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Columnistas
24/06/2018

1978: voces y silencios del Mundial

1978: voces y silencios del Mundial | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Exiliados argentinos, organismos de derechos humanos y comités de solidaridad utilizaron la plataforma mundialista para denunciar a la dictadura que asolaba el país.

María Beatriz Gentile *

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Que la dictadura cívico militar de 1976 utilizó el Mundial de futbol con fines propagandísticos para ocultar la barbarie desplegada, ya nadie lo discute. Distintas investigaciones académicas y periodísticas lo han hecho manifiesto junto a las variadas reacciones que generó su convocatoria en los distintos países participantes.

Esa supuesta “campaña antiargentina” de la que hablaba la dictadura y su relator deportivo favorito José María Muñoz, en realidad fue el esfuerzo conjunto de exiliados argentinos, organismos de derechos humanos y Comités de solidaridad que utilizaron la plataforma mundialista para denunciar la situación del país.

En Francia la organización que más activó la reacción fue el Comité Organizador del Boicot a Argentina ‘78 (COBA) cuyo lema era “No al fútbol entre los campos de concentración: boicot al Mundial”. A pesar de que el tema logró instalarse en la opinión pública gracias a estas acciones y otras provenientes de organizaciones similares, según una encuesta realizada por el diario Le Matin, sólo un 22 % de población rechazaba que la selección francesa jugara el Mundial.

De igual forma sucedió en los Países Bajos, el SKAN fue el Colectivo Holandés de Solidaridad con el Pueblo Argentino. Uno de sus líderes advirtió públicamente a los jugadores de la selección: “Nadie podrá decir, como en 1936, que no lo sabía. Irán al Mundial como héroes y volverán como colaboracionistas”. A pesar de ello, según informaba la prensa local, el 70% del pueblo holandés se mostraba partidario de que su selección disputara el juego. 

Fue Johan Cruyff el deportista que despertó polémica al no participar del evento, cuestión que se atribuyó a una postura política contraria al régimen militar algo que sería desmentido tiempo después por el protagonista. El hombre que lo sustituyó fue Ruud Krol. La revista argentina El Gráfico -para contrarrestar la supuesta antipatía de Cruyff- aprovechó la situación para difundir una carta falsa en la que el jugador alababa la organización del mundial argentino. A pesar de todas estas operaciones, la televisión holandesa se encargó de intercalar durante la trasmisión de la ceremonia inaugural del Mundial imágenes de las Madres de Plaza de Mayo.

En Alemania no existió una situación de petición de boicot pero ‘Amnistía Internacional’ pidió a los jugadores que al menos se mostraran públicamente contrarios frente a la situación de los presos políticos. Los jugadores Sepp Maier, Paul Breitner y Karl Rumeniegge acordaron con la idea mientras que otros desconocieron la iniciativa.

En Suecia, el presidente de la Federación de Futbol confirmó que el país acudiría al torneo pero dejaba en libertad a los jugadores de hacerlo y en caso de negarse no se les sancionaría. Ninguno lo hizo. Pero fuera de su selección, Suecia tuvo otra protagonista: Dagmar Hagelin, la adolescente argentina de origen sueco secuestrada en enero de 1977 por un ‘grupo de tareas’ comandado por el genocida condenado Alfredo Astiz. Pablo Llonto en su libro ‘La vergüenza de todos’ cuenta como su padre Ragnar Hagelin intentó que el seleccionado de ese país colaborara para esclarecer lo ocurrido con su hija sin obtener ninguna respuesta.

De alguna forma el Mundial de 1978 forma parte del conjunto de fechas infelices de la historia argentina. Esas fechas que no celebran el pasado sino que lo evocan como advertencia en el presente.

Todavía falta una revisión profunda de este capítulo y de los esfuerzos que se hicieron por desarmar esa trama civil – deportiva y periodística en especial- que armaron la escenografía para que los supuestos ‘25 millones de argentinos’ jugaran el mundial como coreaba la propaganda oficial.

Nos usaron para tapar las 30.000 desapariciones. Me siento engañado y asumo mi responsabilidad individual; yo era un boludo que no veía más allá de la pelota”, dijo el jugador Ricardo Villa. Tiempos difíciles. Tiempos violentos. Que la reflexión sirva para aprender a mirar más allá de la pelota.



(*) Rectora de la Universidad Nacional del Comahue. Ex delegada de la secretaría de Derechos Humanos de la Nación.
29/07/2016

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