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Panorama Político
14/04/2019

Las ‘ayuditas’ del oficialismo

Las ‘ayuditas’ del oficialismo | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

La última interna de MPN fue acomodada al paladar de la lista Azul, la elección provincial fue adelantada para dejar a la oposición pedaleando en el vacío y ahora el ministro Gaido, ungido candidato a intendente del MPN, vive su cuarto de hora de gloria en la agenda de noticias oficiales.

Héctor Mauriño

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De golpe el ministro Mariano Gaido ha adquirido un protagonismo desbordante, tan pronto inaugura un destacamento policial, como entrega microcréditos a vecinos de tomas en regularización, o hace anuncios supuestamente destinados a asegurar el bienestar de los vecinos.

 El oficialismo neuquino gana elecciones a mansalva pero con algunas ayuditas.

La última interna de MPN fue acomodada al paladar de la lista Azul, la elección provincial fue adelantada nueve meses a la culminación del mandato para dejar a la oposición pedaleando en el vacío y ahora al ministro de Trabajo, Desarrollo Social y Seguridad, ungido candidato del MPN para la intendencia de Neuquén, vive su cuarto de hora de gloria en la agenda de noticias oficiales.

De allí a que, con ayudita y todo, vaya a ganar, eso es renglón aparte. Ocurre que desde que el MPN fue desplazado de la ciudad de Neuquén, hace ya muchos años, la suerte de las elecciones para intendencia de la capital ha pasado a ser una suerte de prenda de negociación entre el MPN en sus diferentes versiones y el quiroguismo.

En 1999, Quiroga accedió a la intendencia por primera vez de la mano de la Alianza y con la ayuda invalorable de Felipe Sapag -que estaba muy enojado con Sobisch-, imponiéndose al candidato del MPN, Luis Manganaro.

Desde entonces, la principal ciudad de la provincia, la que acumula más del 40% del padrón electoral, le ha sido esquiva al partido provincial. Quiroga accedió a la intendencia cuatro veces y entre las dos primeras y las dos últimas hubo una gestión, la de Martín Farizano, que llegó de su mano y luego se distanció por su simpatía con el kirchnerismo, algo que “Pechi” ya había dejado detrás.

Aunque nunca haya estado a la luz, en la mayoría de esas elecciones hubo un acuerdo tácito, de mutua conveniencia entre el oficialismo emepenista y el quiroguismo, que frecuentemente tuvo que ver con la necesidad del primero de cerrarle el paso a su propio adversario interno.

También, obviamente, jugó un papel importante la lectura pragmática del electorado de la capital, que cansado de los intendentes emepenistas que no movían la aguja porque el gobernador de turno no los dejaba crecer, empezó a encontrar beneficios tangibles en el contrapeso entre los dos polos de poder, la provincia y el municipio más rico y poblado.

Pero esta vez todavía no está claro si todo va a ser igual. El MPN viene de ganar sobradamente la elección provincial y Quiroga, el hombre que más poder ha acumulado en la ciudad, no sólo ya no será candidato sino que todo parece indicar que no atina a encontrar el delfín indicado.

El presidente del Concejo, Guillermo Monzani, ya le ha hecho saber que no será de la partida por “decisión familiar”. Y el diputado nacional David Schlereth, un militante evangélico catapultado a la política por el propio Quiroga, no parece por ahora inclinado a abandonar su estatus actual para emprender una nueva aventura.

Es que Quiroga, el verdadero ‘dueño’ de los votos, tiene demasiado poder con sus seis legisladores provinciales y su capacidad para imponer a los futuros concejales, como para que algo pueda crecer a su sombra. Todos a su alrededor lo saben muy bien, incluido él mismo que alguna vez se permitió una reflexión irónica sobre el tema.

Por otra parte, la catástrofe económica y social provocada por Macri y su consecuente derrumbe en la consideración del electorado, ha dejado a todos sus aliados en la incertidumbre. Por eso, a esta altura de los acontecimientos “Pechi” no termina de saber a ciencia cierta qué es lo que realmente le conviene, si convocar junto con las elecciones nacionales o despegarse del ellas.

Máxime que la situación varía a cada instante y a esta altura el deterioro de Macri es tan grande que nadie sabe si va a ser el candidato o va a tener que resignar su lugar a alguien menos limado, si no es que un golpe hiperinflacionario termina eyectándolos a todos del gobierno.

En el peronismo, mientras tanto, nadie termina de tomar la iniciativa. Entre otras cosas porque no hay fecha de elecciones pero también porque no hay un acuerdo unánime respecto de lo que hay que hacer.

En Unidad Ciudadana se ha instalado una puja sorda entre el parrillismo y el sector que responde Darío Martínez. Los primeros quieren impulsar la candidatura del presidente del PJ a intendente, pero los segundos se resisten, quieren que su jefe vaya por una senaduría, alegan que ese era el acuerdo cuando se armó la fórmula para la provincia, y que el problema es porque el propio Parrilli quiere también esa banca.

A todo esto, no se sabe qué hará el líder del Frente Neuquino, Ramón Rioseco, quien desde la derrota del 10 de marzo ha guardado hermético silencio. No falta quien lo imagina pujando por una diputación nacional, pero hasta ahora son sólo trascendidos no confirmados por el interesado.

Entretanto el sector de concejal Zúñiga, que viene trabajando para construir a más largo plazo en la capital, comienza a dar indicios de que muy pronto se pondrá en campaña.

29/07/2016

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