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Columnistas
09/02/2018

Más allá de Blumberg

Más allá de Blumberg | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

El objetivo del actual equipo gobernante es reposicionar la imagen del presidente. De allí que se recupera aquella imagen de un “policía justiciero” surgida entonces fuera de la cámaras y redes.

Gabriel Rafart *

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La puesta en escena del presidente Mauricio Macri y de su ministra, Patricia Bullrich, recibiendo al policía de la ciudad de Avellaneda Luis Chocobar, recuerda situaciones ya vistas de la Argentina poscrisis 2001/2002. Aunque esta vez la reacción fue más calculada. Se podría decir que fue estudiada al detalle antes de su presentación como un acto de “gestión” frente al conjunto de eventos desordenados que construyeron en 2004 la muy poderosa voz “Blumberg”. Falta aún conocer el paso siguiente que dará el gobierno de Cambiemos. No sabemos si lo suyo es recurrir a la “política” como lugar donde, entre tantas “canalizaciones”, se dará la necesaria producción de debates, cabildeos, votaciones, además de resultados en códigos y reglamentos. O lo suyo será continuar con medidas de acción administrativas como las que se están llevando a cabo a partir del control verticalista que se tiene sobre las distintas agencias represivas del Estado y moldear definitivamente el papel de las fuerzas de seguridad para un Estado de Seguridad. Y con todo, poner en entredicho la existencia de tan difícil realización que significa un Estado de Derecho.

Sin duda, el objetivo del actual equipo gobernante es reposicionar la imagen del presidente. También de su gestión de acción pro mercado. Todo frente a la brusca caída de su imagen que se está dando a partir de medidas antipopulares tomadas sin pausa desde su triunfo electoral en octubre de 2017. De allí que se recupera aquella imagen de un “policía justiciero” surgida entonces fuera de la cámaras y redes. El crimen y luego intervención del policía Chocobar ocurrió a mediados de diciembre del año pasado. ¡Un mes y medio después del hecho se lo relanza como un episodió reciente! SegúnAriel Pennisi, con esto Macri expone la existencia de un “populismo amarillo”. No es el único que ha señalado que la marca Cambiemos es un caso más de populismo. Ciertamente las palabras del presidente -divulgadas en la ocasión- informan de una elección y un pretendido sentido moral de interpelación hacia lo “popular” ya que supone ofrecer la voz exigente tanto del hombre promedio argentino como del agente policial común. Sobre todo, para este último si ha sido observado, cuestionado, imputado, y por si fuera poco, embargado por decisión de jueces que citan a los académicos garantistas. Ese populismo remite a un presidente que restablece el verbo anti político que tanto éxito le dio para su liderazgo de ocasión. Además, ofrece un mensaje anti sistema al cuestionar la doctrina vigente y al actor judicial, colocándose del lado de todo cualunquismo primario. Macri es el presidente de los que actúan. De los que no se demoran en racionalizaciones doctrinarias y legales. Lo suyo es la acción del hombre prejuicioso: si hay un delincuente actuando se debe actuar. Por ello, "estoy orgulloso de que haya un policía como vos al servicio de los ciudadanos”. Palabras que serán inventariadas para pasadas y futuras acciones de policías o de integrantes de otras fuerzas.

Procedimientos de resultados similares a los festejados por Macri fueron registrados por la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi)a fines del 2017. Durante los más de setecientos días de gobierno de Cambiemos hubo 725 casos de gatillo fácil. Además, que el tratamiento judicial es por demás benevolente hacia los integrantes de las fuerzas de seguridad imputados. La “legítima defensa” a secas es la figura más utilizada.

Hace catorce años Juan Carlos Blumberg expuso sus doce puntos. “Justicia rápida, efectiva” exigía su petitorio. Convocó a decenas de miles en varias movilizaciones. Lo suyo fue un fenómeno para una democracia sacudida, capaz de construir coaliciones espontaneas, con la poca carnadura más que la que brindaba el impulso generado por el miedo. Para el momento, era entendible la indignación frente al secuestro seguido de asesinato de Axel Blumberg. Fue el primer desafío para la presidencia de Néstor Kirchner que apenas contaba con un año de gobierno. Blumberg fue artífice de una moneda corriente en la Argentina reciente de populismo punitivo. Su palabra: “estamos desamparados y nos gobiernan políticos que no hacen nada”.  El falso ingeniero transformó ese momento mediático en acción política. Pasados unos años, pretendió traducir su reconocimiento en candidatura a gobernador por la provincia de Buenos Aires como parte del armado electoral que será parte de la construcción del PRO. En 2018 su gobierno está más allá de aquel momento “Blumberg”.    



(*) Historiador, autor del Libro “El MPN y los otros”
29/07/2016

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