-?
El 2017 fue un año de profundos cambios en la política energética nacional, que, pese a las sensibles mejoras en la rentabilidad de las empresas, no produjeron resultados exitosos en materia de producción local.
Según el informe trimestral de coyuntura energética correspondiente al tercer trimestre de 2017 elaborado por el Centro de Información Energética del ministerio de Energía y Minería de la Nación, durante ese periodo, la producción de petróleo fue de 7.000 millones de metros cúbicos (Mm3), y registró una fuerte caída del 6,4% en relación al mismo trimestre del año anterior.
La crisis petrolera pegó con mayor virulencia en el Golfo San Jorge, principal cuenca del país, que registró una baja de 8,1% en términos interanuales, debido al bajo precio del crudo pesado que se extrae en esa zona. Mientras que la producción de la Cuenca Neuquina, segunda en importancia, disminuyó 3,7%. Vaca Muerta, de la mano de pozos cada vez más productivos, permitió que el rojo no fuera tan drástico.
La producción de gas natural, por su parte, alcanzó los 123,5 millones de metros cúbicos diarios (MMm³/día), disminuyendo 1,0% en relación al tercer trimestre de 2016.
Pese a los mayores precios en boca de pozo y a la vigencia de los programas estímulo a los yacimientos no convencionales, en la Cuenca Neuquina la extracción de gas creció apenas un 1%. Mientras que hubo bajas del 0,7% en la cuenca Austral y del 6,4% en la cuenca del Golfo San Jorge.
En el sector de refinación y comercialización también hubo números negativos. El volumen de petróleo procesado se redujo 0,2% en el tercer trimestre de 2017, mientras que la producción de gasoil creció 2,4% y la de naftas (grados 2 y 3) aumentó 8,7%, lo cual indica que la brecha se está cubriendo con mayores importaciones, en un mercado liberado. Por el lado de las ventas, el gasoil creció 3,1% y las naftas un 9,6%.
El consumo de gas natural, por su parte, se contrajo 0,5% en términos interanuales. La demanda del sector residencial se redujo 22,9% respecto a igual trimestre del año 2016, lo cual se explica por los tarifazos y a las mayores temperaturas que hubo este año. Mientras que el gas entregado a la demanda industrial creció 9,6% en igual período, debido al pequeño rebote de la economía en un año comparado con un 2016 signado por una caída abrupta de la actividad.
Pese a la baja del consumo, las importaciones de gas crecieron un 13 por ciento.
Similar efecto se registró en la demanda de energía eléctrica, que creció 4,2% en el sector industrial y comercial de más de 300 kilovatios, a la vez que se redujo 1,4% en los segmentos residencial y comercial.
En este contexto, el resultado del intercambio comercial energético durante el tercer trimestre de 2017 fue de -1.170 millones de dólares. El dato positivo es que el déficit fue un 11,6% menor al del mismo período del año anterior.
La flexibilización laboral en el petróleo, las fuertes subas de las tarifas, la liberalización de exportaciones e importaciones, los subsidios a las productoras, el fin a las restricciones a la compra de ingreso de equipamiento extranjero y la libre disponibilidad de divisas, por ahora sólo arroja resultados positivos para la rentabilidad de las empresas, mientras que se acentúa la baja de la producción energética doméstica.
Va con firma | 2016 | Todos los derechos reservados
Director: Héctor Mauriño |
Neuquén, Argentina |Propiedad Intelectual: En trámite