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24/04/2022

Innovación política con antiguos instrumentos

Innovación política con antiguos instrumentos | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Quizás sea el momento de pensar que las diferencias que en este momento afligen al FdT podrían resolverse convocando a los sectores en pugna a una elección interna cuando las PASO se visualicen en el calendario, no ahora en plena gestión.

Osvaldo Pellin

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Cuando la UCR de Alfonsín mostraba que las elecciones internas era el método por excelencia para dilucidar democráticamente el debate de las ideas entre postulantes a cargos partidarios o electivos, además de crear un antecedente que terminó siendo adoptado por otros partidos hasta terminar, años después, en la institucionalización del procedimiento mediante la ley que consagró las PASO. (Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas, obligatorias). A pesar que al propio Alfonsín le habían llevado muchas veces a ser claramente derrotado por su eterno adversario, Ricardo Balbín, no fue motivo para que dejara de valorarlas. Es más, ganó la última en la que participó y fue candidato, y luego presidente de la República.

Este mecanismo, y no descubro nada nuevo, es un acierto para dirimir candidaturas cuando los partidos no pueden decidir por consenso quienes los representarán. Es también una invitación a la participación de afiliados y simpatizantes de cada partido para que democráticamente resuelvan el sempiterno problema de las candidaturas, y termina dando respiro a los partidos que delegan en la voluntad popular muchas de las diferencias insalvables que les quitan cohesión.

Lo ven mal aquellos que quieren seguir viviendo en la rosca partidaria, visión chiquita de la realidad política, y decidir en pequeños cenáculos con su dedo quienes serán las personas a elegir en la elección general. Pensamiento pequeño y como tal, antidemocrático.

Recuerdo que después de la derrota electoral, en las parlamentarias de 1985 en el MPN, un grupo de jóvenes dirigentes a través de la línea interna MAPO, influyeron decisivamente para que se modificara la carta orgánica del partido y se incluyera explícitamente que habría que celebrar elecciones internas a partir de la próxima convocatoria.

A las altas autoridades del partido les parecía que al aplicar el nuevo modo, se relativizaría su fuerte hegemonía, exponiéndose a perder la conducción del partido. Eso ocurrió, pero se siguió manteniendo la convivencia con las mayorías que ellos naturalmente conservaron. Lo curioso es que pese a todas las prevenciones se produjo en el partido una movilización inédita que mejoró su performance electoral hasta el día de hoy. Acá cabe recordar al dirigente del partido Pedro Ulloa que desde Villa La Angostura, por entonces una pequeña aldea, siempre bregó en el MPN para que se llevaran a cabo internas en el partido para cargos de conducción partidaria ya que, por entonces, todo se decidía en la Convención, especie de homogéneo senado que tenía la última e indiscutible palabra en materia de designación de candidatos.

Las internas igualmente requieren para hacer crecer institucionalmente a cada partido que haya al menos una o varias causas sentidas por la ciudadanía, que se plantee un debate por dilemas que requieren consenso y que no logran resolverse estando en vigencia una confrontación. Por lo tanto una interna es una especie de plebiscito a consideración de la ciudadanía, a la que finalmente se le transfiere democráticamente la legitimidad de la decisión.

Pienso que quizás sea el momento de pensar que las diferencias que en este momento afligen al FdT podrían resolverse convocando a los sectores en pugna a una elección interna cuando las PASO se visualicen en el calendario, no ahora en plena gestión. Bien dicen que en democracia los problemas se resuelven con más democracia.

Los reparos infaltables son que las internas siempre dejan heridas en los perdedores que podrían no sumarse en la elección general a la fracción que ganara la representación del partido.

Ya se sabe que la lucha por el poder es agónica y que eso no puede evitarse, como no podremos evitar todos aquellos que vemos en el 2023 el puente que nos identifique como nación soberana con justicia social, capaz de derrotar una vez más a la derecha.

El debate, en suma, no puede soslayarse en política porque es el arma que transparenta las ideas, que son las que el movimiento nacional y popular lleva de ventaja al autoritarismo del neofascismo que encarna la oposición en la Argentina.

29/07/2016

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