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03/09/2021

El reclamo de Chile está “fuera de tiempo y de lugar”

El reclamo de Chile está “fuera de tiempo y de lugar” | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Mario Volpe, vicedirector del Instituto Malvinas y ex combatiente, afirmó que el planteo territorial del país trasandino “tiene que ver con una cuestión política” interna del país. Opinó que a los británicos les resulta útil la hipótesis de conflicto.

Diego Colao

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Mario Volpe, vicedirector del Instituto Malvinas y ex combatiente, aseguró que el reclamo de Chile por la plataforma continental, es un “reclamo fuera de tiempo y fuera de lugar” porque Argentina ya presentó su posición en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Conmevar) en 2009 y “nunca hubo una protesta chilena, menos una protesta de tipo técnico”.

“Esto tiene que ver con una cuestión política que a veces me hace acordar, en una medida menor, a la decisión de la dictadura militar sobre la guerra de Malvinas”, definió Volpe en diálogo con Va Con Firma y aseguró que “Piñera debe estar buscando algún tipo de reacción de tipo nacionalista, en la cual volvemos a incentivar la diferencia que se crea entre los chilenos y los argentinos”.

El funcionario advirtió que “el peligro que se corre es que si Chile avanza sobre eso también va a plantear en su momento la divisoria de aguas sobre las altas cumbres”, porque la idea “de máxima” del gobierno chileno es plantear que “todo lo que está al oeste” de la Cordillera de los Andes “que está sumergida” desde Ushuaia hasta la Antártida, les corresponde y se “quedarían con la parte interna de lo que es el arco de Scotia, que son miles de kilómetros”.

Volpe mencionó en esta discusión a los británicos, que “están contentos de que haya un conflicto porque ellos siguen desarrollando el Puerto de Malvinas, lo que pretenden es que ese puerto sea el que tenga la conexión con la Antártida, y que no sea Ushuaia, ni Punta Arenas”.

Sobre el comunicado de Juntos por el Cambio que planteó que “se han verificado diferencias en el trazado de las respectivas plataformas” y que propone que se inicie un diálogo, Volpe planteó que “siempre la Cancillería y los países vecinos tenemos que conversar” pero aclaró que “no tenemos que dialogar sobre estos temas porque están cerrados”.

“El tema son las intenciones, lo que pretende Juntos por el Cambio, que es afirmar que acá tienen un gobierno que pretende entrar en un conflicto con Chile por 5.000 kilómetros y en el fondo consideran, como dijo Bullrich, que las Malvinas pueden ser tranquilamente británicas”, concluyó.

-¿Cómo ve esta medida del gobierno chileno de volver a discutir el límite de la plataforma continental?

-En principio es un reclamo fuera de tiempo, fuera de lugar, es extemporáneo porque es algo que ya estaba acordado, primero por el tratado de límites ya está establecido que en el meridiano 67º 16´ es donde terminan los límites de Chile y de Argentina. Está claro que Argentina ya presentó en la Conmevar y en una secretaría de la ONU todo este trabajo sobre la plataforma continental que llevó muchos años de trabajo bajo varios gobiernos y nunca hubo una protesta chilena sobre lo que fue la posición Argentina, menos una protesta de tipo técnico. Además la presentación se hizo en 2009, pasaron 12 años y ahora quieren hacer este tipo de reclamo.

-¿A qué obedece este reclamo?

-Esto tiene que ver me parece a mí con una cuestión política que a veces me hace acordar, en una medida menor, a la decisión de la dictadura militar sobre la guerra de Malvinas. Y por otro lado, Piñera debe estar buscando algún tipo de reacción de tipo nacionalista, de apoyo, siempre se recurre al nacionalismo extremo, fanático en la cual volvemos a incentivar la diferencia que se crea entre los chilenos y los argentinos. Esto es una especie de provocación y me parece que hay que resolverlo de la mejor manera, pero también hay que estar atento, y hay que estudiar que hay detrás de todo esto. Creo que este tema debiera resolverse como en su momento se resolvió el tratado de la Antártida sudamericana, en la cual las proyecciones sobre la Antártida eran compartidas entre Chile y Argentina y era una manera de poder asegurarse en el futuro el sector antártico sudamericano. Este tratado, que venía de la época de Perón, decía que teníamos un conflicto con Chile, pero ese conflicto era entre dos países de Sudamérica y dejábamos afuera la pretensión británica que abarca a la Antártida chilena y la argentina.

-¿Puede haber intereses británicos en esta discusión?

-Por supuesto que los británicos están contentos de que haya un conflicto porque ellos siguen desarrollando el Puerto de Malvinas, lo que pretenden es que ese puerto sea el que tenga la conexión con la Antártida, y que no sea Ushuaia, ni Punta Arenas. Porque Punta Arenas disputa con Ushuaia el puerto logístico hacia la Antártida. No se pueden ceder esos 5.000 kilómetros, porque es una extensión relativamente pequeña, que no se puede ceder porque están entrando al Atlántico.

-¿No quedó clara esta delimitación en el Tratado de Paz y Amistad celebrado entre ambos países en 1984?

-Si, por supuesto, lo que pasa es que siempre ocurren cosas nuevas, la convención del mar habla ahora de la ampliación de la plataforma de las 200 hasta las 350 millas, no con la columna de agua sino subsuelo y suelo marino, y entonces ellos pretenden ahora avanzar sobre eso. Es una intención de Piñera para buscar un apoyo del pueblo chileno apelando al nacionalismo, a que Chile no tiene que perder más territorio, pero el peligro que se corre es que si Chile avanza sobre eso también va a plantear en su momento la divisoria de aguas sobre las altas cumbres. ¿Qué pasa con la Cordillera de los Andes que está sumergida? En Ushuaia se sumerge la Cordillera de los Andes, va por el arco de Scotia y entra en la península antártica como Antartandes. Entonces la idea chilena de máxima es decir, todo lo que esté del lado oeste sería chileno y lo que está del lado este sería argentino y entonces nos quitan toda la parte interna de lo que es el arco de Scotia y avanzan sobre el Atlántico y se proyectan sobre la Antártida. Hay un arco que se forma desde Ushuaia, hunde la cordillera, emerge en las Georgias del Sur, se hunde nuevamente, emerge en las Islas Sandwich del Sur, se hunde y entra en la península antártica como Antartandes. Esa es la unión bioceánica, la conexión geológica que hay entre el continente sudamericano y el continente antártico. Si ese arco, esa división, la vamos a dividir en dos, se quedaría con la parte interna de lo que es el arco de Scotia, que son miles de kilómetros. Hay que estar atentos con ese avance. Mientras tanto nosotros nos peleamos con esta discusión, los británicos avanzan con el puerto de Malvinas, con la ampliación de la pista en la base de la Antártida y avanzan con un puerto en las islas Georgias del Sur. Pretenden seguir desarrollando puertos logísticos porque para los británicos la Antártida Argentina y la Antártida chilena juntas son de ellos.

-¿Hay una alianza entre Chile y los británicos?

-Primero, coinciden en la posición de políticas neoliberales, desde la época de Pinochet, que fue por poco condecorado por Margaret Thatcher y también participó la dictadura chilena en favor de los británicos en la Guerra de Malvinas, eso está claro. Ahora sigue la misma política neoliberal, totalmente contraria a lo que nosotros queremos y eso coincide con la política que quiere imponer el Reino Unido en los países sudamericanos junto con los Estados Unidos. Pero ellos son proteccionistas en sus países, no te dejan entrar, el libre comercio lo aplican en los países que ellos pretenden dominar, entonces hablan de neoliberalismo; pero el neoliberalismo duro y puro lo utilizan en los países sudamericanos.

-¿Qué opinión tiene del comunicado de Juntos por el Cambio sobre el tema?

-Siempre la Cancillería y nosotros con los países vecinos tenemos que conversar, tenemos que dialogar, pero no tenemos que dialogar sobre estos temas porque están cerrados. Hay que decir firme, no hablemos de estos temas, hablemos de otros, en todo caso tampoco hay que llevarlo al juego de ellos, que es llevarlo a un comité internacional, por ejemplo, que lo decida un comité en Suiza donde la corte tiene siempre influencia británica. La cancillería debe ser firme, hablar con la cancillería chilena, solucionar el problema, no avanzar sobre la parte militar, ni nada de eso; porque los chilenos también aprovechan que tienen mayor poder en la Armada, en la aviación; nosotros tenemos unas Fuerzas Armadas bastante desmanteladas. Juntos por el Cambio hace como que no le da importancia, muestra un desprecio, qué van a discutir por 5.000 kilómetros. Este tipo de cosas se han dicho tantas veces como las dijo Macri en su momento, qué vamos a discutir por unas islas que son un gasto. O la candidata de Juntos por el Cambio, Ajmechet, que dijo las Malvinas no son argentinas; no sé si alguien que contradice lo que dice la Constitución Nacional puede ser candidata a diputada. El tema son las intenciones, lo que pretende Juntos por el Cambio, que es afirmar que acá tienen un gobierno que pretende entrar en un conflicto con Chile por 5.000 kilómetros y en el fondo consideran, como dijo Bullrich, que las Malvinas pueden ser tranquilamente británicas.

29/07/2016

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