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sobre estos temas.El 14 de abril pasado unos 150 intendentes de 18 provincias llegaron hasta la Plaza de Mayo para presentar un documento al ministro de Economía, Luis Caputo, en el que solicitan que retrotraiga el precio de los combustibles al 1° de marzo, que se ejecuten las obras públicas que derivan de los recursos recaudados a través del Impuesto a los Combustibles Líquidos y que se termine con el recorte de fondos a provincias y municipios.
El reclamo, inédito por la representación institucional que expresó, pero también por la ausencia de un canal de diálogo amplio y formal entre las autoridades nacionales y locales, tuvo entre sus principales impulsores a Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires, quien mantiene un estrecho contacto con intendentes y gobernadores de todo el país desde que tuvo a nivel nacional (entre 2019 y 2023) la misma responsabilidad que ahora tiene en territorio bonaerense.
Katopodis, que además resultó electo intendente de General San Martín (en el noroeste del conurbano bonaerense) en tres oportunidades (ejerció el cargo entre 2011 y 2019), es uno de los principales referentes del gobernador Axel Kicillof y su Movimiento Derecho al Futuro, que junto a otros sectores del peronismo y el panperonismo explora una alternativa político-electoral al oficialismo que encabeza el presidente Javier Milei.
En un extenso diálogo con
, Katopodis se refirió al ahogo que sufren las provincias, a la paralización de la obra pública, a los efectos de la política oficial sobre el aumento de los combustibles y del nivel de vida en general. También a los movimientos internos del peronismo, en su búsqueda por presentar una alternativa que ponga fin al experimento libertario en los comicios presidenciales del año próximo.
“El gobierno está perdido, acelerando en el medio del barro sin saber muy bien cómo retomar la iniciativa y ordenar una situación que ya era crítica hace varios meses. La crisis, que aparecía en algunos indicadores, hoy empieza a golpear muy duro en la sobremesa de cualquier familia”, destacó el ministro bonaerense.
Sobre la situación del peronismo, subrayó que “tenemos que poder dialogar y discutir sobre los problemas que tiene la gente, y no aspirar a resolver los problemas que tienen los dirigentes”, al tiempo que consideró que “ya va a venir el momento en el que tengamos que debatir cuestiones electorales, pero no es ahora”.
El federalismo en marcha
- La movilización de intendentes de todo el país a Plaza de Mayo y al ministerio de Economía resultó un hecho político inédito, por la dimensión y la representación que tuvo ¿Cuál es su evaluación?
- Fue muy importante, tanto por la cantidad de intendentes como por su diversidad. Participaron jefes comunales que viajaron más de 3.000 kilómetros, de todos los rincones de la Argentina, con carácter federal. Un intendente que sale a la calle, que va hasta Buenos Aires, marcha y se planta frente al ministerio de Economía, es un dirigente que tiene mucho coraje. Más en este momento, cuando el gobierno nacional te amedrenta por cualquier cosa que hacés. Fue una protesta que protagonizamos desde la provincia de Buenos Aires, con todos los intendentes del país, para que baje el litro de nafta, para que con los impuestos que cobran por ese litro de nafta hagan las obras que están obligados a hacer y, fundamentalmente, para que cumplan con el federalismo en la Argentina.
- Desde que Javier Milei llegó a la presidencia la nafta aumentó un 542,7 %, según un informe del Instituto Argentina Grande ¿Cuánto de este aumento corresponde a factores externos, como la guerra en Medio Oriente, cuánto a la política del gobierno nacional?
- Está claro que desde hace más de un año largo todos los precios están subiendo y cada vez se hace más difícil vivir. Y la nafta tiene mucho que ver con el aumento del costo de vida. Es cierto que en las últimas semanas nos pegó una crisis global, vinculada al conflicto bélico, pero también que la Argentina es de los países en que más caro se paga el litro de combustible. La gran mayoría tomó medidas para cuidar el bolsillo de la gente. Pero acá hicieron la plancha. Caputo decidió fijar el precio por 45 días y nosotros exigimos que cuando se venza ese plazo no tomen ninguna decisión irresponsable.
-En la Argentina se paga, en promedio, 1,42 dólares por litro de nafta, mientras que en Estados Unidos 1,09 y en Brasil 1,31 ¿Beneficia esto a las provincias petroleras? ¿En qué medida ese beneficio llega a la población?
-Argentina es un país exportador y deberíamos tener algún beneficio por esto. El problema grave lo tienen los países que no tienen reservas de petróleo, pero los que las tienen, deberían tomar medidas. Pero acá no se hace nada. Y la realidad es que no se hace en ninguno de los temas que hoy golpean a los argentinos. El PAMI está en conflicto. La universidad pública está cerrada. Los transportistas y el transporte público con problemas por el costo del combustible. Las vacunas no llegan a los vacunatorios. Más de 12 provincias tuvieron que pedir adelantos de coparticipación al cuarto mes del año. Todo esto habla de una crisis general. Lo que espera cualquier ciudadano, no importa a quién hayan votado, es que el gobierno lo proteja, fundamentalmente en un momento como este.

Sin obras ni ley
- Gobernadores e intendentes denunciaron que el gobierno nacional lleva recaudados 6,1 billones de pesos a través de impuestos que no fueron ejecutados en obras de infraestructura ¿Las provincias y municipios están financiando el superávit fiscal?
- El ejemplo más claro de esto es lo que pasaría en tu casa si vos decís que vas a ordenar la economía pero le decís a tu pibe que no puede comer los martes ni los jueves; le decís a tu señora que no puede gastar en ningún medicamento; le decís a tu otro pibe que no puede ir a la escuela porque no hay para el transporte público; y tampoco pagás la luz, el agua y el alquiler. Bueno, no estás ordenando la economía de tu casa, lo que estás haciendo es acumular deudas y no pagar las obligaciones. Y eso no tiene nada que ver con el orden de las cuentas públicas ni con el equilibrio fiscal.
- Desde el oficialismo se argumenta que ordenando la macroeconomía se garantiza un funcionamiento que a la larga va a mejorar la economía en su conjunto…
- Es muy claro que la macro no la están pudiendo ordenar. El gobierno está perdido, acelerando en el medio del barro sin saber muy bien cómo retomar la iniciativa y ordenar una situación que ya era crítica hace varios meses. La crisis que aparecía en algunos indicadores, hoy empieza a golpear muy duro en la sobremesa de cualquier familia. Vas a un cumpleaños o a una reunión de amigos y el tema es la plata, la situación económica; es algo asfixiante.
- Se lo ve recorrer la provincia, visitar municipios y barrios, ¿cómo se viven en la provincia de Buenos Aires los efectos de la política económica nacional?
-Lo primero que hay que decir es que la provincia de Buenos Aires ha sido elegida por Milei como enemiga. El modelo pega en el corazón de la construcción, el comercio, la industria, el turismo y de la actividad productiva en general, que son actores centrales para nosotros. En ese contexto, Axel está gobernando con mucho coraje una provincia con 17 millones de habitantes. Lo hace con gran responsabilidad, pero también con la necesidad de tomar decisiones todos los días, de fijar prioridades, de establecer de qué manera repartimos el esfuerzo y la carga en un momento como este.
-Desde diciembre de 2023 en la provincia de Buenos Aires se paralizaron cerca de 1000 obras y en todo país más de 2000 ¿De qué manera enfrentan esta situación desde el gobierno bonaerense?
- La obra pública en la provincia de Buenos Aires se está sosteniendo en los 135 municipios. Vamos manteniendo las rutas, las obras en las universidades. Destaco esto porque eran obras del gobierno nacional anterior que Milei frenó y hoy las ha tomado la provincia y las está ejecutando. Por supuesto que con mucho esfuerzo, pero convencidos de que la obra pública es sinónimo de trabajo y de una economía que también se mueve al calor de la construcción. Debido al tamaño que tiene la provincia, la obra pública es, además, palanca para el desarrollo.
Unos y otros
- Con la inflación por encima del 3 % mensual y la caída de la actividad productiva, el consumo y los salarios, el gobierno nacional apuesta a que lleguen inversiones que produzcan un efecto derrame que revierta la delicada situación económico-social ¿Es esto posible?
- Ninguna inversión importante va a llegar a la Argentina en este contexto. Con una macro tan desordenada aparecen muy pocas inversiones, y que solo generan algo de empleo en el 1 % del territorio nacional. En el resto del país el parate es alarmante. La industria nacional está casi por abajo del 50 % de su capacidad instalada. Son cifras iguales a los del 2001.

- ¿El impacto es mayor en las pymes?
- La mitad de las máquinas en cualquier pyme hoy están con un nylon, con una lona, están tapadas, desenchufadas. El primer efecto de esto es la caída de los puestos de trabajo. Cuando perdés esa polea de transmisión, cuando se destruye el empleo se destruye tu salario, tu capacidad de consumo, la convivencia familiar y la posibilidad de tomarte un respiro el fin de semana. Se destruye la vida en sociedad.
- La situación es grave en muchas provincias, sin embargo, entre los propios gobernadores peronistas están quienes cuestionan el rumbo político y económico y aquellos que acompañan la política oficial ¿Es posible establecer un marco de acuerdos mínimos para hacer frente al actual estado de cosas?
- Me parece que va a ser una necesidad de todos los gobernadores ponerse espalda con espalda para defender la industria y las economías regionales. También para reactivar la obra pública. Hay gobernadores que han tenido que ir casi de rodillas al ministerio de Economía a pedir un adelanto de la coparticipación. Eso te puede pasar en octubre, en noviembre, cuando estás cerrando el año, pero no ahora, como está ocurriendo. No tengo dudas de que tarde o temprano se va a encontrar el modo de confluir, porque no hay provincia que no esté siendo golpeada, no hay sector que no esté en un momento de crisis. Se va a imponer la necesidad de salir a la calle y expresarse, como hicieron los intendentes.
- ¿Pueden superarse los intereses individuales y sectoriales?
- La misma movilización que hicimos el 14 de abril la habíamos hecho hace un año y medio con intendentes de la provincia de Buenos Aires. Ahora hubo una respuesta muy fuerte de los intendentes de las provincias. Querían participar y expresarse, aún a riesgo de que los sigan castigando. Me parece que esto marca que quieren ponerse a la cabeza de sus comunidades y representarlas.
El peronismo en debate
- En el contexto político actual se destaca la situación del peronismo ¿Cuál es su lectura de lo que está pasando? ¿Hay una mayor disposición hacia la unidad, tal como indicarían las reuniones que mantienen distintos sectores?
- Puedo decir lo que estoy haciendo yo. Estuvimos con los intendentes, y también en la Plaza Housey y en la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), en una jornada para que no se apague la universidad pública por la asfixia a la que Milei la está sometiendo. También en las puertas del INTI para rechazar el vaciamiento de un instituto tan importante para el conocimiento. Me parece que lo que hay que hacer es eso, estar cerca y ponerle voz a los reclamos. Esa es la tarea, sobre todo en un año donde no hay campaña electoral, no hay elecciones. Nosotros no podemos estar todos los años en campaña electoral.
- Pero sí se puede dialogar, discutir…
- Nosotros tenemos que poder dialogar y discutir sobre los problemas que tiene la gente y no aspirar a resolver los problemas de los dirigentes. Creo que eso es lo que plantea Axel cuando habla en España con dirigentes y presidentes de distintos países, mostrando que hay otro camino, que hay alternativas y países que las están propiciando, que logran que crezca la economía con una buena calidad de vida para sus poblaciones; que haya tolerancia, respeto por la ley y diálogo, que no es normal la agresión ni el destrato de las instituciones democráticas, como Milei nos quiere hacer creer.
- ¿La apuesta de Kicillof en este momento tiene más que ver con ir construyendo un conjunto de ideas en común que con plantear una candidatura presidencial?
- Me parece que tiene que ver con la idea de dialogar, de escuchar, de mirar qué están haciendo, de poder transmitirle a los argentinos que acá nomás, cerquita, en Brasil, en Uruguay, en México, en España, hay otro modelo, que se pueden hacer las cosas de otra manera. Que lo que se hace en la Argentina no es el único camino, que hay una alternativa, que no es que si no se hace esto explota todo y se termina el país. Hay líderes y jefes de Estado que compatibilizan la tolerancia democrática y el diálogo con el crecimiento económico, con las cuentas públicas en orden, con la defensa del bienestar de todos. Axel está poniendo en valor que en muchos países hay una visión muy clara sobre todo esto. A los experimentos de las derechas radicalizadas los tenemos que enfrentar con políticas, decisiones y soluciones para que la gente pueda sentir que va a vivir mejor.
- Hacia el interior del peronismo, ¿el Movimiento Derecho al Futuro que encabeza el gobernador Kicillof participa de los encuentros en el que se reúnen desde Miguel Pichetto y Guillermo Moreno hasta la Cámpora, o es prescindente de ese proceso?
- Axel está dedicado a enfrentar la crisis, a sostener como puede todas las políticas en la provincia de Buenos Aires para cuidar a los bonaerenses. Esas son las prioridades, como también estar en la calle, convocar a los intendentes y dialogar con otros gobernadores para poner en la agenda pública los temas que mencioné antes. Me parece que esa es la principal preocupación. Ya va a venir el momento en el que tengamos que debatir cuestiones electorales, pero no es ahora.
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