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Entrevistas
22/07/2021

Fracking y sismos

“El Estado tiene que organizar protocolos de emergencia”

“El Estado tiene que organizar protocolos de emergencia” | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

El doctor en Ciencias Geológicas Andrés Folguera, admitió que la fractura hidráulica como actividad industrial induce sismicidad y provoca contaminación. Sostuvo que los organismos estatales deben prevenir los eventuales perjuicios con políticas para las emergencias e infraestructura adecuada.

“El fracking en general está asociado a inducción sísmica por actividad industrial”, afirmó el doctor en Ciencias Geológicas e investigador principal Conicet Andrés Folguera. Si bien admitió que la fractura hidráulica para extraer hidrocarburos puede ser importante para un país que necesita divisas, destacó que el “Estado tiene que organizar protocolos de emergencia e infraestructura”.

Folguera, quien es profesor del departamento de Ciencias Geológicas de la facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA), presidente de la Asociación Geológica Argentina y editor de la publicación Journal of South American Earth Sciences, fue entrevistado por el programa La Vaca Atada, que conduce Marcelo Pascuccio en Radio Nacional Neuquén.

-¿Existe un vínculo estrecho entre el fracking y los movimientos sísmicos?

-Lo primero que hay que decir es que el fracking en general está asociado a inducción sísmica, o sea a sísmica inducida por actividad industrial. Eso tiene que ver con que se inyectan aguas, se inyectan fluidos en profundidad, y hay estructuras en profundidad, fracturas, que por decirlo de alguna manera simple “se lubrican” por efectos de estas inyecciones. Entonces esas estructuras que están trabadas, o que quizás están “durmiendo” por periodos largos de tiempo, se destraban súbitamente. En Estados Unidos está perfectamente descripta esta relación. Hay terremotos de magnitud 5 o 6 grados, que son terremotos medianos, grandes, inducidos por la actividad del fracking. Y si bien en el caso de Añelo, o Vaca Muerta como usted indica, no se puede fehacientemente indicar que tiene que ver con la actividad de fracking, es muy sugestivo. Porque las zonas de sismicidad coinciden con las zonas de inyección de agua. Entonces, hay una ligazón espacial que es ineludible, y la discusión es si hay fallas activas, naturales, que están induciendo la sismicidad y que no tengan que ver con la inyección de agua. En la zona de Añelo hay fallas activas que se conocen, por ejemplo en la sierra de Los Chihuidos; en el flanco del volcán Tromen cerca de Chos Malal; más hacia la Cordillera, en la “Cordillera del Viento”. Pero es poco probable que se trate de actividad normal de estas fallas. En todo caso quizás sean algunas de estas fallas reactivadas por inyección de agua.

-¿Es un indicador también la profundidad de los hechos, no?

-Sí, son someros en general y coinciden con las zonas que perfora el agua. Para mí está fuera de discusión que hay una relación con la actividad industrial. La cuestión es qué se hace con eso. Entonces, ver si la infraestructura es adecuada, tanto de las cañerías, como de las viviendas, y sobre todo ver, tratar de limitar, la magnitud de terremotos que pueden ser destructivos.

-Además parece coincidir la mayor actividad sísmica con la mayor actividad de perforación.

-Exactamente.

-Le pregunto para despejar dudas. La cercanía de las perforaciones, los momentos de mayor producción, evidentemente tienen relación con esto.

-En un estudio científico usted siempre tiene que tener dudas. Si usted lee este artículo de (el doctor en Geofísica Sebastián) Correa Otto, él plantea una posibilidad y nunca va a emitir una sentencia tajante respecto a eso. Pero yo además de geólogo y científico soy un ciudadano, y si observo la situación en forma objetiva, para mí es bastante objetivo lo que está pasando.

-El tema es cómo poder tratar las posibles consecuencias. En principio se está demorando mucho lo que es obtener mayor información a través de sismógrafos.

-Mire, hay bastantes consorcios que han instalado redes de sismógrafos. Por ejemplo un instituto muy serio, que es el Instituto Volponi de San Juan, que durante varios años hizo lecturas sistemáticas en la zona. Después, el gobierno de la provincia de Neuquén contrató a un neotectonista famoso, que es Carlos Costa, quien trabajó en la zona y también hizo un mapa de las fallas activas del lugar, como para contrastar si la sismicidad podía o no estar relacionadas con fallas activas. Son todos estudios que se han hecho, o sea que realmente la situación preocupa. Ahora: para mí es indiscutible la relación, y lo importante es si la infraestructura está adecuada a esa realidad, a la inducción sísmica.

-En casos testigos, por ejemplo en Estados Unidos, ¿qué se decidió hacer? ¿Por ejemplo cambiar las estructuras, para hacer más segura la actividad?

-Mire, ellos también tienen su problema. O sea, uno diría que Estados Unidos está exento de este tipo de problemas pero hay preocupación también. Porque empiezan a tener al principio terremotos de magnitud pequeña, 3 o 4 (grados). Pero después aparecen de repente terremotos de magnitud 6 o 7. Un grado en la escala de Richter es 33 veces más energía liberada. O sea que es muchísimo. La distancia de un terremoto de magnitud 6 a un terremoto de magnitud 4 es casi 1.000 veces más energía. Es decir que ellos también tienen sus problemas, de hecho lo discuten, discuten si su infraestructura es adecuada o no. Me imagino que el nivel de inversiones es más alto, aunque en la zona petrolera nuestra también operan compañías extranjeras con estándares importantes. El fracking es un problema. Porque la inducción sísmica es una parte de ese problema, y la otra parte es la contaminación. Y es casi la decisión de un país practicarlo o no. Hay países que han prohibido el fracking. Sus compañías lo practican en otros países pero dentro de sus propias fronteras no lo realizan. Como Canadá, según tengo entendido, y creo que Francia. Nosotros somos un país que necesitamos divisas y Vaca Muerta es probablemente una de las posibilidades que tenemos para desarrollarnos. Pero bueno, de todas maneras, los problemas colaterales que esto acarrea tienen que ser analizados seriamente, y sobre todo hay que prepararse para eso.

-Hay información confidencial que maneja la Provincia, y uno supone que también las empresas deben tener bastante información al respecto. Pero llamó la atención que uno de los sismógrafos fue ubicado recientemente en Planicie Banderita, donde hay una presa, en lo que se conoce como Cerros Colorados.

-Bueno, ese es otro problema importante que tienen ustedes, la cantidad de embalses. En particular los embalses que están el norte de Añelo, a través de la traza del río Colorado, son dignos de ser atendidos, digamos, en relación con la actividad sísmica. Porque si se llega a romper alguna de las presas imagínese lo que puede llegar a pasar aguas abajo, ¿no? Definitivamente, es un problema real. No nos podemos quedar simplemente con la posibilidad de que el fracking sea el inductor (de la actividad sísmica). Probablemente lo sea, pero aunque no se sepa 100 por ciento, hay que prepararse para ese escenario. Bueno, ustedes me preguntarán cómo hay que prepararse…

-Claro, cómo entiende la gente común el hecho de prepararse para esa situación.

-No, la gente común poco tiene que hacer. Es el Estado el que tiene que organizar. Protocolos de emergencia e infraestructura. La gente probablemente tiene que organizarse, y bueno, lo que están haciendo ustedes desde los medios en cuanto a hablar del problema, no negarlo, es una forma de avanzar.

-En cuanto a la actividad natural, ¿qué se observa en el trabajo que ustedes realizan a diario, y particularmente en la zona Andina? ¿Hay mayor actividad de lo habitual, más allá de esto que venimos hablando en la zona de Sauzal Bonito?

-No es que hay más actividad que la habitual, sino que en los últimos años se empezaron a reconocer fallas activas en la zona de Neuquén. Por ejemplo en la base del Auca Mahuida probablemente haya estructuras activas. En el Tromen, cerca de Chos Malal, también, en la Cordillera del Viento. Quizás en la zona de Los Chihuidos, inmediatamente el oeste del bajo Añelo. O sea que hay toda una serie de fallas que son activas, que potencialmente inducen sismos a través de su actividad, y que tampoco están siendo demasiado monitoreadas o conocidas. Probablemente en el caso neuquino tiene que haber un trabajo de varios años, sistemático, para poder discriminar entre la actividad natural, que la tienen, y la actividad inducida.

-Claro, es un punto importante para estudiar. Pero usted confirmaba algo que nosotros tenemos como información, en cuanto a que el gobierno provincial ha buscado tener la mayor información posible respecto de las formaciones geológicas en el lugar mediante el trabajo de expertos.

-Sí, sí, evidentemente hubo una preocupación. Y lo que puedo decir es que han buscado a profesionales idóneos. Tanto aquellos que trabajan en las fallas activas como en la inducción de terremotos por fracking, son grupos conocidos que se dedican a eso. Ahora: esa información tiene que terminar en informes, que a su vez tienen que terminar en actividad, en trabajos relacionados con la mitigación o con el monitoreo.

-Sí, al menos para informar a la población, porque imaginamos la inquietud que hay en la población de Sauzal Bonito y Añelo.

-Exactamente. Y además, la actividad del fracking genera terremotos que son de mediana magnitud. Raramente superan la magnitud de 6 o 7 grados. De todos modos, magnitudes de 6 o 7 en localidades que tengan construcciones de adobe, o construcciones altas que no son antisísmicas, pueden llegar a ser muy destructivos. Y hay otra relación que tiene que ver con los terrenos blandos. Añelo es un bajo y está construido sobre terreno limoso. Y esos terrenos también son más propensos a sufrir la actividad sísmica.

29/07/2016

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