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Columnistas
26/05/2018

El Manchester catalán

El Manchester catalán | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Con movilizaciones en sus sedes, un pasado de lucha antidictatorial con armas debajo de sus tribunas y pistolas dentro de las pelotas, Júpiter de Barcelona es un club que sigue mantenido sus raíces y está del lado de sus vecinos, siempre defendiendo los intereses de sus hinchas.

Alvaro Nanton (Desde Barcelona) *

“Aquesta nota hauria d´estar escrita en catalá” (que significa, en el idioma catalán precisamente, “esta nota debería estar escrita en catalán”). Y correspondería que fuera así para ser un mejor reflejo de este club. Una institución que con 109 años sigue invicta y mantiene lo más preciado: su identidad.

Entre vasos y cañas de cervezas, en un bar del barrio de Pueblo Nou, en Barcelona, en 1909 nació Júpiter. En una mesa entre sonrisas y manos desgastadas, se creó una nueva excusa de reunión entre compañeros obreros con una pelota de fútbol como director de orquesta.

Compartían intereses y trabajo. Al barrio se le decía el Mánchester catalán porque se creó a partir de la revolución industrial y era un polo fabril, en donde la mayoría de los obreros se sentían representados por una idea política en común: el anarquismo.

En 1923, las armas del general Primo de Rivera tomaron las calles e impusieron la dictadura en España, en donde comenzaron los primeros partidos difíciles para el club Júpiter. El régimen les hizo cambiar el escudo, ya que “era ofensivo”.

Pero dos años más tarde, Júpiter ganaría su partido frente a la dictadura de Primo. Tras consagrarse campeón de España en el Grupo B –lo que hoy sería la segunda división-, se jugó un partido con el campeón de la Copa España, que fue el Barcelona Fútbol Club.

En este partido, fueron invitados miembros de la Marina Real Británica y se tocó la Marcha Real (o sea un canto a la monarquía, a la cual estaban enfrentados los defensores de la República). Esa marcha era en aquellos años el himno nacional, y desde la tribuna se generaron abucheos y silbidos, siendo el primer acto masivo en repudio del régimen.

Si bien el equipo fue suspendido durante seis meses, el club había logrado no silenciar su malestar a pesar de las consecuencias. Expuso lo que los vecinos sentían, porque esa es la postura del club: estar al lado de sus hinchas. Una idea que siguen manteniendo más de diez décadas después.

La pelea por exponer lo que los regímenes antidemocráticas querían callar es un partido que Júpiter iba a disputar. En su primer estadio se llevó a cabo en 1936 el centro de operaciones de la resistencia anarquista en contra del golpe de Estado del 19 de julio. Su actual presidente, Joan Rión, lo resume: “La realidad que no hay una prueba que física que lo confirme, pero sí, se reunieron todos en las inmediaciones de la cancha porque era un barrio con un mismo ideal y las tribunas naturalmente son muy grandes y podían ahí guardar su armamento”.

También “se transportaban con pistolas escondidas dentro de las pelotas: la descosían, le sacaban la cámara, colocaban el arma, la volvían a coser y se movilizaban en la ciudad armados, para ir de un lugar a otro”.

La disputa entre ideales políticos, entre hablar o silenciar, entre luchar y esconderse, entre jugar al fútbol o disparar fue muy marcado en los años ‘40. “Durante nuestra historia nos han querido desaparecer nuestra identidad, pero no han podido”, afirma Rión.

En 1948, Júpiter pierde su barrio y su estadio, pero no su identidad ni su distrito. Mudan su cancha algunas cuadras más allá, al barrio de Sant Martí, en donde no había nada. Solo estaba proyectado hacer una obras de sindicatos y empresas ligadas a movimientos franquistas y a inmigrantes que venían con otro idioma y forma de pensar: “Nos querían desaparecer, pero no pudieron”.

A meses de cumplirse los 110 años del club, Joan Rión repasó la historia: “Esta institución siempre ha tenido pertenencia y una misma ideología, siempre se ha creído como un club progresista, muy al lado de la gente, ya que en su inicio se fundó por trabajadores de un gremio, que tenían importantes problemáticas de tipo sindical, laboral, de integración de las familias. Y ahora, con sus diferencias, hay algunas problemáticas que se comparten con la creación de este club, pero nosotros siempre estaremos del lado de las personas y de las instituciones de este país, de Catalunya”.

La tendencia del club, en relación con el contexto político y social, es muy clara. La institución tiene como idioma de comunicación interno y externo el catalán, y están a favor de la independencia, “aunque saben que no es un tema fácil, hay dos posturas muy definidas y va a ser difícil que haya una reubicación o una consolidación, inevitablemente tiene que haber otra salida”, explicó Rión. Y concluyó: “Los catalanes no tenemos un problema de vivir dentro de España pero siempre hemos tenido un instinto o una percepción diferente de hacer las cosas, además de que no se nos ha valorado”.

Hoy Júpiter se encuentra en la zona de descenso de la liga. A pesar de que los resultados futbolísticos no son favorables, este club cuenta con equipos inclusivos donde tiene jugadores con capacidades diferentes, hace trabajos de integración social, realiza actos benéficos y compite con sus formaciones de fútbol femenino en todas las categorías.

Algunos se quedaran impactados con la historia entre las cervezas, las armas y el anarquismo. Otros, con el contexto político en que se generó el club. Y tal vez, unos pocos, lo tomaran como una historia de resistencia de ideales que perduró y perdura en el tiempo más que muchos partidos políticos o agrupaciones civiles. Como todo, hay muchas perspectivas, pero una realidad: Júpiter es un club de sus vecinos, donde no caminará solo. O mejor traducido: “Júpiter és un club del seus venïns, on no caminarà sol”.

Algo más sobre el Júpiter de Barcelona

1) Los cambios de escudo del club, según las imposiciones políticas. Desde 1990 volvió a su escudo original. Foto de CE Júpiter.

2) Ping-Pong con Joan Rión, actual presidente del club Júpiter (Conceptos o nombres que se le propusieron, y sus respuestas en una o pocas palabras)

- Anarquismo: División

- Buenaventura Durruti (líder anarquista): Trabajo de pueblo

- Mariano Rajoy: Perversidad de pueblo

- Carles Puigdemont: Romántico

- Lionel Messi: Dios

- Vladímir Putin: Muy distante

- Su familia: Lo principal

- Él: Uno más para estar con los demás


 


 



(*) @nantonalvaro
29/07/2016

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