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Entrevistas
28/05/2016

Hugo Yasky

"Macri es arrogante con los trabajadores"

"Macri es arrogante con los trabajadores" | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

En la primera entrega de una entrevista exclusiva, el titular de la CTA de los Trabajadores analiza el veto a la ley anti despidos, la unidad sindical, lo que va a pasar en el “segundo semestre” y los desafíos del movimiento popular.

Sergio Fernández Novoa

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-¿Qué análisis hace del veto a la ley anti despidos del presidente Mauricio Macri?

-La crisis producida por las políticas económicas y de ajuste del gobierno de Macri se expresa en los despidos, los que todavía siguen en el sector público y los que se están dando en el sector privado. Tenemos ya 160.000 despidos y otros que no podemos registrar porque son de trabajadores informales y no dejan rastro estadístico. En la medida que el de mejor situación pierde el empleo, se genera un efecto dominó. El desempleo afecta la economía de cada casa y produce esta situación dramática.

-¿Cómo se gestó la ley abortada por Macri?

-Es muy grande la onda expansiva de los despidos formales que se extiende a los informales y ese panorama requería de parte nuestra, de las centrales sindicales, alguna solución. El Gobierno no tiene una agenda social, solo tiene una agenda de los grupos empresarios que quieren reconvertir el país en una plaza fuerte para la especulación financiera, abrir a una economía a expensas del intercambio desigual que imponen los países del Norte. De esta manera concentran la riqueza en los sectores muy minoritarios, únicos beneficiarios de estas políticas. Y lo peor, es que además de no tener agenda social, el gobierno nos mira con desdén por reclamar soluciones. Por eso propusimos la ley que es casi una copia de la que existió en 2002 para detener la hemorragia de despidos. Cuando un herido llega a una sala de guardia lo primero que hay que hacer es parar la hemorragia y después curar la herida. Pero si no parás la hemorragia todo se hace imposible. Entonces dijimos, paremos los despidos, y después, bajo ese techo discutimos una ley para las pymes, porque necesitamos hacer viables y sustentables a las pequeñas y medianas empresas.

-¿La ley fue producto de la movilización y unidad de las centrales sindicales?

-Sí. El acto del 29 de abril, multitudinario, fue producto de la unidad de acción de las centrales sindicales. Y tuvo como resultado que en el Congreso, a pesar de la oposición del oficialismo, se dé la primera derrota gubernamental en un lugar donde hasta ahora se habían movido con soltura y comodidad dejando a la oposición como bandera desflecada.

-Macri se vio forzado a recurrir al veto...

-El veto, que según Durán Barba le da prestigio al presidente ante la opinión pública y lo muestra como un gran estadista, para mí es un verdadero mamarracho. Un Presidente que veta una ley como esta simplemente está diciendo yo soy el que manda y pertenezco a la clase de los que mandan y no vamos a aceptar que a nadie se le ocurra otra idea. Un hecho de absoluto autoritarismo. Para nuestro modo de ver da una imagen muy pobre como Jefe de Estado de un país que quiere ser democrático. Mauricio Macri es arrogante con los trabajadores, pero es un perrito que saca la lengua con los poderosos.

- A usted y a Pablo Micheli se los escucha protestar, levantar la voz, pero hay dirigentes de la CGT que tienen otra actitud. Incluso Moyano sorprendió hablando de las elecciones en la AFA sin mencionar el veto.

-Para nosotros el veto no quedará como una aceptación pasiva, por eso es que estamos convocando a la movilización del 2 de junio. La idea es constituir un agrupamiento de fuerzas populares de distintos sectores, pequeñas empresas, clubes de barrio, movimientos sociales, cooperativistas, estudiantes y las centrales sindicales, para articular un movimiento que se vaya extendiendo a todo el país en una especie de multisectorial o de convergencia por el trabajo, la producción y contra el tarifazo. Si el esquema de tierra arrasada del gobierno se impone vamos a entrar en una situación no solo de conflicto social, sino de caos social.

-¿Las internas en las CGT retrasan la unificación de la protesta?

- Sí, lamentablemente. Estamos corroborando que los sectores que en su momento no pudieron parar el impulso que habían tomado las cuatro centrales sindicales hoy, en alguna medida, lo están logrando. También es cierto que el Gobierno está metiendo la cuchara, tratando de desflecar el frente de los sectores populares. Lo hizo cuando encarceló a Milagro Sala, convirtiéndola en prisionera política en una causa judicial plagada de vicios e irregularidades, y eligió un aliado dentro de los movimientos sociales. Y lo hace también con el movimiento sindical, elige aliados, utiliza recursos, en una especie de toma y daca donde algunos dirigentes son absorbidos por esa lógica que supuestamente logra satisfacer demandas de sus afiliados pero al precio de dejar de ver que hay trabajadores que están perdiendo el empleo. Lo que no ven estos dirigentes es que si volvemos a dos dígitos de desocupación volveremos a tener el sindicalismo famélico, raquítico, como el que existía en la década del 90. Algunos dirigentes se olvidaron que sus sindicatos habían perdido las dos terceras partes de la masa de afiliados porque estaban desocupados.

-Más allá de la situación en las CGT la CTA se va a movilizar igual...

- Sí, ya hay una resolución tomada, pero dejando la posibilidad abierta de retomar la actividad de las cuatro centrales sindicales, porque no queremos que esto signifique la ruptura del frente de unidad. En las editoriales de La Nación y Clarín, al otro día del veto, consideraban que el triunfo más importante del Gobierno era haber roto la unidad del frente sindical. Para nosotros es muy importante que a pesar del traspié se pueda reagrupar el frente sindical.

- Estamos cada vez más próximos al segundo semestre del año, anunciado por el gobierno nacional como un tiempo de mejoría para los argentinos, ¿qué ocurrirá?

- Cuando hablan del segundo semestre están hablando de pura fantasía, porque por más que les pese a quienes hoy nos gobiernan, que son gerentes de multinacionales en su mayoría, la Argentina vive de la pequeña y mediana empresa en términos de empleo. Ellos amagan con un país súper moderno en el cual quienes den trabajo sean las grandes multinacionales y eso es una mentira. Lo que en realidad quieren es un país donde se pueda ganar plata rápido, no un país que genere empleo. La pequeña y mediana empresa nunca obtuvo plata rápido, pero generó empleo. Las pymes no se inventaron cuando asumió Macri, se desarrollaron y les fue muy bien antes de su llegada. Y debemos saber que las pymes son las que generan el 75 por ciento del empleo en el país.

Leer segunda parte

*Producción periodística y fotográfica: Agustín Mozzoni y Simón García Mayer

29/07/2016

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