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La presidenta de la APDH de Neuquén; Silvia Barco, sostuvo que con el avance de las ultraderechas en el continente “estamos frente a un Plan Cóndor II” y destacó que en su sentencia del noveno juicio por la megacausa “La Escuelita” el tribunal Oral Federal número 1 de Neuquén declaró víctimas del terrorismo de Estado a hijas e hijos de los desaparecidos.
“El genocida Di Pascuale, que está preso con perpetua en Campo de Mayo y tiene condenas en tramos anteriores, afirmó que Leticia (Veraldi) era una militante de la juventud guevarista y que seguramente está en otro país. Eso fue tan brutal como los genocidios”, señaló la dirigente de Derechos Humanos en diálogo con
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“No es menor haber puesto los carteles “aquí se juzgan genocidas” y la apertura de una dependencia de la Universidad Nacional del Comahue para que el público pudiera participar y llenar esa sala”, señaló Barco, quien es doctora en Educación y catedrática jubilada de esa casa de estudios.
-¿Qué evaluación hace del noveno tramo del enjuiciamiento a genocidas en el proceso denominado “La Escuelita”, que culminó con dos condenas a prisión perpetua y otras penas menores?
-Como APDH consideramos muy importante el fallo. Respecto de las dos condenas a perpetua para estos genocidas, que eran oficiales de Inteligencia del ejército, Jorge Di Pascuale y Sergio San Martín, para nosotros fueron muy importantes, y respecto de las otras condenas menores aún no las hemos evaluado con nuestro abogado, Bruno Vadalá, si son ajustadas o no a derecho en cuanto a la tipificación del delito. Tampoco tenemos los fundamentos. Sí nos parecen muy importantes las inscripciones, conceptualizaciones y concepciones aplicadas por este tribunal a este proceso del noveno tramo: seguir reafirmando y sosteniendo que son delitos de lesa humanidad. Eso nos parece por demás importante. Y, además, es fundamental y es un avance sustancial y Neuquén es una avanzada, declarar víctimas del terrorismo de Estado a hijos e hijas de las víctimas que aún permanecen desaparecidas. En este sentido, hay un antecedente de solicitar a los tribunales se reconozcan a las infancias como víctimas, el año pasado en Mendoza. Creo que otra vez los juicios de lesa humanidad llevados adelante en Neuquén anticipan que hay que seguir denunciando y trabajando en estas políticas por la Memoria, la Verdad y la Justicia.
-Y este reconocimiento de las infancias como víctimas del terrorismo de Estado ¿Qué aplicación tendrá en la práctica?
-En las consideraciones del tribunal, que serán ampliadas, se solicita su inclusión en el registro nacional de víctimas y se pasa al Ministerio Público Fiscal. Respecto de tu pregunta, que es por demás interesante para ver cómo se avanza, como APDH estamos esperando para a partir de la semana del 13 de septiembre la visita en nuestra región de la licenciada en psicología Adriana Taboada, con una amplísima experiencia en juicios de lesa humanidad como perita psicóloga en equipos interdisciplinarios. El 15 de septiembre presentará el libro, junto a la coautora Magdalena Oesterheld, “Infancias Sobrevivientes” que trata el tema de cómo seguir trabajando con las infancias respecto de políticas de reparación. Eso es central. Ellas ya están trabajando y nos pueden orientar para que nosotros tomemos esta tarea desde los organismos de Derechos Humanos.

-En este tramo del juicio fue muy llamativo y causó indignación la declaración de uno de los imputados, que justificó el secuestro de Leticia Veraldi porque era una activista de las juventudes guevaristas que se había ido por su cuenta. ¿Eso forma parte de la oleada negacionista actual?
-Por supuesto. Ese genocida, Di Pascuale, que está preso con perpetua en Campo de Mayo y que tiene condenas en tramos anteriores, afirmó que Leticia era una militante de la juventud guevarista y que seguramente está en otro país. Eso fue tan brutal como los genocidios. Pero él, desde la primera audiencia en la que se le dio la palabra, se instaló en este campo del negacionismo, acusó reiteradamente al fiscal de marxista y por ser parte de Justicia Legítima. Ese negacionismo no solamente es negar lo que sucedió, sino que en el caso de Di Pascuale es justificar. Es una operación deliberada y hay que enfrentarla porque la verdad está de nuestro lado. Las pruebas relevadas, los testimonios, las investigaciones, las fuentes documentales. La otra cuestión del negacionismo es señalar que no hubo terrorismo de Estado y que las fuerzas del orden tuvieron que intervenir. Tenemos que avanzar en esto. Adriana Metz, la hermana del nieto recuperado 140, en un conversatorio decía que hay que enfrentar eso de “algo habrán hecho”. Hay que compartir y socializar quiénes fueron, qué pensaron, qué luchas entablaron y con qué sociedad soñaban hasta llegar a dar la vida.
-Esta batalla de los organismos de DDHH junto con las víctimas van a dar para derribar, por ejemplo, la teoría de los dos demonios, se va a dar en un escenario que no es el mejor porque no tienen el acompañamiento del gobierno, que desmanteló la secretaría de Derechos Humanos y vació los sitios de la Memoria…
-Estamos en un momento muy particular, de avance de las ultraderechas como el neofascista gobierno nacional que desmantela todo espacio que nos permita seguir haciendo memoria y dar cuenta de la verdad. Desmanteló los equipos, ataca, desfinancia y agravia constantemente a ejemplos de vida como las Abuelas y las Madres. Es muy grave y lesivo para nuestra sociedad. Para nosotros el imperativo es recordar para no repetir, pero esta operación intelectual del negacionismo justificando el terrorismo de Estado por un lado, desde el punto de vista de la materialidad de la situación desmantelando todos nuestros avances en la Argentina sobre la construcción de memoria. Lo que hicieron nuestras Madres y Abuelas es ejemplo en el mundo. El gobierno busca la justificación y el encubrimiento desde el plano simbólico, y desde el plano material con el desmantelamiento de toda la institucionalidad que se había logrado. Estas dos operaciones van de la mano.
-Hay quienes están describiendo el avance de las derechas en Latinoamérica, impulsado por los Estados Unidos, como una Plan Cóndor II, pero sin la utilización de los ejércitos.
-Yo participo de esa concepción de que estamos frente a un Plan Cóndor II, en otro contexto, con un avance de estas ultraderechas con tecnologías al servicio de la comunicación y la información en plataformas. Y plan Cóndor II porque hay una estrecha vinculación y coordinación entre los gobiernos neofascistas de América Latina para llevar adelante acciones de inteligencia. Lo que se decide en este acuerdo en Estados Unidos, donde el gobierno de nuestro país está en primera fila, es combatir el terrorismo de izquierda en América Latina. Eso ya lo vivimos en los 70 e incluso antes, en los 60, cuando la hipótesis de intervención, antes de la caída del muro de Berlín, era el avance de los bolcheviques impulsados por Cuba y la Unión Soviética. Cuando se cae el Muro de Berlín comienzan a construir otros enemigos en América Latina. Tenemos una larga historia de esto por muchas décadas y estoy convencida que estamos frente a un nuevo Plan Cóndor II.
-Volviendo a lo que fueron los nueve tramos del juicio La Escuelita en Neuquén ¿queda cubierta la historia de horror ocurrida durante la dictadura en Neuquén como en Río Negro, pese a que no se sabe aún dónde están los cuerpos de varios desaparecidos?
-A nosotros nos queda una evaluación de este proceso y de todos los anteriores tramos con nuestro abogado y también con la fiscalía. Lo que entendíamos, desde la APDH, por lo que veníamos compartiendo, es que en este noveno tramo donde se situaban los casos que, aun habiendo sido juzgados en tramos anteriores como el de Magariños y Leticia con la figura penal del homicidio, se completaba el proceso. De esto nos estamos tomando un tiempo para conversar con el equipo de fiscalía y nuestro abogado. Es importantísimo que ahora que APDH integra otro grupo llamado Memorias que Persisten, con la participación de Jóvenes por la Memoria, ATEN y el sindicato de Prensa, entre otros, estamos poniendo el foco en reconstruir toda esta historia, documentarla, acreditar pertinentemente esta memoria con los aportes de estos nueve tramos porque la tarea fundamental es la transmisión. Los juicios son importantes para estas políticas, pero no pueden quedar como una simple acción penal, sino que hay que transformarlos en una militancia que permita socializar la historia que reconstruimos.
-¿Qué evaluación hace del desempeño de esta jurisdicción, juzgando a los genocidas, que tiene la particularidad de haber enjuiciado a dos ex funcionarios judiciales como el ex juez Pedro Duarte y el fiscal Víctor Ortiz, teniendo en cuanta que no hubo demasiados ex miembros del Poder Judicial sentados en el banquillo en el país?
-En verdad que el trabajo de los tribunales que han intervenido, de este en particular, la actuación del Tribunal Oral, los equipos de fiscalía que acompañaron este juicio en Neuquén, lo que sentimos como APDH es de mucha relevancia. Fue un trabajo arduo que ha ido progresivamente muy bien. El primer tramo en 2008 ha sido pionero en la Patagonia y los avances en cada uno de los tramos, por demás significativos para el campo de la Memoria, de los Derechos Humanos. En ese sentido la evaluación es muy positiva y lo que se destaca es cómo se fueron militando los juicios en el espacio público. No es menor haber puesto los carteles “aquí se juzgan genocidas”, la apertura de una dependencia de la Universidad para que el público pudiera participar y llenar esa sala; el trabajo con el estudiantado secundario y universitario en los juicios y la impecable y militante tarea de nuestros periodistas de la región, documentando con sensibilidad e inteligencia cada una de las actuaciones y acompañando a quienes testimoniaran de parte de los equipos que tienen mucha profesionalidad para contener y atender, es un rasgo identitario de esta zona y de quienes, desde distintos lugares, no abandonamos el compromiso con Memoria, Verdad y Justicia.
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