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Incorporar peronismo a la tarea no concluida de culturizar a la sociedad política con su ideario.
Perón decía que todos son peronistas, que no hacían falta más afiliaciones al justicialismo porque todos eran peronistas. Lo dijo cuando volvió desencarnado de su exilio de 18 años. En ese momento su mirada estaba puesta en un frente y más que en eso en poner las bases políticas definitivas de un país muy político, pero con poca cultura política, según sus dichos.
Entonces cambió su apotegma, aquel que decía que para un peronista no hay nada mejor que otro peronista por el que dijera, para un argentino no hay nada mejor que otro argentino.
La situación actual ha cambiado, los paradigmas conservadores se han revitalizado por lo mismo que han sido adoptados por los poderes fácticos en el mundo, con una impronta dominante y belicista que habla de los deseos concretos de la expansión imperial y que obliga éticamente a luchar por la paz mediante el desarrollo de los pueblos.
En ese mismo movimiento de repliegue que comparte con todo el progresismo, el peronismo al haber perdido las dos últimas elecciones, al tener como líder a una mujer acosada y perseguida que no pueda abocarse como corresponde a conducir un partido y sus ideas, entre ellas la de la unidad, como surge de su propia convicción. Por todo ello, se ha producido en la sociedad un desbalance que ha cambiado la correlación de fuerzas. Los conservadores o su versión más caótica y cruel, que es el macrismo de Cambiemos, ha copado la escena y se muestra mediante una maquinaria irreductible de prensa y Poder Judicial, como la idea predominante en la sociedad. Poco importan su proclividad a promover el empobrecimiento colectivo y transferir recursos de los sectores medios y bajos a los sectores concentrados. No importa que su base ideológica de la desigualdad social sea su bandera, su apoyo electoral se basa en el odio antiperonista que sobrevive al cabo de tanto tiempo.
¿Cómo se hace para recuperar la prevalencia de la idea popular y nacional con una subjetividad de un sector importante de la sociedad colmado de resentimiento?
No alcanza con exponerla a que se inmole a Cristina, no alcanza con hacer el relato público del latrocinio macrista porque hay en el seno de la sociedad, el ya mencionado, un núcleo duro antiperonista que aún en las peores condiciones de viabilidad como Nación persistirá votando a Cambiemos.
El 30 % que dicen las encuestas atesora aún Cambiemos, en estas calamitosas circunstancias políticas, no es un piso tan bajo como para ignorarlo por el peligro que representa y que desplegada su escandalosa y multimillonaria propaganda no aspire a seguir imponiéndose en las urnas.
A pesar de esos riesgos se ven claramente las dificultades que la oposición real, la kirchnerista, tiene para ampliar su base electoral con su estrategia de Unidad.
Incorporar peronismo en la sociedad quizás quiera decir, dotar al discurso de amplitud y concentración, para no dejar afuera a sectores que aparecen aislados de sus menciones o que no se sienten incluidos: las Pymes, los partidos de izquierda, los independientes, los cuentapropistas, los jóvenes (no alcanza con la Cámpora dotada de mucha energía pero con tendencia a sectorizarse) el movimiento feminista (profundizar aún más todo lo que se ha hecho desde el gobierno de CFK por la igualdad de género), los sectores intelectuales, educadores y universitarios, las amas de casa, los jubilados, los gobiernos provinciales y finalmente los asalariados de todos los sectores.
¿Qué acciones concretas se están llevando a cabo con esos sectores a efectos de profundizar su adhesión a “volver”?
No veo que haya grupos técnicos y militantes que estén en contacto con ellos para reafirmar la voluntad de volver a ser gobierno. Es más percibo un vacío de atención que en política ya ha sido dicho, terminará siendo ocupado por competidores o directamente por los adversarios a los que pretendemos vencer.
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