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El sobre fue despachado en la última semana de abril y llegó a Neuquén tres semanas después, con una tarjeta postal y dos plaquetas -carnés, los llama el autor- con poemas. Son pequeñas ediciones de tiradas reducidas que se distribuyen casi mano a mano. De las doce páginas que suma cada publicación, solo en nueve hay poemas; las otras corresponden a la portada, el colofón, a datos editoriales.
Es la más reciente comunicación postal desde Auch, una pequeña ciudad mitad romana y mitad medieval de alrededor de 22 mil habitantes en la Gascuña francesa, a 595 kilómetros al sudoeste de París, casi sobre los Pirineos. Allí también se elabora, desde hace siglos, el “armagnac”, una suerte de aguardiente. La historia dice que allí, en 1611, nació D'Artagnan, el cuarto mosquetero, con el nombre de Charles de Batz. Tuvo una vida agitada que se dirimió entre lances de honor y misiones encomendadas por el rey -uno de los dos Luises, XIII o XIV- hasta que murió en el sitio de Maastricht en 1673. Alexandre Dumas le tenía preparada una vida más azarosa, más heroica, quizás.
En el sobre, los dos poemarios culminan una serie iniciada hace más de una década, cuando la editora Alicia Gallegos, de Buenos Aires, envió “Cruz de sur” a esta parte de la Patagonia. Desde entonces, una red se tejió con los mecanismos del correo postal sin mirar siquiera las nuevas tecnologías. Jacques Canut, que nació en 1930 en la ciudad de D'Artagnan, esquiva internet y toda comunicación virtual: los contactos son por carta, tarjeta postal o, directamente, sus pequeños libros que son parte de un intercambio con publicaciones enviadas -en menor medida- desde aquí.
Desde 1975 publicó más de ciento veinte poemarios en ediciones artesanales que circulan por fuera de los vericuetos de la comercialización y apenas aparece en la red de redes. Uno puede aplicarle ese aforismo tautológico de Guillermo Boido que reenfoca el oficio del poeta: “La poesía/no se vende/porque/la poesía no se vende” (en Poemas para escribir en un muro).
Canut es un profesor de literatura e historia jubilado, vive en una pequeña ciudad de Francia y tiene una tozudez envidiable en cuanto a la composición de poesía. En un momento asegurará que “nací poeta y luego intenté volverme poeta”. Escribe en francés, pero sus libros son por lo general bilingües: alterna el francés con el castellano, el murciano, el catalán y el ladino entre otros idiomas y dialectos y con frecuencia supervisa las traducciones de sus poemas.
En estos días de finales de mayo, Canut está cumpliendo 88 años. Es un “poeta mediterráneo y mesetario de talante luminoso y preciso... acercarse a su obra es otear un espejismo de trigales sobre un oleaje helénico”, explicaba su editor murciano en el prólogo de Susurros y resonancias.
Canut atribuye a la proximidad de Auch con España –hay 120 kilómetros hasta la frontera- y su ascendencia aragonesa por la rama paterna, esa suerte de vasos comunicantes que existe entre su poesía y la que se compone del otro lado de los Pirineos con idiomas distintos. Este proceso comenzó a mediados de la década de 1970, cuando comenzaron sus viajes a España –la zona comprendida por León, Aragón, Castilla-.
El intercambio de lenguas y artes ha sido constante en la obra de Canut: sus libros a veces son trilingües. Por ejemplo, Susurros y resonanciasestá en francés, castellano y murciano. De la misma manera, las geografías y las culturas trasiegan de un libro a otro, dentro de los poemas. El poeta puede cantar un tango y al rato llegar al cante jondo; una balada del sur de Francia se combina con el canto de los pájaros y el susurro de los árboles.
Una característica de las ediciones de Canut -generalmente encargadas a imprentas pequeñas, donde el autor puede intervenir en el proceso de manera integral- están acompañadas por ilustraciones que forman parte indisoluble de su propuesta poética. En este caso, la tapa de Souffles pertenece al artista Jean-Luc Thuillier y la de Chassés-Croisésa Geha. 
En las dos hay poemas que surgen de las anotaciones del poeta, como si vislumbrara los hechos de la vida cotidiana: sus gatos, los perros, las plantas, el paisaje, el amor. Dos rasgos se reiteran en su poesía: en primer lugar, la presencia de los pequeños animales como compañías que estimulan el pensamiento y por eso son fuente de preguntas, de respuestas, de actitudes a interpretar y acaso a imitar. El segundo rasgo es el erotismo, que surge de ese contacto que rememora anteriores encuentros y a la vez remite a esa resistencia de la carne por el otoño próximo. En todo caso, siempre es una celebración y un espacio para preguntarse por sí mismo, por la vida compartida, por la compañera que está allí, en constante interrogación y desafío. Es casi una combinación entre la ternura y la luz, entre el tibio resplandor del mediodía y la conciencia del final que coloca al poeta en un estado de iluminación. Esto ocurre con un tercer rasgo, que se combina con los anteriores: el silencio que rodea a cada situación. Todo pareciera transcurrir con morosidad, la misma con que la poesía se transporta en las palabras y en las imágenes de estos textos.
Si hablo con los gatos
es que me interpelan
Si hablo de los gatos
es por tenerles tanto cariño,
por verdades... a confesar.
¿Para permitirnos
comprenderlos mejor?
* * *
Octubre. Aún
en la siesta.
Se abren las puertas
y las ventanas.
¿Almaceno el calor
para el invierno?
* * *
Palabras
¿como sustraerme
a su vértigo
a sus delirios
a sus delicias?
* * *
Hablo de vos.
No me escuchás.
Ella lo deja escribir.
Él la deja tejer. (Chassés-Croisés)
El crítico Lucien Wasselin (ver http://revue-texture.fr/chemins-de-lecture-2018.html) sostiene que en los textos de Chassés-Croisés (Desencuentros), Canut llega a componer una suerte de “nano-poema como decía Pierre Garnier, el inventor del espacialismo”. Lo hace precisamente en referencia a un texto introducido por dos líneas paralelas dibujadas:
Estas dos paralelas
¿huyen en la misma dirección
o en sentidos opuestos?
En la segunda plaqueta, Souffles (Soplos), Canut habla de la vejez. Wasselin dice que la misma lluvia “es insoportable”, y agrega que el poeta “sacrifica su placer oculto: la galantería. Quedan el amor de los gatos, la amistad, la fugacidad de la vida: ¿hemos vivido?, parece preguntarse Canut”.
Hay un empecinamiento en esa pregunta y, sobre todo, en la búsqueda de respuestas. En un momento, el poeta ha dicho que “escribir cotidianamente desde 1975 es una apelación a la imaginación, a diversificar las fuentes de inspiración y por eso los temas devienen recurrentes... He estado a menudo seducido por textos múltiples, de inspiración variada más que por el renombre de tal o cual poeta”.
Vieja morada.
¿Sobrevivir en esas habitaciones oscuras
donde el destino abrazo
las quejas de la soledad?
Mi cuerpo no se hallaba
en ninguna parte.
Mi espíritu no es apto
para razonar.
Golondrina desorientada, ya
condenada
¿me convertiré en presa del tiempo?
* * *
¿Pensar aún en la poesía?
Poesía,
ese Arte que seduce, oprime
(¿se apaga?)
en algunas palabras. (Souffles, Soplos)
Canut recuerda alos poetas del tango rioplatense y a los españoles del Mediterráneo como fuentes de su poesía. Ytambién a narradores de los que viene y a los que vuelve: Jean de La Bruyère, Jules Renard, Antoine de Saint-Exupéry, Alain Fournier, Albert Camus, Claude Simon, Margueritte Duras, William Faulkner, Raymond Chandler, Juan Carlos Onetti.
En cuanto a los itinerarios de su poesía, su buscaconsiste en “introducir en francés las características poéticas del castellano del sur. Me felicito tanto más porque esta ambivalencia ha extendido el público de mis ediciones en España y en América Latina”.

La statue de D’Artagnan réalisée par Firmin Michelet en 1931.
Canut nació en Auch, Francia en 1930. Se dedicó a la enseñanza de Letras e Historia.
Textos suyos se tradujeron al alemán y portugués. Colabora en diarios y revistas de Europa, Canadá y Estados Unidos. Sus poemas figuran en libros para colegios y en antologías de las editoriales Gallimard, Hachette, L’Ecole y en recopilaciones de lengua alemana, castellana y portuguesa.
Entre sus libros en castellano se pueden mencionar: Soñaban los cascabeles; Matices; Los trigales de Monzón;Veras; Búsqueda. En edición bilingüe castellano-francés, publicó: Finca particular; Encierros (Buenos Aires, Alicia Gallegos); Cosas de allá. De más allá (ídem); El espejo infiel (ídem);Sur de cruz(ídem);Tierras de promisión; Enigmas; Hablar ¿con quién?; Susurros y resonancias(también en murciano; série Carnets confidentiels). La mayoría de éstos son “autoediciones”, según la definición de Canut, agrupados en una serie denominada “Carnets confidentiels”, que ya lleva más de treinta títulos. En Neuquén, publicó Zarabanda (Sarabande)en 2010 y Viajero (Voyageur)en 2014 en la cebolla de vidrio ediciones.
En todos sus libros la ilustración y el diseño gráfico cumplen un papel preponderante. Entre los ilustradores, se puede mencionar a los artistas Claudine Goux, Acacio Puig, Silvaine Arabo, Jean-Luc Thuillier.
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