La dirigente histórica de la Apdh Noemí Labrune, sostuvo que apartir del decreto 721, que termina con la subordinación militar al poder civil, el gobierno de Mauricio Macri podría abrir la puerta a una intervención de las Fuerzas Armadas en la seguridad interna, lo cual considera “peligroso” porque con la actual situación económica “en este país va a haber una conmoción”.

En un extenso diálogo con Va Con Firma, Labrune habló del próximo juicio por crímenes de lesa humanidad que seguirá a “La Escuelita” IV, y de la marcha de la causa por la complicidad de los jueces con el terrorismo de Estado.

-Cómo evalúa la marcha del juicio “La Escuelita” IV?

-En realidad los juicios se tornan cada vez más fáciles. Por tratarse de un plan sistemático todos los hechos que se denuncian ya tienen antecedentes y no es necesario profundizar la investigación. De manera que este es en realidad un juicio abreviado con respecto a “La Escuelita” II, que fue el más complejo.

Sin embargo, tiene algo muy importante: por primera vez hay 14 casos de víctimas del delito de desaparición forzada cuyos responsables son imputados por homicidio, cosa que no había ocurrido en los tramos anteriores porque no habíamos incorporado ese tipo de víctimas por problemas procesales.

En todas las jurisdicciones del país se está juzgando como homicidio triplemente agravado los casos de desaparición forzada. Todavía no se puede condenar por esta última, por tratarse de un delito continuo y compuesto que aún no está en la legislación positiva. Pero sí se puede hacerlo por cada una las etapas que la constituyen, por ejemplo la privación ilegítima de la libertad, las torturas y, finalmente, el homicidio.

Es la primera vez que en nuestra jurisdicción son juzgados como tales estos casos. Suponemos nosotros, por todo lo que está sucediendo en otras jurisdicciones, que la pena obligada, la única posible, es la de perpetua. Que en la práctica no cambia mucho porque estas personas que van a recibir la pena ya tienen otras muchas y una perpetua para ellos ¿qué puede ser?, apenas los pocos años que les quedan de vida. Por la ley biológica, diría. Pero, simbólicamente, tiene mucha importancia porque es el delito más grave de todos los que han cometido en el marco del terrorismo de Estado.

-El caso de Juan Mateo Nieto a quien, según surgió en este juicio, tiraron al mar desde un avión, ¿revela que la metodología de los vuelos de la muerta también se aplicó en el Alto Valle?

-Yo tengo una hipótesis, pero hay que profundizarla. Hasta que se expidieron en Bahía Blanca con respecto a la causa de la Marina, la mayoría de los que estábamos trabajando en los juicios, pensábamos que la Marina era la ESMA. Si bien conocíamos algún caso en Bahía Blanca, en unas fortificaciones a la orilla del mar, no la habíamos visto operar. Pero al investigar a fondo la actuación de la Marina, Miguel Palazzani y Abel Córdoba, esos fiscales maravillosos que hemos tenido en Bahía, determinaron que esa fuerza actuaba allí pero fundamentalmente en Mar del Plata.

Desde esta última ciudad se irradiaba a Bahía y a otros puertos; se hacían operaciones, bastante cuantiosas, y su centro clandestino eran, simbólicamente, barcos atracados en el puerto de Mar del Plata, todo con total impunidad.

Así que, en realidad pensaría que los vuelos de la muerte los implementó en el país sobre todo la Marina y a lo mejor no hablaría de que los utilizaron con las víctimas del Ejército. Pero no me puedo adelantar, puede ser que el Ejército también operara para esta sub zona 52 vuelos de la muerte, como también puede ser que esta víctima fuese específicamente de la Marina.

-La serie de juicios sobre La Escuelita, ¿concluye con la causa IV o va a haber más?

-Es complicado. No hay una división tan drástica pero el juicio que ahora tendría que venir, que se llama “Alvarez y otros” es el que comprende 18 víctimas secuestradas en Neuquén, personas que militaban aquí, y que fueron llevadas a Bahía Blanca. Pero, algunas de ellas, pasaron antes por una escuelita que no estaba todavía inaugurada, una escuelita extraoficial que luego fue “La Escuelita” pero que todavía no tenía lugar de alojamiento.

Es decir que varias de esas víctimas, Altomaro, Mujica, etcétera, fueron primero torturadas en “El Quirófano”, así lo llamaban, de la escuelita, pero no alojados allí. Los llevaron a la cárcel y de allí fueron trasladadas a “La Escuelita” de Bahía Blanca.

-¿Cuál es el estado de la causa por la que se investiga la complicidad en la región de jueces con delitos de lesa humanidad?

-Es el tema que se ventila en el libro de Juan Pablo Bohoslavsky “¿Usted también, doctor? Esa causa está caratulada con el nombre del doctor más cómplice, que es Pedro Laurentino Duarte, un juez federal que actuó durante todo el Proceso. Juró en septiembre de 1976 y, creo yo, pero no lo puedo demostrar porque no encuentro la foto que me mostraron una vez, que lo hizo vestido con uniforme de camuflaje porque era, hasta ese momento, auditor militar.

Es decir, era un abogado que se enganchó en el Ejército y fue auditor de la VI Brigada y de pronto, claro, necesitaban un juez federal adicto, lo designaron a él y no tuvo tiempo de cambiar de uniforme. Pero tampoco habrá querido, de hecho durante todo su desempeño no hubo un solo hábeas corpus que se diligenciara como corresponde.

Tenía muy mal trato con los familiares y después de ser juez se recicló. Es estanciero, casi diría terrateniente por el montón de hectáreas que tiene; especialista en correr los alambrados en territorio mapuche. Es quien denuncia después a familias mapuches que estaban asentadas allí desde siempre; corre el alambrado y los denuncia como usurpadores.

Donde más tierra tiene es en Zapala, en el centro de la provincia y actúa en la camarilla de personas, muy progresistas en cuanto a sus propios bienes, que componen la Sociedad Rural de Zapala. Todos ellos tienen cuentas pendientes con el artículo de la Constitución que dice que las comunidades son preexistentes y los pueblos originarios tienen derechos que marca la Constitución. El segundo de la Sociedad Rural creo que es sobrino directo de (el ex dictador chileno Augusto) Pinochet.

-¿Pero cómo está esa causa de los jueces ahora?

-Es una causa que fue muy engorrosa de llevar porque el fiscal que hizo el requerimiento, que es Adrián García Lois, que en ese momento era fiscal subrogante entendió -y creo que simbólicamente era muy correcto- que tenía que imputar a todos aquellos que habían intervenido, de una u otra manera, en el cajoneo de las causas por terrorismo de Estado iniciadas durante la dictadura.

En ninguna de ellas hay evidencia de la presencia real de los imputados en sesiones de tortura, por ejemplo. Salvo en una sola. En general es mucho más gordo este tema en otras jurisdicciones que en esta.

Dueño de una gran práctica tribunalicia, este Laurentino Duarte tardó cinco meses en finalizar su indagatoria porque exigió comentar caso por caso. Llegan a cien y el juez no le podía coartar su derecho de declarar en indagatoria. Se sentaba a la mañana, dos o tres veces por semana, y relataba un caso con todos los detalles y después estaba cansado y había que hacer cuarto intermedio, y al día siguiente tomaba otro caso. Así que es muy engorroso, está muy trabado ese expediente y va para largo.

-¿Cómo ha visto este decreto del presidente Mauricio Macri por el cual los ascensos traslados y otras cuestiones relativas a las Fuerzas Armadas pasan del dominio civil al militar?

-Me parece que no podría pasar nada de lo que no pasó hasta ahora porque, en realidad, seguramente en el interior de cada una de las tres armas había hasta ahora una negociación con la autoridad política. Y a veces, seguramente la autoridad política tampoco daba la decisión correcta. Tenemos el caso de (el ex jefe de Estado Mayor, teniente general César) Milani, por ejemplo, designado por la autoridad política y no por la militar.

Ahora, este esquema es mucho más peligroso cuando la autoridad política es un Macri. Pero yo no veo que vaya a cambiar mucho.

-¿No tiene un alto valor simbólico esta medida que revierte una decisión del presidente Alfonsín al comienzo de la democracia?

-Tiene un alto valor simbólico y también es una advertencia, porque si nosotros no nos oponemos y empezamos a hablar de este tema con toda la ciudadanía, no se trata solamente de que hay despidos ni de que van a vender el país, que eso también existe, sino que es un globo de ensayo, porque esto fue dos días después que Macri dijera, en el Día del Ejército, que empezamos una nueva era con respecto a nuestra queridas Fuerzas Armadas y hablado de reconciliación.

Detrás de esto vienen cosas muy peligrosas y mucho más de fondo. Me parece que todos tenemos que manifestar nuestra oposición para que vayan contando los porotos, se den cuenta de que con esto van también a tener un lío con la mayoría de la sociedad.

-¿Usted cree que en el desarrollo de esta política puede estar el intento de establecer alguna amnistía o algo que signifique terminar con los juicios?

-La amnistía hoy por hoy no es posible. Va a haber una amnistía biológica, como hay una impunidad biológica. Pero está la devolución del poder y la reconstrucción del poder militar, con el peligro de que pase a ser poder militar-empresario, un remedo de entrecasa de lo que es el Pentágono. Que pase a tener autoridad en temas como drogas e incluso en materia de conmoción interna. Y como en este país va a haber una conmoción, no sé si no están preparando el terreno para que ellos manejen ese momento álgido, que va a tener que suceder porque lo que está ocurriendo no da para mucha paciencia.

-¿Usted habla de las políticas, o de la falta de políticas sociales del actual gobierno?

-Exactamente. Y de que así como se había determinado hasta ahora que las Fuerzas Armadas no pueden hacer seguridad interna, si empiezan a quererlos mucho y a decir que son abnegados y que salvaron a la patria, cuando la patria esté en peligro, porque el pueblo se levante a decir que esto no va más, por ahí los llaman y hacen otro decreto que dice que sí, que pueden actuar en lo interno. De manera que esto es peligroso.

-¿Puede ser esta la reconciliación que en realidad está buscando, el gobierno, verdad?

-Y, claro, la de los buenos con los buenos. Los revoltosos a la cárcel.

29/07/2016

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