-?
 
 
 
Columnistas
02/09/2018

Panorama Político

"Isla"

"Isla" | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

A contramano de un país que se desintegra, las finanzas de la provincia se van por ahora para arriba. Se diría que la desdicha del país es en alguna medida fortuna para Neuquén, ironía que termina por respaldar la quimera emepenista de la “isla feliz”.

Héctor Mauriño

[email protected]

La cosecha electoral del MPN es cada vez más magra. Así lo han venido demostrando las sucesivas elecciones a gobernador. Con todo, al partido provincial y en especial a la lista Azul oficialista, que ayer lanzó la reelección de Gutiérrez, lo ayudan el viento a favor que viven las finanzas provinciales, la fragmentación del panorama político local de cara al 2019 y el escaso apetito de poder de cierta oposición, que desde hace medio siglo se siente muy cómoda donde está.

Como se sabe, la principal dificultad que tiene el sector oficialista del MPN es el desafío que plantea el vice Rolando Figueroa, desgajado de la lista Azul y lanzado a construir su propia candidatura. Esa fractura, a esta altura de los acontecimientos virtualmente reparable, constituye una amenaza latente de cara al desafío que plantea el principal candidato de la oposición, Horacio “Pechi” Quiroga, y al segundo en orden de importancia en las encuestas, el ex intendente de Cutral Co, Ramón Rioseco. Ni hablar de la posibilidad de que los últimos dos se junten.

Conocedor del ‘monstruo desde adentro’, el vice ha sido hasta aquí plenamente consciente de que el aparato de su partido es poco menos que imbatible, y en lugar de prepararse para una interna descarnada, ha venido apostando aunque sin decirlo abiertamente al desgaste de Gutiérrez y a la posibilidad de que, perdido por perdido, Sapag -el gran árbitro detrás de escena- se trague su desconfianza y lo elija con el dedo.

En ese tren de cosas, “el Rolo” ocupó el espacio que dejaba vacante un gobernador al que le cuesta ocultar su simpatía por el macrismo, asumiendo una moderada oposición de corte popular y peronista a un gobierno nacional que se come todos los días a los niños (pobres) crudos.

Aunque es imposible saber en qué medida la postura de Figueroa expresa una ideología, un sentimiento o una conveniencia, los hechos le han venido dando la razón: el gobierno nacional ha hundido al país en la más grave crisis económica y social que se conozca desde la hecatombe de 2001.

Pero a contramano de un país que se desintegra, las finanzas de la provincia se van, por ahora, para arriba. La desdicha del país, se diría, es en alguna medida fortuna para Neuquén, ironía que termina por respaldar la quimera emepenista de la “isla feliz”.

Créase o no, el gobierno de Gutiérrez se ha visto beneficiado con la brutal devaluación de la moneda, con el aumento de las regalías producto de la mayor producción de hidrocarburos, a esta altura en más de un 50% no convencionales, y por el fuerte aumento del barril de petróleo. Tanto que ha logrado que se esfume el déficit y ni siquiera ha tenido que recurrir a un nuevo endeudamiento ya autorizado por la Legislatura.

Que Neuquén haya vuelto a exportar petróleo y gas reeditando una experiencia equivocada de los ’90, que desprecia el desarrollo nacional y sólo ve divisas para tapar el agujero de la deuda, no parece conmover a nadie en la oposición local.

Así las cosas, aunque Figueroa ha venido ganando terreno en base a una crítica oportuna y a un cierto carisma personal que en la política local no abunda, mientras se mantenga cierta bonanza en las finanzas provinciales resulta poco probable que logre sacar suficiente provecho del desastre nacional como para que Sapag le retire la excomunión. Mucho menos desde ayer, con la candidatura de Gutiérrez lanzada.

No parece ocurrir lo mismo con Quiroga. El intendente atesora un caudal importante de votos propios que la sociedad con Cambiemos acaso supo acrecentar. Pero la debacle del macrismo producto de su impericia y su sorprendente desprecio por el prójimo, se le volverá un salvavidas de plomo.

Hoy, en algunas encuestas, Gutiérrez está por debajo de sus principales adversarios, pero es seguro que ungido candidato pasará automáticamente a contar con un piso equivalente al de su partido. El resto probablemente lo haga la maquinaria infernal del aparato, que si en 2015 llegó a repartir televisores en Zapala, qué no será capaz de regalar esta vez.

Restan Rioseco y el peronismo. A pesar de sus buenas migas con Quiroga, el diputado del Parlasur ha dicho que el límite para una alianza es Cambiemos y hasta ha expresado su disposición para sentarse a una mesa con el PJ para hablar de un proyecto de provincia. Pero es bien sabido que su química con el pejota no es buena y que ese sentimiento es mutuo, como quedó demostrado una vez más ayer en Zapala, donde el congreso del justicialismo se inclinó mayoritariamente por un frente cerrado a una cabeza de afuera.

Javier Bertoldi ha lanzado su candidatura y aunque hoy día registra una performance aceptable en las encuestas, no parece que sea el indicado para convertirse en el favorito de la oposición.

Por otra parte la principal figura de Unidad Ciudadana, Darío Martínez, aunque no lo ha dicho públicamente no parece inclinado a presentar su candidatura a gobernador. Tal vez cree que no es su momento y que por ahora le conviene más ser senador.

La historia enseña que para que el MPN vea amenazado su extenso reinado tendría que sobrevenir una catástrofe económica y social, cosa que en la Argentina está hoy a la vuelta de la esquina, pero no parece que vaya a ocurrir en Neuquén.

En este contexto de fragmentación y con un oficialismo que acaso no logre enamorar pero cuenta con los argumentos y recursos necesarios, lo más probable es que siga todo igual.

29/07/2016

Sitios Sugeridos


Va con firma
| 2016 | Todos los derechos reservados

Director: Héctor Mauriño  |  

Neuquén, Argentina |Propiedad Intelectual: En trámite

[email protected]