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Columnistas
05/05/2018

¿Hasta cuándo?

¿Hasta  cuándo?  | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

“Como en un sketch de Capusotto pero con sentido ideológico opuesto, los que antagonizan con el gobierno de Macri se preguntan cuándo será el momento en que la sociedad se sacudirá la modorra o sentirá que ya está a punto caramelo una nueva expresión política que la exprese y represente mejor que Cambiemos”, señala el autor en este artículo publicado en Kamchatka.

Pablo Dipierri *

Argentina suele parecerse a un sketch de Peter Capusotto más de lo que cualquiera podría imaginarse. Hacia 2009, el humorista hacía una parodia radial que llevaba por nombre el título de este artículo y, encarnando el personaje de un tal Alberto Pérez Manija, emulaba a los comunicadores del momento -que arrojaban al aire una pálida tras otra- e inducía a una pregunta conjugada en primera persona del plural: “¿Hasta cuándo vamos a ser un país poco serio?”.

La pieza servía para desmontar la campaña permanente de los medios masivos contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, ridiculizando a periodistas y oyentes indignados que llegaban a pedir la renuncia del “montonero (Julio) Cobos”, por entonces vicepresidente con fulgor por su voto “no positivo” para el desempate en el Senado que mandó al baúl de los recuerdos la resolución por las retenciones móviles a la exportación de granos. Y aunque los chistes de aquellos años podrían leerse bajo cierta clave trágica actualmente, la pregunta por el cuándo se torna cada vez más recurrente: los opositores más combativos comparten el diagnóstico sobre el inexorable desenlace doloroso de la experiencia cambiemista por su programa económico, pero ninguno sabe cuál será la fecha de esa cita con el piñazo.

El corcoveo del oficialismo desde la aplicación del nuevo aumento de tarifas y los anuncios de un índice de inflación que sigue eludiendo los pronósticos del Gobierno se inscribe en ese terreno. La sesión fallida que impulsó la oposición contra esos incrementos puso en alerta a toda la escuadra amarilla y obligó a una reunión de urgencia en Casa Rosada, comandada por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y nutrida por referentes boina blanca. Así, el mismo circunstancial de tiempo que bautizaba la sátira de Capusotto digieren por estas horas los radicales aliados al Pro. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, les pateó el hormiguero al deslizar en declaraciones al diario El Tribuno que las subas seguirían durante algunos años más. “Recién en el cuarto o quinto año de este camino, (las tarifas) van a llegar al nivel de su costo de producción”, admitió el funcionario.

Esa presunta sinceridad, que esconde en realidad la verdad sobre la estafa macrista a los contribuyentes para transferirle la renta a carradas a las empresas y tentar a inversores que se demoran, enciende todavía más la mecha de la irritación social. De ahí que la convocatoria a la marcha de las velas congregara a 20.000 personas, según las estimaciones de dirigentes de la CGT y la CTA, y abundaran ciudadanos sin enrolamientos partidarios o sindicales precisos. De a poco, sectores medios que acompañaron con su votoal presidente Mauricio Macri comienzan a tomar distancia y retiran su apoyo, aunque no visualicen todavía una alternativa política que exprese o sintetice sus ansias –inconscientes- de representación.Un informe difundido días atrás por el centro Cifra-CTA reveló que los aumentos tarifarios en materia de gas y electricidad para el período 2015-2018 se ubicaron en el rango que va del 400 al 920% y entre 800 y 2.300%, respectivamente.

Medido el impacto sobre los trabajadores del sector privado, cuyo ingreso promedio el Ministerio de Trabajo ubica alrededor de los 29.000 pesos, el peso de ambos conceptos trepó del 1 al 4,2 por ciento y del 0,3 al 3,2 por ciento para ambas prestaciones y en el mismo orden. Si el cálculo incluye a los empleados informales, que según el Indec perciben unos 14.800 pesos mensuales, las cuentas se vuelven un tanto más dramáticas.

Bajo ese enfoque, las boletas de gas trocaron una gravitación que pasó del 2,1 al 8,3% mientras que las facturas del servicio eléctrico se alzaron del 0,6 al 6,2%. En total, calculan los economistas de Cifra, ambos impuestos juntos representaban el 1,4 del salario de los trabajadores registrados en el sector privado en 2015 y saltaron a comerse el 7,4 de su sueldo con el nuevo cuadro tarifario. Para el universo total de ocupados, sumando al sector de los que permanecen en la informalidad laboral, el sablazo tajea hasta 14,5% cuando sólo se comía el 2,7% antes de la asunción de Macri. Nada indica que la oposición tenga chances serias de ganarle a Cambiemos en 2019 ni que la mayoría de la sociedad se vuelque en bloque contra la Casa Rosada pero el deterioro económico empieza a minar la base electoral quepermitió el ascenso del Pro en 2015 y su ratificación en las urnas en 2017. Como en el chiste de Capusotto, la pregunta es hasta cuándo la sociedadpadecerá la situación y juntará bronca de forma dispersa, sin acumularla en una sólida y más o menos unificada respuesta política.



(*) Editor de la Revista Kamchätka
29/07/2016

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