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Entrevistas
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21/05/2016

Emir Sader

"La derecha nunca soportó el ascenso de las clases bajas"

"La derecha nunca soportó el ascenso de las clases bajas" | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

El sociólogo y politólogo brasileño, brindó a Va Con Firma su parecer acerca del "golpe blando" que medios, Justicia y políticos opositores, llevan adelante contra el Gobierno de Dilma Rousseff.

Sergio Fernández Novoa

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 - ¿Cuál es su visión de lo que sucedió en Brasil?

- Hay un plan de la derecha para América latina que se está llevando adelante de distintas maneras. En Brasil fue este golpe blando en el que los medios grandes generaron la sensación de existencia de mucha corrupción en el partido gobernante. A su vez, la Justicia criminalizó al Partido de los Trabajadores (PT) y sus principales figuras -Lula entre ellas- y el Congreso, con una gran mayoría conservadora se volcó contra la presidenta Dilma Rousseff. Algo que ya hicieron en Honduras y en Paraguay, con la diferencia que aquellos procesos recién comenzaban y no estaban consolidados políticamente.

- En Brasil el PT transitaba su cuarto período consecutivo y aún cuenta con una adhesión popular muy importante. Se observa un panorama difícil y complejo para Michel Temer…

- Sí, claro. Son tiempos de lucha, de disputa, de inestabilidad. Tiempos de crisis hegemónica profunda.  Pero no está dicha la última palabra, el juego no ha terminado, los enfrentamientos de las clases han quedado más expuestos. Brasil es otro país luego de esta crisis. La derecha ya no se disfraza de civilizada, de democrática, de reformista, sino que aparece tal como es: neoliberal, tramposa, golpista. El gobierno de Temer, por primera vez, tras la dictadura, cuenta sólo con hombres, blancos, desde luego adultos, reaccionarios y corruptos. Nada será fácil para quien traicionó todos los acuerdos y cuenta con un capital político muy frágil. De hecho, menos del 3 por ciento de la población tiene buena imagen de Temer. La verdad es que no se puede esperar nada bueno ya que no tiene legitimidad. Los factores de poder le delegaron la puesta en marcha de una política devastadora con reformas anti populares y contrarias al interés del país.

- ¿El establishment, los medios grandes, la Justicia y la dirigencia política opositora establecieron una gran alianza para derribar a un gobierno con el que no pudieron a través de los votos?

- Así es. La derecha perdió cuatro elecciones y veían la posibilidad de perder una próxima, entonces surgió el atajo impaciente que les permitió abortar el proceso democrático y popular. Eso los juntó. Encontraron un argumento falaz y con él lograron llegar al proceso de enjuiciamiento político. Hay que entender que la actual composición del Congreso es la última con financiamiento privado. Un Congreso horrible pergeñado por la fortaleza económica de los grandes empresarios en la que hay mínima representación de trabajadores y pueblo. Un Congreso que sólo representa a las elites.

- ¿Fue tardía la respuesta de los sectores que apoyan al PT en esta etapa adversa a su gobierno?

- Jugaron un papel muy importante los medios con la O’Globo a la cabeza. Manejaron bien los tiempos y lograron movilizar a las clases media y alta. Produjeron hechos políticos en las calles de las grandes ciudades que contaron con un notable despliegue mediático. Allí se observó mucho odio y resentimiento. La derecha nunca soportó el ascenso de las clases bajas. Por su parte, la reacción de las fuerzas populares en principio demoró, pero luego fue y es de gran magnitud. Sin embargo, la difusión de estas marchas a favor de la democracia resultó escasa. De todos modos, en este punto hay que decir que la tardanza también tuvo que ver con acciones erradas por parte de Dilma. En el inicio de su segundo mandato adoptó una postura equivocada de ajustes socialmente injustos que recaían sobre los trabajadores y eran económicamente ineficientes. Eso la aisló durante un período en el que hubo riesgo de que cayera sin que nadie saliese a defenderla.

- ¿Cómo ve en adelante la relación de Brasil con Argentina?

- Habrá que ver cómo se desarrollan los acontecimientos en Brasil. El 70 por ciento de la población se pronuncia a favor de un pronto llamado a elecciones y ahí nadie puede asegurar lo que sucederá. Queda claro que en Brasil y Argentina la derecha tiene una tradición golpista. Los mayores liderazgos populares del siglo XX, Getulio y Perón, padecieron sus embates y sus golpes. Siempre en sociedad con Estados Unidos, cuya política exterior observa con beneplácito el presente político de nuestros países. Esta vez en Argentina llegaron a través del voto, pero también jugaron un rol destacado los medios grandes, la Justicia y los grupos económicos de la mano del elemento “corrupción” que les resultó muy útil. Es de esperar que esta situación se modifique pronto aunque soplan malos vientos. Y me preocupa, sobre todo, que a la derecha actual se la ve con un profundo resentimiento y sed de venganza contra el pueblo.

- El gobierno argentino no parece afligido con los cambios en el Planalto.

- El ministro de Economía de Argentina, Alfonso Prat-Gay, sugirió que los cambios políticos en Brasil son “una buena oportunidad para refundar el Mercosur”. La coincidencia de gobiernos que plantean el restablecimiento del modelo neoliberal, con su política de apertura de los mercados y reacercamiento con los países del Norte, especialmente con los EEUU, posibilitaron promover el derrumbe de los procesos de integración regional. Por eso es importante ver cómo continúa el panorama en Brasil.

Esa reversión conservadora depende de la fuerza que pueda tener el gobierno golpista brasileño. Por el momento, parece no disponer de fuerza suficiente para un período largo y de grandes trasformaciones. De ahí la importancia todavía más grande de la lucha de resistencia de los brasileños en la conquista de nuevas elecciones, que deslegitimen definitivamente el gobierno de Temer y permitan al pueblo brasileño volver a definir su destino democráticamente, incluida la inserción internacional de Brasil, entre la integración regional y el intercambio Sur-Sur o el viejo destino de “patio trasero” del Imperio.

- ¿Lula es la figura que puede aglutinar a todos los sectores que pugnan por revertir la situación actual?

- Lula es el único con enorme respaldo popular, sin duda su liderazgo es fundamental. Pero a diferencia de un golpe o una victoria electoral, la derecha brasileña con su falta absoluta de propuestas y de apoyo popular tiene que enfrentarse al movimiento de masas más grande que el país haya conocido. Es una izquierda comprometida con volver al gobierno para desatar los nudos que llevaron al golpe, principalmente la democratización de los medios grandes, el quiebre de la hegemonía del capital especulativo, la reforma del sistema electoral, entre tantas otras reformas necesarias. Esa disputa es la que caracteriza al nuevo período político abierto hoy en Brasil.

*Emir Sader es sociólogo, doctor en Ciencias Políticas y Máster en Filosofía Política por la Universidad de San Pablo. Fue presidente de la Asociación Latinoamericana de Sociólogos.

29/07/2016

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