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Columnistas
27/02/2018

Cierre de la única maternidad del norte neuquino

Cierre de la única maternidad del norte neuquino | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Aceptar como designio inevitable la decadencia de las políticas públicas y en especial la de salud, resultaría suicida en términos de colectivo social. ¿Naturalizar el retroceso o animarse a cambiar el rumbo?

Daniel Esteban Manoukian *

Después de 8 meses de ser único referente de una especialidad crítica y a su vez esencial para el normal funcionamiento de un sistema de salud, el único tocoginecólogo en funciones del norte neuquino debió ser licenciado por estrés laboral a partir del 19 de febrero de 2018. Durante cinco días el norte neuquino no contó con la especialidad y debió armar un plan de contingencia derivando a Zapala y Cutral Co todas las embarazadas próximas a dar a luz.

Esto fue así porque el Hospital Chos Malal es el único efector sanitario en la zona norte categorizado como maternidad de nivel 2. Un centro de esa categoría debe disponer de especialidades tales como anestesia, pediatría y tocoginecología, quirófano y banco de sangre, para atender, si fuese necesario, complicaciones que pueden ocurrir en forma inesperada en el momento mismo del parto. No contar con este recurso a una distancia tal que permita resolver la situación en forma oportuna, deviene en asumir un riesgo inadmisible para los tiempos actuales. 

Fue el final de la crónica de una sucesión de desaciertos con un desenlace anunciado, que podría haberse evitado. Una luz de alerta más, de las muchas que en los últimos años se han ido prendiendo en distintos puntos de la provincia, advirtiendo sobre el deterioro progresivo de nuestro sistema de salud.

Resolver solamente la situación coyuntural, encontrando parches más o menos efectivos para superar el momento, no dará sustento sólido a una política pública que debe ser preservada y fortalecerse para poder dar las respuestas que los tiempos demandan.

Avances y mejoras

La tasa de mortalidad infantil (TMI), especialmente la fracción que mide la mortalidad neonatal (TMN), es decir los niños fallecidos antes de cumplir un mes de vida, resulta en parte de la actuación de los sistemas de salud. Río Negro ha logrado desde 2014 ingresar en una tendencia descendente en la TMI producto de un importante esfuerzo del conjunto de equipos de salud. Advertíamos en una nota anterior que para Neuquén debía ser un llamado de atención, ya que la evolución de este indicador, aun mostrando una tendencia favorable, no resultó con la misma pendiente que para la provincia vecina.

En todo el país y también en Patagonia, estos indicadores sanitarios muestran una tendencia favorable en las últimas dos décadas. Para Neuquén la TMI fue de 13,5 por mil en 1995 bajando hasta 8,1 por mil en 2015 (y 7,4 por mil en 2016). En ese período la TMI se redujo un 40%. La TMN se redujo desde 7,9 por mil en 1995 hasta 5,3 por mil en 2015, es decir un 33%.

 

 Tasa de mortalidad infantil, neonatal y postneonatal cada 1.000 nacidos vivos.

República Argentina, 1995-2015.

Múltiples factores generan esa tendencia, algunos vinculados con los esfuerzos de los sistemas de salud para mejorar aspectos del control del embarazo y la atención del parto y otros directamente relacionados con las mejoras en las condiciones sociales generales, especialmente el componente post-neonatal, es decir la tasa que mide los niños fallecidos después del primer mes de vida. Esto último explica porque a pesar de que las diferencias entre las distintas provincias se han reducido, siguen verificándose brechas humanamente inaceptables.

Desde el punto de vista de lo realizado al interior de los sistemas de salud, la capacitación del personal sanitario, la incorporación de nuevas disciplinas como las obstétricas que en Neuquén hasta no hace muchos años solo estaban incluidas en los planteles del Hospital Castro Rendón, las mejoras en el equipamiento, la disponibilidad de personal técnico entrenado (guardias activas y pasivas) y la adhesión progresiva a la estrategia de maternidades seguras y centradas en la familia con la mirada puesta en humanizar el parto y asumir una actitud respetuosa de acompañamiento a la embarazada y su familia, son algunas de las decisiones que deben considerarse avances a favor de la salud materno-infantil.

Con aciertos y errores, esto es posible porque se cuenta con equipos de salud integrados por personas que asumen con compromiso y responsabilidad su tarea. Esa actitud frente a la tarea no resulta suficiente y se agota, cuando no es acompañada por conducciones que sintonicen en forma armónica con este ideario, que no es otro que el de garantizar el mejor nivel de salud posible sin distinciones de ninguna especie. 

Desaciertos y retrocesos

Algunos de los signos detectados en el transcurrir del caso que nos ocupa, pero que se repiten en otros como el cierre del servicio de pediatría del Hospital Centenario y el del Hospital Bouquet Roldán, dan cuenta de una conducción que no logra torcer un rumbo que se ha ido desviando del objetivo original desde hace años.

Neuquén cuenta con una red ordenada por complejidad creciente cada vez más compleja para gestionar y desde 2015 con un ministro de Salud sin experiencia previa en el sector público.

El nivel central de la organización sanitaria que otrora era una usina técnica de alta calidad ha crecido en número de integrantes pero se muestra despoblada de cuadros técnicos de fuste, demostrando incapacidad para generar nueva referencias, al menos en la cantidad que un sistema de la trayectoria del neuquino demanda.

La excesiva contaminación de lógicas político partidarias para conformar los equipos de conducción, lejos de aportar a unificar criterios, si es que ese pudiese ser el objetivo, en algunos casos desplaza a integrantes del sistema con experiencia y compromiso y en otros, lo cual es más preocupante aún, da lugar a escenarios de confrontación para dirimir cuestiones ajenas a una política de Estado como es la de la Salud.

Con evidente limitación para dimensionar los actuales y potenciales problemas, frecuentemente se cae en la tentación de minimizar las dificultades casi apelando a una lógica mágica para su resolución, y se delega a los equipos zonales y locales el diseño de dispositivos para resolver situaciones extremas sin dotarlos de los recursos necesarios.

La zona norte de la provincia, en clara situación desventajosa respecto de otras en muchos aspectos que hacen al desarrollo de políticas de desarrollo y bienestar social, también sufre la postergación en salud. Así por ejemplo, mientras resulta difícil reclutar especialistas para la zona norte, en algunos casos por razones que exceden a los resortes de las autoridades sanitarias, se generan vacantes y se promueve la radicación de especialistas en hospitales que no debiesen ser priorizados. Esto genera un crecimiento disarmómico de la red provincial y la sensación de desprotección de los equipos destratados que interpretan estos gestos como agraviantes y provocativos.

La imprevisión y el menguado volumen de gestión, en muchos casos fruto de la impericia de los funcionarios a cargo, se conjuga maliciosamente con escasa capacidad de liderazgo para conducir y coordinar la red sanitaria. Esto se expresa en dificultades de comunicación, pérdida de espacios de toma de decisiones conjuntas, ausencia de instancias colaborativas aceitadas para hacer frente a las dificultades e incapacidad para diseñar y llevar adelante políticas sanitarias con proyección de mediano y largo plazo.

Esta combinación de desaciertos de clara responsabilidad del poder político, no solamente limita la posibilidad de resolver la coyuntura, van llevando a naturalizar el retroceso del sistema de salud a etapas que habían sido superadas hace mucho tiempo. Aceptar como designio inevitable la decadencia de las políticas públicas y en especial la de salud, resultaría suicida en términos de colectivo social.

¿Será posible aprovechar todo lo desplegado durante años, apoyados en los valiosos equipos de salud que conforman cada hospital de la provincia? ¿Naturalizar el retroceso o animarse a cambiar el rumbo? ¿Resignación o decisiones políticas de fondo en el marco de la construcción de un nuevo modelo de provincia?.



(*) CUESEB (Centro Universitario de Estudios Sobre Salud Economía y Bienestar - Universidad Nacional del Comahue) y Centro de Estudios de la Sociedad de Medicina Rural de Neuquén.
29/07/2016

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