-?
 
 
 
Columnistas
21/08/2018

La rebelión popular

La rebelión popular | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Hay una alianza partidaria que, aún poco elocuente, sostiene al gobierno, junto a los medios de prensa y a la discrecionalidad del Poder Judicial. Así y todo, entre el desconcierto y la fragmentación social, la gestión Macri hace equilibrio en la cuerda floja.

Osvaldo Pellin

[email protected]

Muchos nos preguntamos cuál es el motivo por el que los sectores populares soportan sin rebelarse, la realidad impuesta por el gobierno que los acosa, maltrata y empobrece.

¿Cuáles fueron las causas históricas que posibilitaron la rebelión del 2001 y cuáles los factores que lo impiden?

Pensamos en las diferencias con el 2001 y anotamos entre otras, el desprestigio de De la Rúa que se aceleró rápidamente, caricaturizado por el perfil de un hombre ajeno a la realidad dramática que se precipitaba sobre el país.

También desde adentro y desde afuera tuvieron lugar múltiples manifestaciones tipo puebladas que incluso habían comenzado antes que él iniciara su gestión.

Recordemos al respecto, que la privatización de YPF y el brutal impacto social producido en Cutral Co y Plaza Huincul, dio origen a una modalidad de protesta protagonizada por “piqueteros” que bloqueaban el acceso a rutas nacionales semanas enteras. Además, se presentaba una sólida resistencia que inclusive rechazó las medidas disuasorias de una jueza que, en persona se presentó, en aquellas jornadas, en el escenario de los hechos.

A esas manifestaciones, se le sumaron como detonantes, poco después en todo el país, las medidas económicas de Cavallo con el corral y el corralito.  Y también, con el canje y el megacanje, que movilizó a los ahorristas a las puertas cerradas de manera hermética de los bancos a donde acudían a retirar sus ahorros. Ahorros que ya no estaban allí.

Ese era el entorno que no excluía las maniobras políticas más sutiles pero siempre conspiradoras que movilizaban al conurbano, con la influencia de Duhalde, al asalto de los supermercados y comercios de la zona, hasta que la cosa estalló en plena Capital Federal con inusual violencia. Situación que vio incrementada su intensidad por las fuerzas de represión como respuesta al Estado de sitio. Todo terminó como ya sabemos: De la Rúa saliendo en helicóptero de la casa de Gobierno dejando un tendal de más de 35 muertos y numerosos heridos.

¿Qué falta en estos tiempos para que la historia se repita? Hipotéticamente falta el rol de un animador destituyente como lo fue Duhalde en el conurbano, que no lograba apartarse de su rol desestabilizador mano a mano con otros líderes políticos y la propia Asamblea Legislativa. Las clases populares encontraban quienes “tirarían” para el mismo lado que ellos. Una vez pueblo y pequeña burguesía unidos contra los intentos de perpetuación y saqueo de la patria financiera.

A propósito, no quiero omitir a Miguel Pichetto, en ese rol providencial al que aspira, pues como Duhalde entonces, él también ya ha expresado su deseo de ser quien reemplace a Macri ante una crisis institucional que termine con su mandato. Seguramente espera alianzas a su favor en el seno de una sociedad desesperada que remeden la ley histórica.

Por otra parte, los bancos aún no han cerrado ni han negado fondos a sus ahorristas. La tasa de desocupación es, nominalmente, la mitad de lo que era en 2001.

Además, la gente tiene un respeto a la norma democrática electoral que en el 2001 no se percibía. Hay una alianza partidaria que, aún poco elocuente, sostiene al gobierno, junto a los medios de prensa y a la discrecionalidad del Poder Judicial que se viene deglutiendo el Estado de Derecho.

Así y todo, entre el desconcierto y la fragmentación social, la gestión Macri hace equilibrio en la cuerda floja.

A ello hay que sumar el factor del súper ajuste a que obliga la relación con el FMI y la persecución política contra Cristina Fernández, principal líder de la oposición.

A la eventual rebelión popular le falta saber cómo sigue la cuestión de la vacancia una vez ido el presidente. Quién será la figura que ocupe su lugar Y eso aún está por verse.

Hay un imaginario que le quita impulso a los afanes destituyentes de las mayorías. Ese imaginario le señala un plazo y le ofrece un lugar seguro donde expresar sus opciones y del que ahora se está más cerca que nunca. Nos referimos, claro está, a la instancia electoral.

Quizás piense que entre la sangre que siempre la pone el pueblo y el tiempo, prefiere al tiempo, como lo señalaba Perón a su retorno del exilio,

29/07/2016

Sitios Sugeridos


Va con firma
| 2016 | Todos los derechos reservados

Director: Héctor Mauriño  |  

Neuquén, Argentina |Propiedad Intelectual: En trámite

[email protected]