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Columnistas
08/07/2018

Panorama Político

Dos semanas dos

Dos semanas dos | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Al menos tres declaraciones de Gutiérrez formuladas esta semana dan cuenta de que los azules tomaron debida nota de que el derrumbe de la imagen presidencial puede terminar llevándolos por el callejón de la amargura.

Héctor Mauriño

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A dos semanas de la fecha límite para la presentación de listas en la interna para la renovación de autoridades, la puja en el seno del MPN discurre entre quienes se plantean la necesidad de una confrontación electoral para reafirmar sus posibilidades de cara al 2019, quienes se proponen todo lo contrario con el mismo fin, y quienes desde una posición de menor poder buscan generar mejores condiciones de negociación para cuando haya ganadores.

En el primero de los casos, que protagoniza el núcleo duro de la lista Azul liderado por Jorge Sapag y Omar Gutiérrez, las novedades en la estrategia de campaña conocidas esta semana apuntan a producir un leve giro a la izquierda del candidato, cuyo nombre se mantiene in péctore pero como todo el mundo sabe no es otro que el propio gobernador.

En efecto. Al menos tres declaraciones de Gutiérrez formuladas esta semana dan cuenta de que los azules tomaron debida nota de que el derrumbe de la imagen presidencial -producto de la grave crisis desatada por él y sus compinches- puede terminar llevándolos por el callejón de la amargura.

Como es un hecho que en política nadie se quiere suicidar, Gutiérrez ha comenzado a tomar distancia, al menos en los temas que no suponen un enfrentamiento directo con la figura presidencial, que como se sabe, en este país unitario maquillado de federal, es quien da de comer en la mano a los gobernadores.

Así, por ejemplo, Gutiérrez se ha despachado esta semana en contra del brutal vaciamiento de la agencia nacional de noticias Télam y en contra del recorte presupuestario a la UNC y a las universidades públicas en general. Toda una novedad que busca, por otra parte, dejar de regalar espacio a su principal adversario político, el vice Rolando Figueroa.

No sólo eso. En declaraciones formuladas aquí y allá, el gobernador también se ocupó de dejar sentado que no avala el mecanismo diabólico del ajuste permanente que plantea Cambiemos. “La palabra que nos convoca es desarrollo, no ajuste”, sentenció por las dudas.

Quedó claro: el gobernador ha venido acompañando al gobierno nacional en sus más polémicas aventuras, pero no lo acompañará hasta el cementerio.

En un partido como el MPN, cuya Carta Orgánica declara como uno de sus principales objetivos la realización de la justicia social, tener como principal aliado a un enemigo jurado de los pobres y los vulnerables como Mauricio Macri, puede resultar fatal. Una cosa es el precio de la gobernabilidad -ya decía Perón que en política hay que tragar sapos todos los días- y otra muy diferente atentar contra el proyecto propio.

El caso de quienes no quieren interna bajo ningún concepto, porque piensan que una derrota frente al imbatible “aparato oficial” podría restarles posibilidades de cara a la pelea de fondo que es la gobernación, está sin duda protagonizado por Figueroa.

El vice tiene la decisión tomada de lanzar su candidatura a gobernador para el año próximo. Al menos así lo ha confiado a sus íntimos.

De hecho en algunos de los lugares que visita, Figueroa ya ha comenzado a plantearlo. Tal el caso de Plottier donde días atrás dijo, palabra más palabra menos, “yo no quiero ser candidato a gobernador, quiero ser gobernador”.

Un atractivo juego de palabras que, más allá del compromiso evidente que implica para el protagonista, no es tomado seriamente por el sapa-gutierrismo, que prefiere pensar que “Figueroa no se largará” y que su verdadero objetivo es “vaciar a la interna de contenido para que no se realice”.

Entre quienes buscan posicionarse de cara a negociar mejores posiciones se cuenta el propio Pereyra, quien si bien mantiene una fuerza consistente dentro del partido no se plantea la posibilidad de la gobernación.

Aunque está lejos de enfrentar a Figueroa, por el contrario es de los pocos que ha salido a auspiciar su candidatura, el senador-gremialista ensaya la posibilidad de alcanzar una lista de consenso con tirios y troyanos. Pero los azules han puesto como condición que se respete la primacía de su lista dentro de las estructuras partidarias y ya no consideran a Figueroa integrante de ese sector.

De hecho, el sector oficialista maneja los nombres de tres candidatos, todos de Zapala, “la ciudad que vio nacer al partido”, para reemplazarlo en la Convención.

Por último, con mucho menos poder de fuego que Pereyra, están Sobisch y el resucitado MAPO. El primero, es de los que no se dan por vencidos y quiere ser tenido en cuenta aunque su peso sea hoy muy relativo.

El MAPO, cuestiona a Gutiérrez y coquetea con Figueroa, pero sin apoyarlo explícitamente. Un ejemplo lo dio esta semana “Pino” Russo, quien en una entrevista con Va Con Firma dijo que al gobernador lo ve “demasiado cerca de Macri” y que le gustaría un candidato que “vuelva a generar en el MPN una concepción ideológica diferente”.

Se entiende, cuando arriba se pelean, abajo tratan de preservarse.

29/07/2016

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