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El festival tradicional está a siete cuadras de esta escuela, llamada Julio A. Roca. En su patio de deportes, los técnicos preparan el escenario, las luces, el sonido. Es casi el atardecer en Cosquín y en la vecina plaza San Martín cantantes, músicos, bailarines animan el paseo de quienes recorren los puestos de la feria artesanal. Algunas parejas inician el baile -un gato, una chacarera, un chamamé o una zamba- y entonces, entre palmas y banderines, la fiesta continúa.
Entre el 22 y el 28 de enero pasados, el tinglado de la escuela se transformó en el sitio privilegiado para que los músicos y cantantes y los poetas de 18 provincias argentinas crearan un ambiente especial, único, celebratorio. El Encuentro Nacional de Poetas con la Gente, en su decimoséptima edición, se desarrolló durante las mismas siete noches del gran festival: la luna de Cosquín no sólo alumbró el escenario Próspero Molina sino también el Armando Tejada Gómez, donde un dibujo que imitaba una veleta reproducía una estrofa de la canción con que Jorge Marziali, fallecido hace siete meses, homenajeaba al Che Guevara: “Él piensa como otros niños/Que una Patria es un lugar/Donde todos son felices/Jugando de igual a igual” (“El niño de la estrella”).
En cada jornada, a la cual se accedía de manera libre y gratuita- se alternaron los músicos con los poetas -tres y tres- que, a partir de las 21 y hasta luego de la una de la madrugada, concentraban la atención del público que por momentos bailaba y cantaba con los músicos o mantenía un silencio de contemplación para escuchar a los poetas.

El encuentro fue organizado por partida doble por el poeta y escritor Jorge Felippa y por la Fundación Garabombo Casa Cultural que conduce la abogada, dramaturga y gestora cultural Patricia Coppola. La municipalidad local incluyó el programa de actividades del encuentro en el contexto del “Cosquín cultural” y encargó la realización a Coppola y Felippa.
Felippa, que desde hace años coordina talleres literarios de narrativa y poesía en Cosquín, se encargó de la convocatoria a los poetas mientras Coppola se dedicó a elaborar el programa con los músicos, músicas y cantantes que participaron del encuentro.
Felippa, que nació en Córdoba en 1949, fue editor y librero, y es poeta y narrador -tiene varios libros publicados, entre ellos las novelas “El que avisa no es traidor”, “También la verdad se inventa” y, en poesía, “Yo no diría la última palabra”, “El orden de los factores” y “A brazo partido”, entre otros-. Aseguró que la intención del encuentro es constituir “un lugar de escucha”, donde lleguen al público “buenos músicos y la poesía que no se escucha en ninguna parte”.
Señaló que el encuentro de poetas es “el único en Cosquín que no se autofinancia pero a los participantes se les cubren los gastos de traslado y estadía y además se les pagan honorarios”.
Un dato no menor es que el encuentro rompió -rompe desde hace décadas, como tantos en el territorio nacional- la unidireccionalidad en el país: se comprueba una vez más que no es necesario pasar por Buenos Aires -ni siquiera por otro conglomerado urbano similar- para reunir poetas y músicos. En eso avanzó Felippa: dijo que el objetivo “es federalizar el encuentro y por eso se alternan los representantes de la provincias”. Se trata, concluyó, “de que la poesía hable a alguien y no que el poeta se hable a sí mismo. En estos días Cosquín es una fiesta y hay peñas, y en ese contexto, está el encuentro”.
Para Patricia Coppola, que se vinculó con el encuentro a través de Felippa, “la idea es que la palabra esté al servicio de la música y viceversa; que los poetas que cantan y componen estén ante su público”. De esta forma, “se garantiza que el encuentro se dé arriba del escenario, pero también abajo, entre el público y los artistas y los poetas”.
Si bien reconoció que “no es una actividad masiva y cuesta sostenerla, el público que viene al encuentro no es el que convoca la plaza principal de Cosquín y que acá hay un espacio para ellos, un espacio de libertad”. Eso se nota inmediatamente, añadió, “en la actitud de la gente en el encuentro, en el silencio con que se escucha y la emoción que genera”.

La mayoría de las noches el cierre de los recitales estuvo a cargo del artista de Traslasierra José Luis Serrano que, luego de interpretar canciones propias y de otros, terminaba con una intervención de su personaje “Doña Jovita”, que en los últimos tiempos asumió la defensa de los bosques nativos que, en la provincia de Córdoba están amenazados por la frontera de la soja y el negocio inmobiliario
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En una entrevista realizada por el periodista Alejandro Mareco semanas atrás, Serrano sostuvo que “hay que cuidar la casa común, puesto que somos árboles en este mar de vulnerabilidad”.
En su recital, el martes 23, Susana Villalba leyó: “Enamorarse es caer y que parezca un vuelo" . Esta poeta porteña leyó junto con Diego Ravenna y Carlos Battilana, en un espectáculo que compartieron con Mariana Carrizo, la coplera salteña, y la riojana Ana Robles. En la víspera habían estado los poetas Cecilia Restiffo -Mendoza-, Miguel Martínez Naón -CABA- y Rogelio Ramos Signes -Tucumán-, que coincidieron con Clara Cantore -Córdoba-, Sara Mamani -Salta y Pablo Mema -Santiago del Estero-. Al respecto, Felippa señaló que en esta ocasión hubo mayoría de cantautoras y músicas.
Mariana Carrizo
El miércoles estuvieron Fernanda Agüero, de Salta; Alfonsina Claria (Córdoba) y Jotaele Andrade (La Plata, Bs.As.) con Adriana Céliz (Córdoba), Juan Arabel y la entrerriana Marita Londra, quien fuera compañera de Marziali y compositora de la música de varios de sus temas.
El jueves fue el turno, entre otros, de Alfredo Luna (Catamarca) y Guillermo Bawden (Córdoba ), con Micaela Chauque, nacida en Salta pero que vive en Jujuy y Ramón y Diego Cortez. Además y en las sucesivas jornadas estuvieron Paula Jiménez España de Buenos Aires; Carlos Aprea de La Plata; César Bisso de Santa Fe y el cordobés Julio Castellanos, que presentó la revista Palabras de Poeta, entre otros y otras poetas. El encuentro concluyó el domingo 28 con la presentación de la neuquina Silvia Mellado, una de las tres poetas de la Patagonia que participaron, junto con el autor de esta crónica y Bruno Di Benedetto de Chubut.
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