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Columnistas
11/09/2022

Chile: algunas claves para intentar entender el masivo rechazo

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Si bien las encuestas lo anticipaban, la contundente mayoría contraria al nuevo texto constitucional -propuesto por una Convención nacida de la protesta social- fue una sorpresa que golpeó duro al gobierno de Gabriel Boric. El camino hacia una nueva Constitución parece continuar, pero condicionado.

Leandro Etchichury *

1. En Chile se profundizó una crisis en la representatividad de los partidos políticos tradicionales a partir del estallido social iniciado en octubre de 2019, bajo la consigna “no son 30 pesos, son 30 años”.

2. Ante estos hechos, el 15 de noviembre de 2019, referentes de los principales partidos con representación parlamentaria firmaron el Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución. En él, se afirmaba que “los partidos abajo firmantes han acordado una salida institucional cuyo objetivo es buscar la paz y la justicia social a través de un procedimiento inobjetablemente democrático”. Y agregaba: “Se impulsará un Plebiscito en el mes de abril de 2020 que resuelva dos preguntas: a) ¿Quiere usted una nueva Constitución? Apruebo o Rechazo b) ¿Qué tipo de órgano debiera redactar la nueva Constitución? Convención Mixta Constitucional o Convención Constitucional.

3. Debido a la pandemia, el plebiscito se llevó a cabo el 25 de octubre del 2020. Contó con un 51% de participación (7.562.173 votantes de un padrón total de 14.855.000), lo que significó un récord desde la transición democrática. Casi el 80% de los votos avaló la elección de una asamblea constituyente, encargada de redactar el texto de la nueva Constitución.

4. Las elecciones de convencionales constituyentes se llevaron a cabo el 15 y 16 de mayo de 2021, en las que consiguieron una amplia representación fuerzas independientes de los partidos tradicionales, en su mayoría de izquierda. Diecisiete escaños fueron reservados para los pueblos indígenas. La derecha en su conjunto se quedó sin capacidad de influir en el proceso. Hubo un 57% de abstención.

Sorpresa en el plebiscito para la nueva Constitución

5. El pasado 4 de septiembre se desarrolló la consulta para aprobar o rechazar el texto constitucional redactado por la Convención. Con voto obligatorio e inscripción automática, la participación fue del 86%, poco más de 13 millones de votantes, casi el doble de quienes participaron en el plebiscito de octubre de 2020. El Rechazo se impuso por una diferencia de unos 23 puntos.

6. Votó más gente por el Rechazo (7,8 millones de personas) que los que votaron por el Apruebo en el plebiscito del 2020 (5,8 millones), en el cual se impuso la propuesta de una nueva Constitución por un margen de 80–20.

7. Por primera vez votaron personas privadas de su libertad. Ganó el rechazo en casi todas las cárceles. De los 14 recintos penitenciarios, sólo en el penal de Concepción triunfó el Apruebo, lugar en el que cumple prisión el líder de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Héctor Llaitul. Según la Asamblea Nacional de Familiares de Presos Políticos de la Revuelta, quedan aún unas 64 personas encarceladas durante las jornadas de protesta iniciadas en octubre de 2019, a los que se suman una treintena de militantes mapuches denunciados por acciones violentas vinculadas a sus reivindicaciones étnico-territoriales.

8. El rechazo a una Constitución que fuera calificada como “indigenista” y “feminista” contó con amplio respaldo en las comunas con población netamente indígena, en las comunas con población rural y en las más pobres. “En el norte del país, el caso de comunas como Colchane, con un 78,1% de población aymara, el rechazo alcanzó un 94,7%”, señaló Fernando Pairican, académico de la Escuela de Antropología de la Pontificia Universidad Católica de Chile. (“La amenaza indígena” - Revista Anfibia). 

Causas del masivo rechazo

9. Algunos patinazos y posiciones “maximalistas” (Boric dixit) asumidas por representantes constituyentes de movimientos con poca experiencia en el teatro de la política, y que hegemonizaron la Convención. Como afirmara el periodista Juan Elman, así “se construyó una imagen de la Convención como un circo identitario dominado por la izquierda, que gastaba el dinero de contribuyentes para tratar de imponer pequeñas causas antes que trabajar en un nuevo pacto social”. (“Boric y el fin de la luna de miel” - Cenital). Se fue instalando en la sociedad la sensación de una Convención propensa al sectarismo y al veto de posiciones más moderadas.

10. Pocos días antes de la consulta, el politólogo Juan Pablo Luna (profesor del Instituto de Ciencia Política y Escuela de Gobierno de la Pontificia Universidad Católica de Chile), señaló: “Al consultar a la ciudadanía al inicio y al final del proceso constituyente respecto a sus expectativas sobre la Convención encontramos lo siguiente: mientras al inicio se esperaba que los constituyentes actuaran de modo diferente a los políticos tradicionales, al final del proceso, esa expectativa se encontraba largamente frustrada”. (“Claves para leer a Chile después del plebiscito (1): Los partidos no funcionan distinto a los independientes” – Tercera Dosis). 

11. El gobierno de Gabriel Boric, golpeado en su popularidad tanto como la Convención Constituyente, consciente de esas falencias llamó a votar por la aprobación con la confusa consigna de “aprobar para reformar”.

12. Todo el arco conservador esta vez se mostró unificado detrás del rechazo, pero dejó protagonismo público a un sector de la centroizquierda que también llamó a repudiar el nuevo texto constitucional y que tuvo bastante espacio en los medios.

Consecuencias

13. Tal como señaló el diario La Tercera, “Chile se convirtió en el primer país en rechazar una nueva Constitución redactada por una asamblea o convención elegida democráticamente”. (“Con victoria del Rechazo, Chile se convierte en el primer país en decirle ‘No’ a una nueva Constitución a través de un plebiscito” – La Tercera). 

14. Los resultados del plebiscito mantienen la vigencia de la Constitución adoptada en 1980, durante la dictadura de Augusto Pinochet, y que a lo largo de la reciente vida democrática del país trasandino ha ido sufriendo una serie de modificaciones parciales. Entre otras, se eliminó la facultad de exiliar opositores, también la incompatibilidad entre dirigencia gremial y militancia política, eliminación de los senadores vitalicios, reducción del mandato presidencial, la inscripción automática en los registros electorales y el voto voluntario, pero sí el voto obligatorio en el plebiscito ratificatorio de un nuevo texto constitucional.

15. Un reciente estudio de IPSOS señala que el 78% de los consultados considera que la Constitución debe reformarse. Así, casi en su totalidad, los dirigentes del Rechazo reafirmaron la voluntad de ir hacia un nuevo texto constitucional. “Nuestro compromiso es con una buena y nueva Constitución, el proceso constituyente no ha terminado”, afirmó, por caso, el vocero de Chile Vamos, alianza donde se encuentra el tradicional partido de la derecha pinochetista Unión Demócrata Independiente (UDI).

16. La coalición de gobierno encara ahora una política de reorganización, con recambio de figuras ministeriales, a fin de recuperar posiciones de cara a la sociedad. La irrupción de figuras moderadas de la centroizquierda, con experiencia en la gestión, marcan este nuevo tiempo para el gobierno.

17. Entusiasmada con el triunfo, las fuerzas conservadoras le reclaman al gobierno el restablecimiento del voto obligatorio. Jaime Naranjo, diputado por el Partido Socialista, les recordó que siempre ha sido la derecha la que ha querido que las elecciones sean con voto voluntario.

18. El presidente Gabriel Boric se comprometió a trabajar “en conjunto con el Congreso (la Cámara de Diputados y el Senado) y la sociedad civil, un nuevo itinerario constituyente que nos entregue un texto que, recogiendo los aprendizajes del proceso, logre interpretar a una amplia mayoría ciudadana”. Hoy la pelota está en manos del Parlamento, uno de cuyos ámbitos (el Senado) tenía condena de muerte en la frustrada nueva Constitución.



(*) Antropólogo y miembro del Observatorio de Pensamiento Estratégico para la Integración Regional (Opeir).
29/07/2016

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