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Entrevistas
24/12/2021

Por falta de presupuesto, en la UNC esperan el menor daño posible

Por falta de presupuesto, en la UNC esperan el menor daño posible | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

El rector Gustavo Crisafulli dijo que la reasignación de recursos permitirá contar “con los refuerzos necesarios”. Afirmó que en pandemia no hubo menos egresados y que la universidad va camino a un sistema “bimodal”.

Laura D' Amico

El rector de la Universidad Nacional del Comahue (UNC), Gustavo Crisafulli, se refirió al impacto que tendrá en las universidades nacionales la no aprobación del presupuesto para 2022 y dijo que la situación es "preocupante pero no alarmante" porque "el jefe de Gabinete de ministros tiene las facultades de asignar recursos y suponemos que por ese lado vendrán los refuerzos necesarios para que las universidades funcionen al menos con la capacidad de trabajo que habíamos tenido en 2021".

"Es una situación incierta", confió Crisafulli a Va Con Firma, pero remarcó que "tenemos la confianza de que el gobierno nacional, que en el proyecto que fue rechazado por la oposición había establecido un incremento importante de la asignación de recursos tanto a las universidades como al sistema científico, mantenga esas políticas ahora en el nuevo contexto".

Sobre el trabajo durante la pandemia, dijo que "hemos logrado mantener la tasa de graduación en los niveles en que veníamos" y destacó el "salto tecnológico" que dio la universidad en ese periodo, que "hace pensar que seguramente vayamos hacia una universidad bimodal".

Por último, se refirió a la vuelta de las clases presenciales en 2022 y dijo que se apunta a una vuelta "cuidada" y "progresiva", que será definida por cada unidad académica de acuerdo a sus características específicas y siempre respetando las recomendaciones de las autoridades sanitarias.

-La UNC está cumpliendo 50 años. ¿Cree que los dos últimos fueron los más difíciles, en relación a los desafíos que trajo la pandemia?

-Creo que los años más difíciles fueron los de la dictadura, en los que era todavía una universidad muy joven. Estos son años difíciles en el sentido de que es una situación absolutamente inédita en el mundo y donde uno ha tenido que improvisar soluciones a problemas que nunca había pensado. Pero por otro lado ha tenido el efecto de dar una especie de salto tecnológico en la universidad. El uso de las plataformas virtuales, que ya venía desarrollándose a un cierto paso, se aceleró como efecto de la pandemia. En el balance quedarán cosas que van a ser incorporadas de modo definitivo a la forma de organización. Nosotros hemos pasado muy rápidamente al casi total abandono del papel en la administración de la universidad porque hemos pasado a sistemas digitales que han facilitado enormemente el trabajo. Eso me parece que es algo que llega para quedarse. El uso pedagógico y didáctico de las plataformas va a requerir un tiempo de desarrollo pero nos ha permitido desarrollar la arquitectura tecnológica necesaria para eso. Y también ha cambiado el uso del tiempo de los estudiantes, que debemos estudiar y analizar, pero evidentemente hace que vayamos hacia una universidad bimodal, que todos imaginamos pero que todavía no tenemos sus perfiles claros.

-¿Hubo más deserción de alumnos que otros años?

-No. En 2020 hubo una caída importante en los ingresantes, que no pudieron tener ni siquiera los cursos de ingreso y de ambientación presenciales entonces ahí hubo una caída importante que se recuperó en el 2021. Por otro lado, en los cursos avanzados, lo que hemos recabado a partir de las encuestas y el análisis de la información, es que hemos tenido una recuperación de estudiantes, ya sea porque adquirieron un ritmo mayor de estudios (hicieron más materias) o estudiantes que habían ralentizado sus estudios porque han cambiado su vida familiar, laboral, etc., retomaron los estudios. Por eso, a lo largo de la pandemia hemos logrado mantener la tasa de graduación en los niveles en que veníamos.

¿Cómo va a ser la vuelta a la presencialidad en 2022?

-Va a ser lo que nosotros llamamos una vuelta cuidada. Hemos levantado las restricciones que habíamos establecido durante la pandemia, cada unidad académica, que son estatutariamente los responsables de los procesos de enseñanza y del desarrollo de la formación de grado, van a planificar la vuelta a las actividades presenciales que, básicamente, son las clases. A lo largo de 2021 ya habíamos establecido los protocolos para las actividades de laboratorio, para las salidas de campo, para las evaluaciones presenciales y para el trabajo en gabinete en el caos de las carreras de salud, o sea que solo falta acomodar lo que eran tradicionalmente las clases teóricas y algunas prácticas. De acuerdo a la naturaleza de las disciplinas, de las carreras y de la disponibilidad de los espacios físicos, nosotros ya les hemos encomendado a las unidades académicas la planificación de las formas de estas vueltas, que llamamos cuidada porque tenemos que seguir aplicando los protocolos que han sido aprobados por las autoridades sanitarias. Y es una vuelta progresiva, porque nosotros estamos en once ciudades, las unidades académicas no tienen el mismo tamaño ni la misma población estudiantil entonces cada cual tendrá que armar -y ya lo están haciendo- una planificación y sobre el principio del año veremos si se puede establecer un común denominador que sea el piso común para todos. Después todo dependerá de la situación epidemiológica. Hemos tenido varias reuniones con el comité de expertos de la Facultad de Medicina y en febrero está la incógnita de qué va a pasar con la vuelta de las vacaciones, donde la gente suele relajar los cuidados. Después en el comienzo del invierno tenemos la preocupación si la variante Omicron se comportará igual que en el hemisferio norte, donde hay una situación muy preocupante. Pero esas son incógnitas que están abiertas. El objetivo de la universidad es comenzar con una presencialidad mucho más intensa y cuidada.

-¿Cómo va a impactar en las universidades nacionales en general y en particular en la del Comahue la no aprobación del presupuesto 2022?

-En general y en particular impacta mal, nos abre un horizonte de incertidumbre para comenzar el año porque ir a un presupuesto de prórroga significa que solo se actualizan las partidas salariales en función de los acuerdos en las paritarias nacionales pero que el resto de las partidas, fundamentalmente las de funcionamiento, en principio, serían las mismas que tuvimos en 2021 sabiendo el incremento de precios que hemos sufrido a lo largo del año. Esto es preocupante pero no alarmante, en el sentido que las autoridades nacionales saben perfectamente esta situación. En un presupuesto de prórroga el jefe de Gabinete de ministros tiene las facultades de asignar recursos y suponemos que por ese lado vendrán los refuerzos necesarios para que las universidades funcionen al menos con la capacidad de trabajo que habíamos tenido en 2021. Es una situación incierta porque no tenemos un presupuesto con el que sabemos cuál va a ser la parte que vamos a recibir cada mes, pero por otro lado tenemos la confianza de que el gobierno nacional, que en el proyecto que fue rechazado por la oposición había establecido un incremento importante de la asignación de recursos tanto a las universidades como al sistema científico, mantenga esas políticas ahora en el nuevo contexto.

29/07/2016

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