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Ninguno de los más de 3.000 trabajadores de prensa y comunicación de todo el país que perdieron su empleo desde que el régimen de derecha encabezado por Mauricio Macri tomó el control del Estado, hubieran querido sufrir por quedarse sin su fuente laboral y por lo tanto en situaciones personales y familiares desesperantes (a veces más o a veces menos, según los casos, pero siempre angustiantes y dolorosas).
Pero tampoco lo hubiera querido Víctor Hugo Morales, por más que disfrute de holgura económica y de grandes logros personales y profesionales que él siempre agradece. Ni un periodista también muy conocido como Roberto Navarro. Ni el más grande periodista político de la pos-dictadura y también escritor, y además militante popular desde su juventud y actual referente de la lucha por los derechos humanos, Horacio Verbitsky.
Desde las/los más anónimas/os trabajadoras/es hasta los más encumbrados profesionales de los medios, todas ellas y ellos han sido víctimas de una política minuciosa, rigurosa, “quirúrgica”, de desmantelamiento de los espacios de comunicación contra-hegemónica que habían logrado construirse hasta diciembre de 2015.
Por eso, justamente porque el régimen de derecha encabezado por Mauricio Macri quiso eliminarlas/os de la vida pública, y reducir a la nada o a una ínfima expresión su influencia en la construcción de significación que la sociedad realiza acerca de los asuntos de interés general, resulta una proeza lo que acaban de lograr el portal de noticias El Destape y el periodista Juan Amorín, con el destape (la redundancia es deliberada y apropiada) del gigantesco escándalo de corrupción conocido como los “aportantes truchos” de la campaña electoral de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires.
Devastación del periodismo crítico
Una nota publicada en abril del año pasado en
, afirmaba que desde fines de 2015 “para su estrategia comunicacional el nuevo oficialismo contó -antes y después de ganar la elección- con el aparato de la cadena de medios de Clarín y de los demás conglomerados mediáticos. (…) Con semejante poder de su lado para influir en la opinión pública, el macrismo no necesitaba de los medios de propiedad estatal para sostener la hegemonía discursiva. A pesar de ello, no quisieron dejar rastro de ningún discurso que los confrontara. Por eso desmontaron pieza por pieza los avances en calidad de contenidos y en crecimiento de las audiencias que habían logrado en los años previos la TV Pública y Radio Nacional. (…) Así, los periodistas con una posición político-ideológica contraria a la derecha fueron censurados, sus programas quedaron eliminados, y además los echaron del trabajo” (...) El caso emblemático fue el programa ‘678’ (…)”.
Precisaba luego que “esa política fue conducida por Hernán Lombardi, a quien el gobierno otorgó funciones de comisario ideológico y rango de ministro. Para ello le inventaron un organismo, el ‘Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos’, y Lombardi fue nombrado como titular. Dicho organismo se transformó, en los hechos, en un ministerio de Persecución a Periodistas Opositores y Propaganda contra el Kirchnerismo”.
“Al mismo tiempo, y aunque las decisiones no eran estrictamente del gobierno sino de empresas aliadas al oficialismo por negocios, por ideología y por proyecto de poder, los tentáculos de la persecución alcanzaron también a medios de propiedad privada, y así Víctor Hugo Morales fue expulsado de Radio Continental”. Eso decía una nota periodística hace un año y tres meses. Acceso al texto publicado el 17/04/17.
Posteriormente, la tendencia a la persecución se agravó: Roberto Navarro fue echado poco después de C5N y de Radio 10. Más tarde, el canal de noticias echó también a Víctor Hugo, aunque luego regresó y por ahora continúa. Además, la agencia DyN, del Grupo Clarín, fue cerrada y todo su personal despedido. Las y los trabajadores de Radio del Plata sufren humillaciones salariales desde que empezó el macrismo, y semanas atrás 42 de ellas/os también fueron despedidas/os. Simultáneamente, el gobierno echó a 357 trabajadoras/es de la agencia pública Télam y desmanteló a esa institución periodística.
En la actualidad, C5N y todos los medios del mismo grupo empresarial están en riesgo de cerrar o de ser absorbidos por empresarios ligados al régimen gobernante. Jueces y fiscales persiguen penalmente y mantienen encarcelados a sus principales directivos, mientras el personal sufre graves problemas salariales y de condiciones de trabajo.
Dentro de ese contexto de devastación -en general de las fuentes laborales para trabajadoras/es de prensa, y en particular de los medios informativos contrarios al régimen-, y tras quedarse sin poder trabajar en televisión y radio, Navarro se lanzó a hacer crecer el portal El Destape que él mismo había fundado. Sumó a un par de grandes figuras (Víctor Hugo y Verbitsky), logró el aporte de columnistas de extraordinaria solvencia conceptual, y además incorporó a periodistas jóvenes, varones y mujeres.
Tras haber empezado como un medio informativo de lectura, se amplió como plataforma periodística multimedia. En octubre de 2017 comenzó a producir y a trasmitir vía Internet el programa dominical que lleva al mismo nombre del portal (y que se trasmitía por televisión hasta que fue censurado). Desde allíse reveló el financiamiento clandestino de la campaña electoral de Cambiemos la provincia de Buenos Aires, adonde está focalizado el escándalo, aunque también empezaron a haber informaciones de otras provincias.
Vidal, Macri y las corporaciones
Después de varias semanas de ocultamiento, y cuando era imparable la contundencia de los datos, tanto los gobiernos nacional y provincial como las cadenas mediáticas que integran el bloque de poder dominante desplegaron su estrategia para reaccionar ante los hechos y a la vez retomar la iniciativa.
María Eugenia Vidal anunció que desplazaba del cargo a la titular de la Contaduría General de la provincia, María Fernanda Inza, quien como tesorera del Pro bonaerense había sido responsable de la recaudación pre-electoral mediante aportes falsos. Vidal, a su vez, es la presidenta del partido en la provincia, y en tal carácter fue denunciada ante el juzgado federal número 3 de La Plata por la presidenta del bloque de senadores provinciales de Unidad Ciudadana-Frente para la Victoria (UC-FpV), María Teresa García.
Apenas unos días antes de echar a Inza, la propia gobernadora la había impulsado para el puesto donde duró cinco jornadas. El miércoles 11 de este mes, la mayoría de los senadores de la provincia de Buenos Aires aprobaron su designación, como si tampoco supieran nada de que estaba implicada en la falsificación de aportes electorales. Solo votó en contra, precisamente, el bloque de UC-FpV. El viernes 13 Inza asumió el cargo, y el miércoles 18 Vidal la desplazó.
O sea que la gobernadora inauguró una novedosa variante para pagar los menores costos y cortar el hilo por la más delgado: “inventó” a Inza como titular de un altísimo cargo institucional, y enseguida la sacrificó para hacer una demostración marketinera. Además, como parte de la misma puesta en escena para sostener su capital político, apeló el típico “siempre doy la cara”.
Mauricio Macri, a su vez, retomó el activismo comunicacional. Primero la conferencia de prensa donde repitió varias veces la palabra “tormenta” para tratar de instalar en la opinión pública la creencia de que la crisis económica y la masacre social no son consecuencia de su gobierno sino un problema de la naturaleza. Segundo, mantuvo entretenidas conversaciones con usuarios de la red digital Instagram para aparecer como cercano a “la gente”, amable, simpático y buena onda.
Pero como es habitual, la tarea de acción psicológica y manipulación sobre la opinión pública está a cargo del cártel Clarín y de las demás cadenas de medios de comunicación privados. Esas inmensas maquinarias mediáticas ocultaron la información de los aportantes falsos durante más de un mes, y cuando no pudieron seguir evitándolo y tuvieron que mostrar mínimamente el tema, su maniobra consiste en desviar la atención de las audiencias en dos direcciones:
a) se ocupan la mayor parte del tiempo de insistir con que se necesita modificar la legislación para que todos los aportes sean bancarizados, como dijeron Vidal y Macri. O sea, encubren a Cambiemos tratando de tapar lo ocurrido e induciendo a la distracción.
b) muestran ejemplos de otras campañas para decir que las trampas en el financiamiento electoral ocurrieron siempre, que el kirchnerismo hacía lo mismo, y que “los políticos son todos iguales”. Atacar a “la política” es el gran negocio ideológico de la derecha, porque cuando no hay políticos mandan los poderes de facto, es decir las corporaciones económicas, judiciales, mediáticas, clericales, armadas (policías, Gendarmería, militares) del espionaje, etc. Todos los que cada día de la vida mandan de hecho -de facto- sobre la población, y no necesitan de elecciones para tener poder.
Testimonios valientes
Simultáneamente, las apariciones mediáticas y otras acciones políticas de diversos dirigentes o ex dirigentes de la coalición Cambiemos, revelan el desbande interno que transcurre dentro de la alianza oficialista. De los muchos casos que hicieron públicos Amorín y El Destape, así como de otros medios que investigaron el tema como el portal platense Diagonales y el diario Página 12, hay uno particularmente valioso y valiente: el del ex candidato a intendente de Ituzaingó, Osvaldo Marasco.
Ese dirigente denunció minuciosamente la trama de corrupción en el financiamiento de las campañas electorales del macri-vidalismo. Lo hizo por un lado en sede judicial, ante el juzgado federal de Sebastián Cassanello en la Capital Federal, y al mismo tiempo en medios de comunicación.
A través del programa Minuto Uno que conduce Gustavo Sylvestre en C5N, dirigiéndose a María Eugenia Vidal le ha dicho explícitamente “sos corrupta”. Además, ante consultas del periodista, agregó declaraciones de gravedad extrema: confirmó que está “amenazado” y dijo “tengo miedo, pero lo enfrento”. (Acceso a la grabación del programa de este viernes 20, disponible en un canal de Youtube. Marasco es entrevistado cuando transcurría 1 hora y 16 minutos de programa.
Perforar el muro de encubrimiento de las corporaciones a las principales figuras del oficialismo, es una tarea ciclópea. Pero a ello contribuyen diariamente pequeños o medianos espacios de información alternativa, sobre todo digitales y radiales, de cualquier ciudad o localidad argentina. También las contadas emisoras de televisión y radio críticos al discurso dominante que emiten desde Buenos Aires y tienen llegada a todo el país, así como los pocos medios opositores impresos en papel de similar alcance nacional.
Roberto Navarro como creador y director del portal El Destape, y el joven periodista Juan Amorín en particular, no son los únicos dentro del infinito mundo de la comunicación contra-hegemónica. En absoluto. Son emergentes que han hecho una magnífica contribución, desde la información periodística y la generación de opinión en la sociedad, a la oposición y resistencia que una parte numéricamente muy grande de la sociedad sostiene contra el régimen gobernante.
Todos/as forman parte de un proceso de lucha popular creciente, en el que millones de ciudadanas/os de todo el país y desde cualquier ámbito de la sociedad civil, han dado y dan pelea contra el poder opresor instalado hace dos años y medio, que cuenta con el peso aplastante de los aparatos mediáticos como uno de sus tentáculos indispensables.
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