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Columnistas
03/03/2018

Decime si exagero

Estoy hablando acerca de la revolución

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Es como dijo Pedro Aznar: “los Beatles no son una banda, son otro estado de la conciencia”. Y cuando -por agotado- parecía imposible que alguien dijera algo original y aportante sobre la historia de los fab4, aparece un documental que nos interpela como sociedad global a través del espejo musical más adorable de los últimos 200 años.

Fernando Barraza

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Cientos y cientos de horas de documentales preceden a “Cómo los Beatles cambiaron el mundo”, el largo documental que en febrero estrenó Netflix en todo el planeta. Algunos son buenos trabajos, cuidados, excelentemente producidos, como el también reciente “Eight days a week” de Ron Howard. Otros son audiovisuales crotos, un poco erráticos y -desde lejos- se nota que están armados para captar el gusto y la necesidad de consumo automática del gigantesco grueso de fanáticos de la banda a lo largo y ancho del planeta, sin aportar nada nuevo, redundando en detalles remanidos, alimentando con comida chatarra un mito que no necesita nutriente alguno, mucho menos grasas trans.

¿No vieron -por ejemplo- ese documental que ni el nombre es de recordar, en el que el chofer de los Beatles es el protagonista y cuenta las veces que Lennon lo llamó para ir a comprar vino, o cuando fue a comprar zapatos con McCartney a Covent Garden y otras “genialidades” por el estilo? Es un verdadero pelmazo, suelen pasarlo en trasnoche por los canales más inverosímiles de la (cada vez más antigua) TV. El tipo es un verdadero caradura y hasta se adjudica haber tocado el yunque en los ensayos de “Maxwell's silver hammer”, cuando todos los fanáticos de los Beatles sabemos que quien tocaba el yunque era el bueno de Mal Evans y no ese señor (nota en borrador: un buen documental sobre Mal Evans no estaría nada mal, eh...).

Teniendo entonces en cuenta la cantidad de metraje desparramado por el planeta, que incluye desde “What´s Happening With the Beatles in America”, el fundacional film de David y Albert Maysles de 1964 que retrata el arrasador paso de los ingleses por los Estados Unidos, casi en tiempo real, plagado de inocencia de época y más idolatría que conciencia del mito; pasando por el largo, oficial y completo “Anthology” editado por EMI para terminar el siglo pasado; hasta llegar al antes citado film de Ron Howard, la ruta Beatle ha estado realmente saturada de imágenes y contenidos. Nada hacía pensar que llegaría una película que realmente moviera el amperímetro y le regalara a esta tecnologizada sociedad global del siglo XXI un buen aporte para re-evaluar al grupo de música popular más grande de todos los tiempos.

Cuando Netflix anunció que editaría “Como los Beatles cambiaron al mundo”, los fanáticos de los fab sabíamos dos cosas: primero que íbamos a ver la película, porque sí, porque no podemos perdernos nada relacionado con ellos y, segundo, que íbamos a desconfiar de semejante título, tan pomposo como marketinero (vamos, que un poco de prejuicio nunca viene mal, sobre todo si uno está decidido a retroceder frente a la posterior evidencia de que se ha equivocado) sobre todo porque en el caso puntual del pre-estreno de este documental el pensamiento prejuicioso no estaba mal aplicado pues, meses atrás, Netflix había estrenado “It was fifty years ago today! The Beatles: Sgt. Pepper & Beyond”, un documental de Alan J. Parker que llegaba a reivindicar el medio siglo del -para muchos- más grande disco grabado de todos los tiempos ¡y resultó ser un total fiasco!, sin música original de la banda (igual que “David Bowie: The man who changed the world”, otro documental/ladri de Netflix, que tampoco tiene música original), sin una sola toma de las sesiones de grabación, sin un testimonio nuevo o tan siquiera firme de los protagonistas, ni nada de nada, más allá de alguna anécdota sabrosa como la de Pete Best y su cuadro, que no te la vamos a spoilear, por las dudas que quieras verlo.

Pero ahorita el prejuicio voló al cielo, como Lucy, cuando la cadena de la N subió a su plataforma este nuevo documental, que más que un típico rockumental es una verdadera pieza antropológica, tan bien ensamblada y tan minuciosamente detallada, que da gusto ver más de una vez.

Todo lo que necesitas es contexto

Uno de los vicios más sosos y ordinarios de la media de los documentales sobre música -de todos los géneros, eh- es la falta de referencia con los contextos sociales en los que se dan los fenómenos de masas que retratan esas mismas películas. Es muy “yanqui style” la media de lo que se produce dentro del género, muy de mirada complaciente con el “ídolo”, tratando de mostrar -como mucho- que se trata de “personas normales” que “triunfaron por su ángel” (ah, la bendita meritocracia...) y no mucho más; nunca el “por qué” de un fenómeno, el “cómo” de una expresión, el “cuándo” del proceso que llevó a un artista o grupo a ser lo que hoy son. Nada de eso, siempre la mirada snob, el eterno cuento del patito feo transformado en cisne. Pero el caso de “Como los Beatles cambiaron el mundo” es, por suerte, diametralmente opuesto. De allí la sorpresa y el legado que este film le deja a las nuevas generaciones, que pueden acercarse completamente vírgenes -con sus ojos de millenials- a ver de qué se trata el poder de un grupo de artistas que, a través e su obra, realmente espejaron el cambio de un mundo viejo por otro nuevo.

El primer acierto para construir este testimonio audiovisual contundente fue haber confiado plenamente en la visión del director/productor/editor/guionista Tom O'Dell, un verdadero maestro del contexto histórico en los documentales musicales. A él le pertenecen verdaderas gemas del “zeitgeist” como “De lo estricto a lo bizarro: Zappa, Beefheart, Alice Cooper y otro lunáticos de Los Angeles”, una verdadera oda sobre el poder contracultural de la juventud de la costa oeste norteamericana de finales de los sesenta, o “Bob Dylan: los caminos cambian rápidamente” película que, amparada en la figura señera de Bob Dylan, cuenta con pelos y señales como los cantantes folk de protesta de Greenwich Village fueron “casi comunistas” a salvo de la hoguera macartista en el corazón del imperio capitalista más grande de todos los tiempo y finalmente, solo por mencionar un título más de su vasta obra, “Revolución Punk NYC”, un documental que cuenta como Nueva York hizo para levantar su más filoso aullido punk desde los barrios laburantes de la periferia hasta hacer que el planeta entero preste atención a uno de los últimos movimientos rupturistas que el rock dio en su pasteurizada existencia.

Este tipo, Tom, inglés, académico, detallista, es el director de “Cómo los Beatles cambiaron el mundo”. Bien ahí, contratando a alguien así, el éxito de la película -en este sentido socialmente abarcador- está completamente asegurado.

Según pasan los años

El documental de O'Dell parte de una idea tesis fuertísima: por cada “época” en la que los Beatles hicieron algo durante su existencia como banda (¡fueron solo nueve años!), cambiaron algún paradigma de lo establecido artística y socialmente; pero no solo lo hicieron en su tierra, en su sociedad, sino en la sociedad global toda.

O'Dell asegura que los Beatles acompañaron muchos procesos de cambio de los sesentas como Nadie lo ha hecho en cualquier otra disciplina artística o de ciencia humanística en general. Más de uno dirá que todo esto es muy exagerado, que no se puede mensurar algo así, y que asegurarlo es un suicidio, pero el bueno de Tom pela oficio y, caramba, sí que tiene pulso para ensamblar lo que piensa en una cadena de pruebas audiovisuales casi irrefutables. Y aquí está el mayor mérito del kía, que se ha encargado durante el film de ir cerrando abruptamente el plano sobre la obra de los Beatles para abrirlo de inmediato y mostrar a continuación el mapa social en el que esa obra se estaba dando.

Demos tres ejemplos de esta mecánica sin spoilear:

-De los comienzos de la banda, cuando eran muchachos de la clase obrera de Liverpool componiendo sus propias canciones destaca: por un lado eso, que rompieron el molde del joven artista que está obligado a tocar canciones impuestas por los sellos/empresas para empezar a tocar su propia obra y, por el otro, que son los hijos de una Liverpool de post-guerra, que apostaba a la plenitud de la reconstrucción tras las bombas y el receso y apostaba a un plan de educación pública notable, adolescentes que podían mirar el mundo sin la necesidad de tener que estar condenados a imitar la vida de sus padres. Eso cambió un paradigma mundial, y ellos fueron los protagonistas más populares de este cambio en especial.

-De su “conquista” de EEUU también señala dos cosas: que todo -más allá del carisma arrollador de cuatro desprejuiciados- se basó en la fuerza de canciones que interpelaban directa y anímicamente a una sociedad aún de duelo por el asesinato de su presidente, una sociedad cansada del vacío existencial ocasionado por el american dream y la propaganda anticomunista de guerra fría, pero también hace hincapié textual en la necesidad de ruptura que una sociedad como la descripta tenía por aquellos años, mostrando un mapa social realmente interesante. Y eso también cambió un paradigma mundial, y ellos -nuevamente- fueron los protagonistas más populares de este cambio en especial.

-Sobre los legendarios Beatles tardíos: analiza su obra como los tipos más exitosos a nivel comercial que no cedieron la oportunidad de continuar siendo verdaderos vanguardistas, analizando su trabajo de estudio a lo largo de sus últimos cuatro discos, pero también señala el “cómo” y el “por qué”, que acompañaron este proceso creativo, mostrando un mundo en el que rebelarse era posible y necesario, un sentimiento generacional planetario que en cada rincón del primero y del tercer mundo tuvo sus colores particulares. Y (ya lo saben) eso cambió un paradigma mundial, y (¡sí, otra vez!) ellos fueron los protagonistas más populares de este cambio en especial.

Así, maravillosa y contundentemente bordado, se desanda el film de O'Dell, que muestra la historia Beatles con testimonios sólidos de intelectuales, como el actor y documentalista Robert Christgau, o el escritor Anthony De Curtis, o el genio editorial de Barry Miles, todos tipos capaces de leer las sociedades con mucha fuerza contextual, de analizar que pasó, como impactó y por qué los Beatles en ese escenario de cambios son únicos, consonantes y por eso... ¡inmortales! Y a este bagaje testimonial de época, de lujo, también le acompañan:

-Desde lo sonoro, una banda de sonido original increíble, compuesta de fragmentos acertadísimos de canciones de los cuatro de Liverpool, pero también de una música original compuesta por el genio británico de Chris Ingham, un músico talentosísimo, que ya compuso anteriormente música incidental para documentales de personalidades musicales tan variadas como los Doors, Steve Ray Vaughan, Brian Eno, los Beach Boys o Frank Zappa. En este caso la conjunción de lo ya conocido (la música de los Beatles) a lo “por conocer” (la música de Ingham inspirada en Beatles) da como resultado una banda sonora que queda sonando en tu cabeza por días y días.

-Desde el montaje, un trabajo de relojería efectuado por O'Dell con la ayuda del maestro David Sampedro, el montajista de ese increíble documental sobre la revuelta de los Pachucos mexicanos en EEUU titulado “The Zoot Suite Riots”.

-Desde el valor testimonial de archivo: una selección Impecable de entrevistas y “momentos/Beatle/en primera persona” como jamás se había ensamblado hasta ahora.

Visto como lo ve O'Dell, queda afuera por completo la falsa discusión sobre el carácter pasatista y comercial de un suceso como los Beatles ¿y sabés por qué?: porque O'Dell incluye ese suceso en su relato, sabe que es un eje sumamente importante el hecho de que los Beatles hayan sido -mas allá de artistas señeros- un fenómeno comercial de masas. Trayendo ese elemento a la discusión, cerró la polémica. Imaginarás entonces que es menester echarle un vistazo a un trabajo tan bien engarzado y con un aporte tan importante para hacer en relación a uno de los fenómenos artísticos más importante de la historia de la humanidad. Bueno, basta, no te robo más tiempo, solo me resta decirte que estoy de acuerdo con que los Beatles cambiaron el mundo.

Andá, haceme caso, mirá el documental y después... ¡decime si exagero!

29/07/2016

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