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El hombre de confianza de Mauricio Macri y Luis Caputo para ocupar la titularidad de la AFIP, en reemplazo de Alberto Abad, se llama Leandro Cuccioli. Su rol es controlar y emprolijar los “conflictos de intereses” de los funcionarios.
El nuevo titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos, encargado de evitar las evasiones y recaudar los impuestos, es otro de los funcionarios “M” implicados en el escándalo de los Panamá Papers. Cuccioli operó en paraísos fiscales y tiene inversiones en fondos de Islas Caimán. Aparece copiado en 449 correos electrónicos como parte del directorio de empresa registrada en Bermudas, llevando al gobierno de Cambiemos a cruzar el límite de lo pornográfico.
Cuccioli, figura como director de El Tejar, una de las diez compañías de producción de granos más importantes del país, que, para sorpresa de nadie, opera a través de sociedades en paraísos fiscales. Quien también figura como director de esa misma compañía junto al actual jefe de la AFIP es Ignacio Rosner, el empresario que le compró el multimedios Indalo a Cristóbal López y que necesita “algunos favores” de la AFIP para destrabar la compra.
Off shore, millones, deuda, granos, medios y evasión, parecen un esquema difícil de romper, que enlaza a la mayoría de los funcionarios del gobierno de Cambiemos. Intentan denominar “conflicto de interés”, a lo que siempre se llamó corrupción.
El nuevo titular de la AFIP, tiene un 85% de su millonario patrimonio en el exterior. Entre los que posee cuentas en fondos de inversión en las Islas Caimán, bienes en Uruguay y cuentas en el Reino Unido. El resto del ranking lo componen Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda que tiene un 88% de toda su fortuna fuera del país. Los otros casos exponenciales son los del investigado y acusado por la policía de Brasil de recibir coimas en el caso Odebrecht, Gustavo Arribas, con un 86% de sus bienes afuera y Juan José Aranguren el ministro de Energía y ex Ceo de Shell con un 83%.
Cuccioli comenzó como Coordinador de Políticas Públicas en la Jefatura de Gabinete de Ministros. Su relación de extrema confianza lo llevó a ocupar el cargo de secretario de Servicios Financieros del Ministerio de Finanzas, cargo que ocupó menos de un año hasta el actual salto hacia la AFIP.
En medio del escándalo en el que se ve envuelto el ministro de Finanzas, logra poner al frente de la AFIP, a su amigo personal. A principios del mes de febrero, se dieron a conocer documentos oficiales de la Comisión Nacional de Valores de los Estados Unidos (SEC), donde se expuso la posesión de Caputo de acciones en dos compañías off shore en las Islas Caimán, y hasta la titularidad de una empresa gerenciadora de fondos de inversión en Miami.
Nada de esa empresa ni de las cuentas off shore fue declarado por Caputo en ninguna de sus declaraciones juradas, lo que derivó en una investigación judicial por la denuncia presentada por Rodolfo Tailhade.
También desde la Cámara de Diputados se pidió que el ministro comparezca frente a los diputados para defenderse sobre sus posesiones patrimoniales ocultas y las sospechas sobre el origen de los fondos.
Si bien la prensa, como en todos los casos de corrupción de los funcionarios de Cambiemos, se desentendió de la temática y lo ocultó con otras discusiones, el caso de Caputo siguió avanzando lentamente, en la Justicia, ya que la omisión de este tipo de datos es un delito y puede ser penada con hasta dos años de prisión.
Además del delito antes mencionado, Caputo operaba en estas offshores administrando fondos de inversión de alto riesgo, donde entre otras operaciones de oscurantismo financiero, se incluyen la compra de bonos de la deuda argentina en default. Deuda, que el propio ministro, con sus asesores, (entre esos Cuccioli) se encargó de negociar con los fondos buitres que reclamaban el pago de esos bonos de la deuda argentina. Es decir, Caputo estuvo de un lado y del otro del mostrador.
Por ese otro delito, también está investigado (aunque serena y tranquilamente) por la Justicia argentina el ministro de Finanzas. La Justicia pidió la información de Caputo a la AFIP y en ese contexto se produjeron los cambios. Salió Alberto Abad y entro Cuccioli, con lo que Caputo, ahora ocupa el mostrador que le faltaba para "ordenar" su nada transparente situación.
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