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Exterior
04/05/2020

FAO

“La fila de los hambrientos” podría llegar a 80 millones de personas

“La fila de los hambrientos” podría llegar a 80 millones de personas | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

La organismo de las, Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura analizó “los riesgos de la recesión económica” causada por el Covid-19 “en los niveles de hambre” en el mundo. Insta a que los países adopten “incentivos para reducir el impacto”. Propone “aumentar la producción agrícola durante la emergencia sanitaria”.

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), advirtió que “millones” de seres humanos “podrían aumentar las filas de personas hambrientas tras la recesión causada por la pandemia”, sobre todo en países importadores de alimentos. La cantidad de gente que se sumaría a quienes ya sufren hambre, podría llegar a 80 millones de personas según cómo sea “la gravedad” del derrumbe económico.

Ante ello, el organismo insta a los países para que la situación sea paliada por ejemplo mediante “transferencias de dinero en efectivo o en especie” para quienes lo necesiten, “crédito para los principales actores de los sistemas alimentarios”, “programas de distribución como bancos de alimentos y entrega de comidas escolares” y además “cooperación y ayuda internacional hacia los países más pobres y vulnerables”.

La FAO (Food and Agriculture Organization), que tiene sede en Roma (Italia), emitió un documento titulado “Adoptar incentivos para reducir el impacto a largo plazo del hambre”. El trabajo, que dentro de las reglas de Naciones Unidas tiene carácter de “nota política”, analiza “los riesgos de recesión y sus consecuencias en los niveles de hambre en todo el mundo” en el contexto de la pandemia Covid-19.

Allí se afirma que “más allá de una emergencia de salud” que se produce por el nuevo coronavirus, “se avecina una recesión en el horizonte y los países ahora deberían tomar medidas para disminuir los impactos sobre el hambre y la inseguridad alimentaria a largo plazo”.

Fundamenta que “los pronósticos para la economía global varían en detalle, pero todos apuntan a una recesión histórica. El Fondo Monetario Internacional ahora espera que el producto interno bruto mundial caiga un 3,0 por ciento este año, en comparación con el pronóstico de enero de un crecimiento del 3,3 por ciento”. Agrega que “esta gran recesión también debería dar lugar a la primera recesión real en el África subsahariana, donde casi una cuarta parte de la población sufre de desnutrición, en el lapso de 25 años”. 

Tras remitirse a otros estudios realizados anteriormente por la propia FAO, el documento de ese organismo vaticina que “en ausencia de políticas efectivas y oportunas, millones de personas podrían aumentar las filas de personas hambrientas tras la recesión causada por la pandemia Covid-19”.

Puntualiza que “este número varía según la gravedad de las contracciones económicas, que van desde 14,4 millones hasta 38,2 millones, o incluso 80,3 millones, en caso de una contracción verdaderamente devastadora de 10 puntos porcentuales en los 101 países importadores netos”.

También advierte que “el resultado real podría ser peor si las desigualdades actuales en el acceso a los alimentos empeoran”, y aclara que “los detalles de los diferentes escenarios posibles y la metodología están disponibles en las notas políticas y técnicas que los explican dando más detalles”

“Aumentar la producción agrícola”

El documento del organismo dependiente de la ONU aclara que “incluso si el mundo no enfrenta la escasez de alimentos, la FAO insta a los países a hacer todo lo posible para garantizar la continuidad del comercio y las cadenas de suministro de alimentos”, y también “aumentar la producción agrícola durante esta crisis sanitaria internacional”.

Afirma que “las respuestas monetarias y fiscales a gran escala que los gobiernos están desarrollando para responder a la recesión económica representan una oportunidad para abordar algunos problemas obstinados de desigualdad y acceso a alimentos saludables en países de ingresos medios y bajos ingresos”.

Detalle entonces que acciones tales como “transferencias de dinero en efectivo o en especie, nuevas líneas de crédito para los principales actores de los sistemas alimentarios, programas de protección social, apoyo a los ingresos y programas de distribución como bancos de alimentos y entrega de comidas escolares, deben apuntar a los más vulnerables y los más pobres”.

Aclara que “hay ejemplos de iniciativas de incentivos alimentarios en países de ingresos bajos y medios”, e indica que “al menos 106 países han introducido o adoptado medidas de protección social”. Sin embargo. “la capacidad de algunos países africanos para remitir” los efectos de la contracción económica sobre el acceso a la alimentación ha sido “hasta ahora bastante débil”.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura sostiene entonces que “se necesitará cooperación y ayuda internacional para ayudar a los países más pobres y vulnerables, y esto puede traducirse en que los países receptores reasignen más de sus propios recursos para lograr los objetivos esperados y evitar un mayor empeoramiento de las desigualdades en el acceso a los alimentos”.

Concluye que “asegurar que las medidas de estímulo público se traduzcan en iniciativas para aumentar el acceso a los alimentos durante la pandemia también representa una oportunidad para desarrollar la resiliencia de los sistemas alimentarios para protegerlos de las recesiones económicas”.

(Acceso al documento original de la FAO en su versión en inglés). 

29/07/2016

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