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Las elecciones del próximo 10 marzo en Neuquén, en las que se elegirá gobernador, serán las primeras del calendario electoral 2019. Si bien es una elección local, donde las particularidades de la gestión territorial se legitimarán o no, la coyuntura nacional va a estar presente. Aunque Neuquén cuente con recursos naturales únicos para poner en valor, como la formación Vaca Muerta que le permite obtener financiamiento propio, no puede escindirse la realidad provincial de la nacional. La sensación de burbuja resistente a la crisis nacional, que le permiten mostrar en la actual coyuntura dichos recursos, es uno de los ejes de campaña para ser reelecto del actual gobernador Omar Gutiérrez.
Desde la adquisición del status de provincia en 1955 a través de la Ley 14.408, y la sanción de una Constitución propia en 1957, Neuquén cuenta con la particularidad de haber estado asociada prácticamente desde su provincialización al partido político Movimiento Popular Neuquino (MPN). Fundado en 1961 en el contexto de la proscripción del peronismo, el MPN ha ganado todas las elecciones a gobernador de la provincia, y solo las interrupciones militares lo han depuesto de la administración del Estado. Si los primeros gobiernos fueron desarrollistas y construyeron un Estado de bienestar planificador, el actual dista mucho de esa orientación.
El MPN pondrá en juego una vez más su capacidad para legitimarse en las urnas con la utilización de repetidos recursos simbólicos, vinculados a su intento de identificarse con los intereses de la provincia. La alineación de Gutiérrez con el gobierno nacional puede perjudicarle esa estrategia. Para la oposición, representa la oportunidad de acceder al gobierno provincial y derrotar por primera vez en democracia al MPN.
Indicadores socio-demográficos y caracterización económica
Según el ultimo Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas realizado en 2010, Neuquén cuenta con 550.344 habitantes, ocupa el segundo lugar entre las provincias de la Patagonia detrás de Rio Negro, y la décimo octava ubicación del país. Comparado con el censo de 2001, la población neuquina registró un crecimiento del 16,1%, por encima de la media del país que creció un 10,6% en ese lapso, y por debajo de la región patagónica que se incrementó un 20,2%. Resta por ver cómo impacta en el crecimiento demográfico de la provincia el desarrollo de Vaca Muerta, indicadores que se podrán observar con certeza en el censo nacional que deberá desarrollarse en 2020.
Neuquén es una provincia proveedora de energía, productora de hidrocarburos e hidroelectricidad. En ese sentido, la principal actividad productiva de la provincia es la explotación de hidrocarburos. Integra junto a otras provincias limítrofes la Cuenca Neuquina, una de las más importantes del país. La segunda actividad económica de la provincia es el turismo, influenciado por la amplia variedad de paisajes y climas. En tercer lugar aparece la fruticultura, actividad productiva que se ha visto perjudicada en los últimos años debido a que, entre otras razones, las tierras para la producción compiten con la explotación hidrocarburífera que brinda mayores ganancias, y con los loteos para viviendas y barrios que generan rentas sin correr mayores riesgos. Por otro lado, es afectada debido a las distorsiones en la cadena de valor que perjudican a los pequeños chacareros.
Puede caracterizarse a la economía neuquina como una “economía petrolera” cuya estructura productiva se centra en la explotación de recursos naturales no renovables (1). Esto genera un nudo problemático, ya que el petróleo es un recurso estratégico cuyo precio es externo y sus variaciones son impredecibles, en ocasiones motivadas por acontecimientos geopolíticos. El mercado además es oligopólico, controlado por un puñado de grandes empresas. Como señala Adriana Giuliani, la economía petrolera en Neuquén funciona como un enclave: absorbe poca mano de obra, los intercambios con otros sectores de la economía son irrelevantes, y los beneficios fluyen fuera de la región dentro de la lógica de las grandes empresas multinacionales.
La parte de la renta petrolera que captura la administración estatal vía impositiva (regalías), y que le ha permitido a la provincia, en especial en contextos de devaluación de la moneda local, obtener superávit presupuestarios, no ha sido utilizada para desarrollar una diversificación de la matriz productiva, con lo cual se profundiza la dependencia del sector extractivo. La infraestructura se encuentra rezagada para hacer frente al crecimiento demográfico y económico de la última década. Ello se puede observar en la emergencia vial de las rutas, la imposibilidad del acceso a la tierra y la vivienda para muchas familias, o el deficiente estado de los servicios públicos.
Independentismo y federalismo
Según Vicente Palermo en el libro “Neuquén: La creación de una sociedad”, la identidad del MPN está asociada al “federalismo” como principio ideológico (2). Este ha demostrado una eficacia simbólica como modo de interpelación provincialista. Si se observan algunos de los mensajes de campaña para las elecciones 2019, tales como “Neuquén la mejor provincia del país” o la “independencia para el desarrollo”, el MPN sigue apostando al mismo recurso simbólico para legitimarse en las urnas. La capacidad para derivar los conflictos internos en el eje Estado provincial versus Estado nacional, le ha dado réditos políticos históricamente.
Más allá las distintas vertientes internas del partido provincial, la tensión entre negociar, apoyar o ser oposición es una constante en su relación con los gobiernos nacionales. La gestión del gobernador Omar Gutiérrez puede considerarse de las más alineadas al oficialismo nacional de Cambiemos. Como ejemplo de ello se puede mencionar el acuerdo que flexibiliza el convenio colectivo de trabajo en el sector petrolero y el blindaje anti reclamos sindicales en el sector, que firmó el gobernador en 2018. Con el mediático argumento de atraer capitales, Neuquén funciona como un laboratorio de prueba de aplicación de la flexibilización laboral en el marco del modelo de saqueo de recursos naturales y fuga de divisas.
El trabajo de los legisladores nacionales del MPN también puede tomarse para analizar la relación entre el gobierno provincial y el nacional. En este sentido, por mencionar algunos ejemplos significativos, el MPN ha votado a favor de todos los proyectos de presupuesto nacional enviados por el presidente Macri al Congreso, como así también importantes normativas como el pago a los fondos buitres, la reforma previsional que generó un cambio en la fórmula de actualización de los haberes jubilatorios y de la asignación universal por hijo, la reforma tributaria, y los contratos de participación público-privada en la obra pública.
En este escenario, las fuerzas políticas que emergen con mayores posibilidades según los sondeos de opinión para alcanzar la victoria el próximo 10 de marzo, son el MPN que busca la reelección de Gutiérrez, la alianza Cambiemos con el intendente de la ciudad de Neuquén Horacio “Pechi” Quiroga, y Unidad Ciudadana-Frente Neuquino que postula la formula Ramón Rioseco-Darío Martínez. Si bien la elección puede resultar pareja, dividida en tres tercios entre las mencionadas fuerzas, en la práctica se da una polarización real entre MPN-Cambiemos versus Unidad Ciudadana Frente Neuquino, ya que los primeros son dos caras de la misma moneda en cuanto a los intereses que defienden, como se describió más arriba. Si gran parte de la sociedad neuquina lo comprende de esa manera, y si Unidad Ciudadana Frente Neuquino es capaz de transmitir una propuesta atractiva, las chances de una transformación en la gestión de la provincia serán posibles.
Para el gobierno nacional es una elección fundamental, no solo porque es la primera en el calendario 2019 con el impulso que puede significar un triunfo de su fuerza política. Es fundamental además porque con la política energética aplicada de desnacionalización y desregulación, Vaca Muerta representa una garantía de disponibilidad de divisas para sostener el modelo de valorización financiera apoyado por el FMI. Para el director general del Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (Oetec), Federico Bernal, dicha política está vinculada al objetivo de atraer dólares para financiar el blindaje y luego permitir el posterior giro de divisas.
En este contexto, el asunto es si el gobierno del MPN será capaz de legitimarse una vez más en las urnas frente a los cambios en la estructura social que registra la sociedad neuquina en los últimos años, o si dichos cambios se traducen en la elección de una fuerza política distinta para administrar la provincia.
Referencias:
(1) Díaz, Nora y Giuliani, Adriana (2008): Petróleo y Economía Neuquina. EDUCO-Universidad Nacional del Comahue. Neuquén.
(2) Palermo, Vicente (1988): Neuquén: La creación de una sociedad. Centro Editor de América Latina S.A.. Buenos Aires.
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