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Entrevistas
30/11/2021

Daniel Manoukián

“No está confirmado que la vacuna pierda efectividad frente a la variante Ómicron”

“No está confirmado que la vacuna pierda efectividad frente a la variante Ómicron” | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.
Foto: Diario Río Negro

El médico sanitarista neuquino habló de los riesgos que implica la aparición de la nueva cepa de Covid. Instó a continuar los esquemas de vacunación y mantener el uso del barbijo, el lavado de manos y la ventilación de los ambientes.

El sanitarista neuquino Daniel Manoukián admitió que la variante Ómicrondel Covid puede llegar a la Argentina y a la región y si bien dejó en claro que “todavía no está confirmado que la vacuna pierda efectividad” frente a la nueva cepa, instó a continuar con los programas de vacunación y a mantener el uso del barbijo.

Manokián participó ayer de una entrevista en el programa La Vaca Atada, que se transmite por Radio Nacional Neuquén en la que pasó revista a las novedades epidemiológicas a partir de la aparición de la variante Ómicron.

El especialista, miembro del Cueseb (Centro de la Universidad del Comahue que estudia temas de salud, economía y bienestar), sostuvo que la aparición de nuevas cepas y la inequidad en la distribución mundial de vacunas “marca de alguna manera la incapacidad del capitalismo para poder resolver esta situación”.

-¿Qué nos puede decir de esta nueva amenaza del coronavirus, con la variante Ómicron?

-Esta es una más de las variantes que han aparecido de este virus, y que pueden seguir apareciendo. Después comentaría algo más del riesgo que implica esto. Pero en definitiva, claramente es una variante que puede llegar a Argentina y a nuestra región, como llegó en el último tiempo la variante Delta, que al principio estaba como retrasada su llegada a América y a Argentina en particular, pero luego se fue imponiendo como la variante predominante en la circulación viral. En el caso de la Delta es una variante que también tiene la capacidad de un contagio más fuerte, con más poder de multiplicarse de una persona a otra, con lo cual rápidamente se disemina y genera muchos casos.

-La ministra de Salud de la Nación, Carla Vizotti, dijo que era preocupante el tema pero que afortunadamente tenemos la vacuna. ¿Realmente se sabe si la vacuna inmuniza contra esta nueva cepa?

-Esa es una de las dudas que generan este tipo de mutaciones. Porque las vacunas apuntan básicamente a generar anticuerpos contra una parte del virus. Es decir: lo que logra la vacuna es generar que el organismo produzca una proteína que es parte de la cápsula del virus, de tal manera que el propio sistema inmunitario genera anticuerpos contra esa proteína. Y cuando el virus ingresa al organismo, con esa proteína hay anticuerpos que rápidamente identifican a ese virus como algo extraño, y entonces van, lo atacan, lo anulan y lo neutralizan. Pero si la variante o la mutación (nueva) tienen que ver con cambios en esa proteína, de manera tal que ya no es reconocida con esa identidad que había generado el anticuerpo, eso pondría en riesgo la posibilidad de que la vacuna sea efectiva. Pero eso todavía no está confirmado con esta variante Ómicron.

-Hay una cantidad de países europeos e incluso de Oceanía, como Australia y Nueva Zelanda, que están imponiendo restricciones a los vuelos desde Sudáfrica y están cerrando las fronteras.

-Remitámonos un poco en el tiempo, a uno o dos meses atrás. Una de las cosas que hizo en ese momento Argentina fue cerrar las fronteras para evitar, justamente, la llegada de la Delta. ¿Para qué se hizo eso? Porque se sabía que era una variante que empezaba a circular fuertemente en Europa, y que limitar el acceso a Argentina daba tiempo para avanzar en la cobertura de vacunación. Se ha visto que las personas que tienen el esquema completo de vacunación, no es que no van a tener Covid. Pueden llegar a contagiarse el Covid pero lo hacen en formas leves, y que además requieren muchas menos internaciones especialmente en terapia intensiva, y la mortalidad es mucho menor. Entonces, ahí hay dos cuestiones. Por un lado, el bloqueo de la posibilidad de entrada de personas que podrían portar este virus, y por otro lado seguir avanzando en la vacunación. Pero acá aparecen dos cuestiones que quisiera puntualizar especialmente. Por un lado, es muy, muy (repite) importante que sigamos avanzando en la cobertura de vacunación. La Argentina, al mismo tiempo que blindó las fronteras en ese momento (ante la variante Delta), avanzó fuertemente con la vacunación, y en este momento también con la vacunación de los niños de 3 a 11 años, con una vacuna que es la Sinopharm, que tiene una plataforma, es decir un formato de vacuna, muy conocido ya en el ambiente de las vacunas. No es una vacuna innovadora, nueva. Es una vacuna muy segura. Pero además Argentina avanzó en la tercera dosis en los mayores de 50 años y en las personas que tienen riesgos, y ahora también en el personal que tiene más riesgo por su mayor contacto con personas que pueden portar el virus. Entonces, completar los esquemas de vacunación, en este caso con la tercera dosis. Pero antes que eso, los que todavía no tienen la primera dosis, los que todavía no se aplicaron la segunda. Todo eso, en un momento como el que tiene nuestro país, en el que hay muy buena disponibilidad de todas las vacunas, es necesario hacerlo. Y después hay otra cuestión muy importante, y esto importa ya una situación geopolítica, que marca de alguna manera la incapacidad del capitalismo para poder resolver esta situación, y es la inequidad en la distribución mundial de las vacunas. Uno de los virólogos etíopes más conocidos, que se llama Tedros Ghebreyesus, acaba de decir “nadie está a salvo hasta que todos estemos a salvo”. Y esto lo dice justamente porque estas variantes o mutaciones del virus se producen cuando hay grandes bolsones de población susceptibles, que permiten entonces al virus generar sus propias mutaciones. De hecho, solamente el 7 % de la población africana está vacunada, y hay algunos países como Burundi, la República Democrática del Congo o Chad, que tienen menos del 1 % de la población vacunada y con una sola dosis. Esta diferencia brutal de la distribución de las vacunas, y de la demostración de que el mecanismo que se ha buscado para generar efectos solidarios en la distribución de las vacunas (impulsado por la Organización Mundial de la Salud con el nombre de “Covax”, sigla en inglés del Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19), ha fallado, determinan que haya una distribución muy inequitativa de las vacunas, que tengamos grandes sectores de la población mundial sin vacunar, y que esos lugares sean los caldos de cultivo para la generación de nuevas variantes que seguirán acechando a la sociedad. Por lo tanto, acá hay un llamado urgente a la solidaridad mundial para extender la capacidad de vacunar a toda la población del mundo, sin discriminación.

-Lo de África es dramático como continente, por la baja vacunación, y por lo que usted plantea la impresión es que el Covid lo que ha hecho es profundizar la inequidad del capitalismo. Pero también están los que no se quieren vacunar, lo cual ocurre en países muy ricos como Alemania, Bélgica, Rusia o Estados Unidos. En Estados Unidos hay 60 millones de personas que no se quisieron vacunar. Eso también es un caldo de cultivo para la propagación del virus.

-Sí. Y otro aspecto vinculado también de alguna manera con una cuestión cultural que podríamos también adjudicar al capitalismo, es la tendencia a la preocupación por lo individual. Y precisamente en el tema de la vacunación no importa solo lo individual, importa lo colectivo. Uno se vacuna no por uno mismo solamente sino por contribuir a generar ese escudo comunitario que impide la llegada del virus y su circulación. Es decir, cuando uno se vacuna no lo tiene que hacer únicamente pensando en la protección personal sino también pensando en la protección del conjunto. De hecho, lo que está ocurriendo en estos momentos en los países que usted estaba mencionando, Alemania es un caso increíble. Uno diría que es un país con todos los recursos, con todo el desarrollo industrial, que ha producido vacunas, y sin embargo tiene importante porcentajes de la población que no aceptan la vacuna, y así está provocando lo que se llama “la epidemia de los no vacunados”. El problema no va a afectar solamente a esos no vacunados, sino que justamente impiden el desarrollo de un escudo protector para toda la comunidad internacional.

-Argentina en este momento está bien, está con un esquema de vacunación bastante adelantado. ¿Cómo está Neuquén?

-En Neuquén se está desarrollando un plan de vacunación muy bueno, con mucha disponibilidad y con más amplitud de horarios y de días para vacunar. Estamos vacunando en los centros de salud a los niños, hay vacunatorios especiales para vacunar a toda la población, y hay disponibilidad de vacunas. Ya hemos superado más del 70 % de cobertura con dos dosis, es decir con esquema completo, y se está avanzando fuertemente con la tercera dosis, la dosis de refuerzo. Estamos en un porcentaje (de vacunados) que en otros momentos hubiéramos dicho que ya logramos la inmunidad de rebaño. Hoy no decimos eso porque con este virus realmente es muy aventurado afirmar cuál es el porcentaje de población vacunada que se requiere para tener eso que se llama “inmunidad de rebaño”, que es ese escudo protector del que hablaba antes. Entonces, como es muy arriesgado eso, es conveniente seguir avanzando y no quedarnos tranquilos con que los porcentajes alcanzados ya son suficientes. Yo creo que hay que seguir avanzando en la cobertura sobre todo como decíamos antes. Completar las dos dosis los que ya han recibido la primera, avanzar en la tercera dosis y la dosis de refuerzo, y muy probablemente el año que viene, todas las personas requieran alguna dosis de refuerzo más, seguramente con una plataforma diferente, o sea con una vacuna diferente de la que recibieron en el primer esquema.

-¿No será este el momento para implementar un pase sanitario, como el que se usa en otros países? Muchos sostienen que aquel que no se quiere vacunar, no pueda entrar adonde hay gente vacunada.

-Argentina tuvo un momento donde hubo un blindaje muy fuerte de las fronteras, algunos países lo sostienen y otros lo reinstalan ahora con la aparición de esta variante Ómicron, y yo creo que hay que repensar toda la situación dinámicamente. Puede ser que haya que volver a esa situación. Todo el mundo sabe que este tipo de restricciones atentan de alguna manera, directa o indirectamente, contra el resurgimiento económico que es tan necesario para Argentina, pero finalmente, como hemos dicho siempre, no cuidar lo sanitario también va a atentar contra la economía más temprano que tarde. Yo volvería a restricciones en el ingreso y a controles muy rigurosos en el ingreso al país.

-También conspira contra la situación sanitaria el hecho de que se han relajado las medidas de prevención. La gente se siente más segura, entonces hay reuniones sociales, hay personas que no usan el barbijo. ¿Hay que mantener esas medidas?

-Absolutamente, ese es otro aspecto muy importante. Al mismo tiempo que tenemos que avanzar con la vacuna debemos seguir insistiendo con el uso del barbijo, sobre todo en espacios cerrados o donde hay aglomeración de personas. Con este virus ya está muy confirmado que la manera de contagiar es a través de las gotas de la saliva, y eso se reduce notoriamente con el uso del barbijo. Entonces, el uso del barbijo, el lavado frecuente de manos y la ventilación de los ambientes, son medidas que no solamente son útiles para este virus sino que resultan útiles para cualquier infección respiratoria. Con lo cual, dejarlo instalado como una cuestión cultural va a redundar en una mejora de la salud colectiva. Sin duda. Pero en este momento es particularmente importante que sigamos insistiendo en las medidas de cuidado personal, especialmente el uso del barbijo, como digo, en lugares cerrados o de aglomeración de personas.

-Preocupa la incertidumbre. Usted hablaba al principio de que quería explicar un poco la afectación, cuál es el nivel de afectación, sobre lo cual hay algunas certezas, pero no tanto respecto de las secuelas que deja la enfermedad ¿no?

-Bueno, ahí está uno de nuestros desafíos. Esta es una enfermedad nueva y todos los días estamos aprendiendo cosas y viendo lo que les pasa a los pacientes. Realmente es frecuente ver personas que han tenido Covid, y algunos, sobre todo jóvenes, que han pasado bien el Covid en el momento del periodo de estado de la enfermedad, y luego quedan con secuelas de distinto tipo. Es lo que llamamos “el Covid largo”. Algunos inclusive con secuelas importantes. Por ejemplo diabetes; hipoacusia; dificultades para recuperar la capacidad de concentración, lo que se llama “niebla mental”. Es decir, no es una enfermedad inocua. Por eso también, esto que se ha difundido en los últimos tiempos en algunos países europeos que generan espacios para contagiarse activamente del Covid, tiene un riesgo enorme. Eso hay que descartarlo y desalentarlo completamente. Porque las consecuencias que puede traer la enfermedad, especialmente en jóvenes, respecto de la incapacidad que deja hacia adelante, es muy alta. Y seguimos aprendido cosas sobre el Covid, como una enfermedad nueva donde el tiempo que lleva instalada (dicha enfermedad) nos impide tener conciencia de todo lo que puede ocurrir en el mediano plazo, porque justamente ese tiempo todavía no ha transcurrido.

Entrevista de Marcela Toranzo, Marcelo Pascuccio y Héctor Mauriño.

29/07/2016

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