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Columnistas
29/06/2018

La antigua sociedad y la protesta

La antigua sociedad y la protesta | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Desde su particular lectura política de las consecuencias del paro general del 25 de junio, Duran Barba asegura que el gobierno saldrá fortalecido. Una interpretación equivalente a la del gobierno, cuando afirma que de la hipercrisis cambiaria de mayo y junio el país nacerá a un mejor tiempo.

Gabriel Rafart *

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La historia política e intelectual de nuestro país y del mundo entero cuenta por los insistentes intentos de contraponer la presencia de un mundo viejo otro nuevo y promisorio. Hablamos de un recurso binario que rebasa el libreto de interpretación global para exponerse como simple estrategia comunicacional, con un fondo profundamente ideológico conocido. Y como tal, sus portadores conscientemente procuran tomar una posición frente a un escenario que creían bajo control y que ha dado paso a otro cargado de incertidumbres. Todo para interpelar de manera negativa un tipo de conflicto político y social que comienza a escalar niveles. Ambos recorridos son demasiados conocidos. Y como tal pura verdad de Perogrullo. Hasta recurrir a Perogrullo logra sonar como antigualla ya que es tan ideológica su formulación como moderna la idea de que hay verdades “limpias y transparentes”.

Dejemos de lado a Perogrullo y su verdad para dedicarle unas líneas a la estrella de la consultoría bajo sueldo del Pro gobernante. Hablamos de Jaime Durán Barba. Este siempre vuelve con su idea de que vivimos culturas políticas volátiles, de una era de la comunicación que ha desideologizado todo. Esa es la modernidad de nuestro tiempo. Y que este tiempo entabla una batalla donde derrotar a las formas antiguas de ejercicio de la protesta y por sobre para dejar afuera del juego a sus organizaciones y protagonistas.

Un día antes del paro del lunes 25 Duran Barba escribió su columna habitual del diario Perfil. Esta vez fue una nota dedicada a eventos a suceder, sobre la medida de fuerza convocada por todo el arco sindical del país. Por supuesto no dejo de lado ese enfoque de que vivimos en un mundo ya transformado y nuestra sociedad está gobernada por individuos “livianos” que quieren ganarse la paz y la libertad del trabajo sin constricciones de ningún orden. Donde ser libre es carecer de relaciones de arbitrariedad y por sobre todo, de anteojeras ideológicas. Y que ese mundo virtuoso esta aún afectado por el país de la protesta y de sus repertorios antiguos. Donde siguen vigentes aquellas organizaciones que ya son artefactos históricos. Dice Duran Barba: “Las calles y las huelgas generales eran más importantes en la antigua sociedad, en la que la gente se conformaba con ser atropellada por patotas”. Para luego pegarle a la figura del camionero Hugo Moyano y de allí pasar al universo negativo de las organizaciones sindicales. Aquí la rica historia del campo sindical del país es arrasada sin miramientos por la lógica de las patotas y la venalidad de líderes sindicales.

Desde su particular lectura política de las consecuencias de la jornada del 25 de junio, Duran Barba asegura que el gobierno saldrá fortalecido. Una interpretación equivalente a la del gobierno cuando afirma que de la hipercrisis cambiaria de mayo y junio el país nacerá a un mejor tiempo. La columna es tan prejuiciosa que podría haberse escrito el día después de la huelga dando por hecho que  “la acción de algunos sindicatos, dirigidos por personas cuestionadas, atacando a la gente que quiere ir a su trabajo”. Opinión formateada ya no en manuales de sociología política. Tampoco de la comunicación. Sino en el modelo de contestación de campaña continua del actual elenco gobernante. Y como tal híper ideologizada. Y esto tiene mucho de pasado. ¿Acaso no responde a aquel formato ideológico del pensamiento liberal con más de doscientos años a cuesta que insiste acerca de que la existencia de los sindicatos afecta la libertad de acción de los trabajadores y por ello el precio “justo” del salario?  Lo mismo respecto a la sociedad imaginada. Aquella cuya imagen de hombres apunta a una única misión: ser actor libre de una sociedad de mercado. No cabe duda que todo eso es antiguo como también lo es moderno en la medida que resulta actualizada por la manera insistente con que lo hace el sociólogo ecuatoriano. 



(*) Historiador, UNCo.
29/07/2016

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