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Entrevistas
18/07/2021

Violeta Jiménez

"Escribir tiene un efecto sanador que vincula con la vida"

"Escribir tiene un efecto sanador que vincula con la vida" | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

La ganadora del cuarto certamen internacional de escritura, sostiene que de alguna manera escribir es un acto “egoísta”. Reflexiona sobre el hecho de que las 10 finalistas del concurso, en el que participaron 13.000 personas, fueron mujeres.

Laura D' Amico

La profesora y licenciada en Letras Violeta Jiménez atraviesa una situación inédita en su vida. A sus 58 años, ha resultado ganadora, entre13 mil participantes de 47 países, del cuarto certamen mundial de escrituracon su cuento "Después de mañana", que narra el duelo de una pareja que ha perdido a su hijo. 

Nacida en San Juan y radicada en Neuquén desde 1985, Jiménez escribe poesía y cuentos inéditos desde hace más de 15 años. En diálogo con Va Con Firma, asegura que escribir es en un punto un acto "egoísta" porque sirve para volcar "algo que de alguna manera deba ser sanado".

Sobre el mundial de escritura, destacó que "los diez textos finalistas están escritos por mujeres" y afirmó que eso "no es casual" porque "hay una impronta de salir al ruedo, de escribir, de animarse", y en ese sentido celebró el primer premio del concurso de Poesía Alfonsina Storni que obtuvo Silvia Mellado, otra escritora neuquina que además fue su docente.

"Hay una generación de autores jóvenes que vienen con una revelación muy importante, rompiendo estructuras, tal vez un poco anquilosadas, animándose a experimentar con el uso de la lengua", observó, para concluir que "es maravilloso lo que sucede".

-¿Te habías presentado anteriormente a un concurso de escritura? ¿Cómo se dio tu participación en este certamen?

-Es una situación muy nueva en mi vida porque no gané nunca nada. Antes nunca me había presentado a un concurso. Formalmente estoy en el espacio del taller literario, desde hace más de 15 años, con mi profesora María Amelia Bustos Fernández. Ella nos convoca a escribir y nos propuso formar un grupo llamado Pehuenia (integrado por María Amelia Bustos Fernández, Gustavo Genovese, Analía Lezcano, María Angélica Reybet, María Bernarda Torres y Cintia Valenzuela), con algunas integrantes del taller. La invitación la hizo para todas. Algunas aceptamos el desafío de escribir durante trece días, en el mundial, con una consigna diaria. Cada día nos llegaba al correo electrónico una consigna distinta y nosotros la escuchábamos, la íbamos procesando durante el día, íbamos imaginando esos personajes, esas tramas de historias que se nos ocurrían, y poco a poco íbamos armando una historia que después volcábamos en el papel. Cada día era una consigna distinta y podemos decir que tenía un vencimiento, porque desde las 6 de la mañana de un día hasta las 6 de la mañana del día siguiente pasaba la oportunidad de escribir con esa consigna y había una nueva. Era todo un desafío porque ese rendimiento se vinculaba estrechamente con el grupo. El grupo optimizó al cien por ciento el rendimiento y pudimos también ser el grupo ganador.

-Decías que nunca habías participado de un concurso...

-Tal vez alguna vez, muy aisladamente, mandé algún material, pero ya ni lo recuerdo. Nunca antes había tenido una repercusión así. No me lo propuse formalmente por lo tanto tampoco tengo publicaciones y eso es algo que si me interesa, abrirme de una manera más ordenada con el propósito de poder compartir, editar los libros o algo que pueda surgir como una oportunidad en ese sentido.

-Este reconocimiento tal vez te da el impulso para editar.

-Sin lugar a dudas. Estoy dispuesta a revisar, a corregir porque hay un material que puede ser revisado, agrupado de alguna manera como para poder organizar algún tipo de edición. Pero esta sorpresa del mundial creo que es un buen eje para focalizarme con ese objetivo.

-¿Escribís sólo cuentos?

-Me gusta mucho la poesía. Creo que en la poesía hay algo muy profundo de quien escribe. Tengo mucha poesía escrita y también cuentos. No he hecho novelas o textos de más largo alcance en cuanto a la extensión.

-¿De qué trata "Después de mañana", con el que resultaste ganadora del mundial?

-Es un cuento surgido a la luz de la consigna del día 12 del mundial, casi al borde del final, donde nos proponían escribir una historia con personajes que atravesaran una crisis seria, un problema, un gran dolor, y donde ellos se descubrieran tratando de vivir y de sobrevivir con eso tan traumático que había sucedido. El desafío era no mostrar en el relato cuál había sido ese acontecimiento del dolor hasta el final del texto. No es fácil hacer eso porque cómo mostrar algo de lo cual no se habla directamente. Había que ponerle acciones a la vida de esos personajes de una manera insinuada, que poco a poco fuera develando ese duelo de dos padres que han perdido a su hijo, que lo extrañan y que siguen viviendo con su hijo en ellos. Y llega un día clave en esa vida de los padres, dentro de un contexto rural, muy humilde, sencillo, que es el aniversario de la muerte del hijo. En un tramo del cuento digo que están ellos en la cocina, se enfrentan con el almanaque y arrancan ese día. Ese día ellos se han propuesto detener lo que hacen siempre, no van a trabajar, ni siquiera van a cocinar, van a hacer una pausa para contemplar el dolor que los agobia. Por eso la vida, digo al final, va a continuar después de mañana. En el fondo son personajes que tienen una situación de patología, están con una gran necesidad de ayuda porque necesitan de alguien que los oriente en ese dolor, están muy solos y muy aislados en el contexto del campo.

-¿Cómo se te ocurrió contar esta historia? ¿Surge de alguna experiencia cercana?

-No es un hecho real que yo conozca puntualmente. Pero es un poco el buceo, creo yo, en las experiencias de duelo que he visto alrededor y que de alguna manera también puedo haber experimentado. Si bien no es una experiencia propia o tan directa, uno siempre está comprobando cómo la experiencia de la muerte causa dolor y es la experiencia de lo irreversible lo que definitivamente no se puede cambiar. En ese sentido traté de tomar material para imaginar el dolor de estos personajes.

-¿Para qué escribís?

-En primer lugar, aunque parezca un poco egoísta, escribo para volcar en mí algo que de alguna manera deba ser sanado, revisado o mirado. Cuando escribo me siento mejor de lo que estaba antes de escribir. Siempre escribir es una experiencia positiva. Creo que escribo, en primer lugar, por una necesidad propia. Y si después al compartir algo que escribo a alguien le llega, le interesa, le puede provocar un efecto estético agradable y lo favorece con la sensibilidad que yo intento volcar, bienvenido sea. Pero creo que escribir tiene un efecto sanador, que convoca con la vida, que vincula con la vida. Durante los 13 días del mundial me sentí muy bien. Si bien sentía que tenía una tarea por delante, un desafío, una responsabilidad con respecto a un grupo, cada consigna era una bocanada de aire puro. Era la oportunidad de crear, de desafiarme. Teníamos que escribir un mínimo de 3.000 caracteres diarios y no más de 4.500, tenía que remitirme a un pedido de extensión y me gustaba, me sentía bien con la idea. Después de la etapa de la escritura extrañaba que llegue esta consigna, extrañaba el mundial. Entonces lo que comprobé y el mayor fruto que me llevo después de esta experiencia es que el mundial pretende generar el hábito de la escritura. Ser conscientes que si queremos escribir algo, lo primero que tenemos que hacer es escribir, como salga, espontáneamente, permitiéndonos jugar, equivocarnos, tachar, escribir al margen. Pero sobre todo, escribir. El hábito tiene que estar en la escritura.

-La escritura puede ser una tarea muy solitaria, pero en este caso el grupo fue muy importante para motivar a la participación del concurso y al trabajo en sí.

-Creo que hay una tapa de mucha soledad que es necesaria y también es necesario ese silencio y ese aislamiento de quien escribe para poder contemplarse a sí mismo en lo que quiere hacer, y contemplar esos personajes, esas historias que van apareciendo. Hay un armado previo antes de volcarlo en el papel. Yo escribo mucho a mano, primero, y después paso a las pantallas. Voy haciendo como un esbozo, me guío con palabras claves, y en ese mapa de escritura solitaria me encuentro con la historia y trato de plasmarla. Pero en la segunda etapa hay que socializar esa escritura. No es obligatorio, pero me parece que es algo muy rico, porque el lector termina de completar el sentido de lo escrito, de alguna manera. Quien lee también repone sentidos, descubre historias paralelas en esas historias que se van perfilando. Y al descubrirlas, completa los sentidos del texto original, hay una riqueza y puede dar una devolución.

-Hace poco la escritora neuquina Silvia Mellado ganó el premio Alfonsina Storni a la poesía, ¿crees que hay algo que impulse a la producción literaria en la región?

-Te agradezco la pregunta porque el ejemplo de Silvia Mellado es como un referente central. Estoy sumamente orgullosa, es una persona muy talentosa, además ha sido mi profesora en la carrera de Letras, tiene una capacidad excelente, no solamente desde lo profesional y lo didáctico, sino que también desde lo estético y lo creativo. Creo que estos ejemplos son los que hay que tomar como referentes y en general creo que hay una generación de autores jóvenes que vienen con una revelación muy importante, rompiendo estructuras, tal vez un poco anquilosadas, animándose a experimentar con el uso de la lengua, con los giros. Creo que es maravilloso lo que sucede y lo aplaudo. Trato de seguir esa producción en la medida que puedo.

-Las dos ganadoras son mujeres, ¿será que las mujeres están escribiendo más?

-Te tengo una noticia y es que en realidad los diez textos finalistas están escritos por mujeres en el contexto de este mundial. No solamente los tres premiados. Si sirve de referencia, estuve mirando las otras categorías, adolescentes y niños, y todas somos mujeres. Creo que hay una impronta de salir al ruedo, de escribir, de animarse, y no es casual. Creo que hay un espacio que se está abriendo y que cada vez nosotras tenemos que animarnos a incursionar en estos espacios, a tratar de insertarnos, de colaborar con lo que podamos, desde cualquier rubro. En este caso hablamos de literatura, pero en cualquier rama del arte es necesario y oportuno que nos animemos cada vez más.

29/07/2016

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