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Columnistas
16/12/2017

Ojos que van, peces que vienen

Ojos que van, peces que vienen | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Pabla Arias pinta murales 'naives' de colores explosivos que alegran -por ejemplo- la insistencia gris de las paradas del bondi en Cordón Colón. Con su pincel también homenajea a víctimas de femicidios y pide por los derechos de la mujer. Humaniza shoppings con personajes cálidos, peces y ojos. La ciudad la conoce como Miss Ojos.

Fernando Barraza

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Pabla Arias sonríe todo el tiempo, salvo cuando le sacás fotos. En ese preciso instante se pone seria, no gris, pero sí seria, como si fuera necesario interponer una distancia entre ella y el mundo. Tal vez sea así, con esa mezcla de mecánica de despojo espontáneo y cierto pudor y hermetismo último, como se presentan sus obras frente a los ojos de una ciudad que las mira desde los colectivos, desde los autos y de a pie en un número importante de paredes y paradas de colectivos emplazadas en distintos puntos de Neuquén.

El rumor de la autoría de esos murales que explotan en colores y personajes bien definidos se ha empezado a viralizar entre los habitantes neuquinos con el pseudónimo que la presenta en sociedad: Miss Ojos. Casi nadie sabe que ella es Pabla, que tiene 33 años, que vive en el corazón de Villa María, que escudriña con serenidad por detrás de sus gafas cuando te mira o mira la vida.

Pabla es una humana de este siglo, su celular vibra (crrrrrrr-crrrrrrr) al menos dos docenas de veces durante nuestra entrevista, notificándola al divino botón -pues ni mira el aparato- sobre ese millar de cosas que suelen notificar los smartphones a cada uno de los seres humanos sub 40 que habitan en cualquier ciudad medianamente grande del planeta.

Ella es parte de una generación de artistas visuales neuquinos que ha desplazado la hiperespecificidad de los géneros. Viene del cine, es profesora de cine, pero su trabajo en la plástica más clásica (el muralismo, la pintura de cuadros) la ha posicionado en los últimos años con una fuerza bien potente, definida, haciendo que su laburo sea reconocido tanto en el circuito independiente como en el protocolar oficial de las carteras culturales del estado y -en definitiva- contando con el beso último de una aprobación cada vez más popular, la de la gente que mira su obra en el espacio público neuquino.

Obsesión por dar lo nuevo

Mirar sus obras y comenzar a seguirlas por el laberinto de la ciudad te deja una fresca sensación de estar mirando una serie, hay en sus piezas callejeras un correlato estético que es una marca de autor fácilmente reconocible; pero al detenerse en cada obra, surge una fuerte impronta de estar mirando algo que siempre es nuevo.

Ella refrenda lo que le sucede a quien observa su obra con atención, brindando un aporte teórico que explicaría este “mecanismo de la novedad” que se produce sobre su trabajo en cada espectador: “Quiero mostrar siempre cosas nuevas –dice, y con esa aseveración justifica también su híper productividad- No sé si es una obsesión, o que es, pero quiero que el que vaya a ver lo mío siempre vea cosas nuevas, no quiero que se queden con la sensación de que ya vieron lo que muestro, va por ahí”.

Su casa-taller está llena de su propia obra, pared por pared, rincón por rincón. Un par de veces al año descuelga la producción y la vende, solo para darle lugar a lo que ya (siempre) está pintando. En todo caso añora los días en los que no pintaba a este ritmo porque durante esos días hubiera tenido pared libre para colgar todas las obras de otros artistas plásticos que ha comprado a lo largo de su vida, que son muchas: “soy una cholula, quiero tener obras de los artistas plásticos que me gustan”, dice, y sonríe con una sonrisa cómplice, satisfecha de su propia confesión.

Tal vez ese fantasioso día de la “colgada de la obra de otros” no le llegue hasta que no tenga dos casas, o una casa y su taller separado, porque -aparentemente- no podrá parar de producir obra al nivel en el que está produciendo todo el tiempo: “me baja, pinto sin pensar, me llega y me domina”, dice.

La calle es su lugar

Pabla asegura sin duda alguna que la calle es el lugar de mayor libertad en el que se puede expresar un artista visual, dice que nada puede compararse al acto de “agarrar un par de aerosoles y salir a pintar una pared”, sostiene con énfasis que pintar en la calle requiere el cuerpo entero “vos cuando muraleás –dice, se le enciende la mirada evocando- usas todo tu cuerpo, pintás con todo. Si me tengo que poner a pintar un cuadro me relajo, me calmo, lo pienso, todo, la forma, el color. La calle es más física”

Sin desdecir ni menospreciar sus trabajos murales por encargo, Ojos dice que hay una diferencia notable entre lo que le encargan y lo que sale a pintar “cuando tengo la necesidad de ir a buscar”, ella está convencida de que esos trabajos son los que generan mayor impacto en la sociedad, y cuenta que hasta el diario local realizó una vez una cobertura periodística y un esbozo de crítica artística sobre uno de esos trabajos sin saber siquiera quien lo había pintado. Esta escisión entre su obra y su nombre se repite todo el tiempo “a mí me encanta esto que pasa, es genial”, reflexiona, y el paradigma del nombre del artista asociado a su propia obra pareciera viejo cuando Pabla cuenta su “cómo” y su “por qué” dentro del mundo de la pintura regional.

Su pseudónimo, Miss Ojos, que si es conocido en muchos ámbitos ligados al arte y por bastante gente de a pie que puede leer su firma estampada en murales, surge de una suerte de obsesión temática que Pabla imprime a su obra desde que comenzó a dibujar y pintar. Centenares de ojos y peces pueblan protagónicamente su colección pública y privada. “El denominador común en toda mi obra son los ojos y los peces, no es a propósito, quiero que eso se sepa: los peces y los ojos me siguen a todas partes, ya son una necesidad, hasta una cábala. Los tengo tan incorporados que mi primera muestra se llamo 'peces ojos y ojos peces', la segunda 'retratos y peces' y la de ahora 'Ojos que van, peces que vienen', que inaugura la semana que viene”.

Pabla se refiere a la muestra que lleva al ciclo mensual en la Casa de las Culturas de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia. Se podrá ver desde el viernes 22 de diciembre y hasta los primeros días de febrero, allí llevará sus “cosas nuevas” y, en esa oportunidad, aprovechará para conversar cara a cara con las personas que se acerquen hasta la inauguración. También ofrecerá su obra en venta “algo que me cuesta tanto, porque es tan difícil de manejar...” suspira, pero no desestima el esfuerzo por hacerlo, es más: alienta la práctica cada día más, por más que “no sé ni cómo hacer para valuar mi propia obra, supongo que lo hago de manera intuitiva. Me han pasado fórmulas y valuaciones, pero prefiero dejarme llevar por lo que voy sintiendo que tiene que suceder”.

Un test

Señalábamos en Pabla un rasgo generacional de saludable “desgeneramiento” a la hora de encarar su trabajo pictórico sin encasillamientos estancos. Pues bien, a lo mejor el siguiente mini-test que le realizamos también sirva para acercar al lector o lectora al universo filosófico, político y moral de una representante peculiar de entre los artistas locales de este siglo. Presten atención al siguiente pregunta/respuesta:

Va Con Firma: ¿Cree en Dios?

Pabla: Si, existe, es la fuerza que me empuja a pintar y me da creatividad. No tiene religión. Una religión es la muerte de Dios.

Va Con Firma: ¿Ha militado políticamente, milita, militaría?

-No. Me encanta la política como filosofía. Me parece que las personas más políticas, sanamente políticas, no tienen un puesto como funcionarios. Tal vez haya, pero no creo que muchos casos. Yo no podría militar porque, como soy, me encasillaría y limitaría muchísimo. Participo en cosas que me proponen desde diferentes sectores cuando me gustan y veo que coinciden con lo que pienso, pero no... No militaría en una agrupación.

- ¿Se define conservadora en temas morales?

-(sonríe) Sí, soy bastante conservadora, pero por una cuestión de egoísmo, de pensar a veces mucho en mí, en mi protección, en mi cuidado. No soy celosa con el mundo, me abro, pero finalmente me cuido y me pongo conservadora.

-¿Qué opina sobre lo que le ha enseñado la generación anterior, sus padres por ejemplo, hay que demoler mucho de lo que le legaron o hay que mantenerlo en pie?

-No, no derribemos. Me encanta lo que hizo esa generación, porque ellos hicieron que seamos como somos. Lo que nos pasa es cíclico y regional, porque somos según el ambiente en el que nos movemos, mucho de eso tiene que ver con lo que ellos nos dejaron.

-¿Considera que la lucha contra el individualismo debe ser cotidiana?

Pabla: El individualismo es lo que nos hace ser tan pobres. Si fuéramos seres solidarios, cooperativos, seríamos otra especie. Lo pienso todo el tiempo, fijate que ni siquiera entre familias nos podemos poner de acuerdo en esto de ayudarnos entre todos. Imaginate si todos pudiéramos trabajar un rato por el otro... ¡estaríamos todos bien! Pero estamos lejos ¿no?

-¿Siendo tajantes, se definiría como una persona positiva o negativa?

- ¡Positiva! Me gusta la vida, me gusta vivir a pesar de todo este lío. Es muy gracioso, porque uno vive en una constante metamorfosis, la vida te empuja a cambiar aunque no quieras, no se puede ser negativo en ese sentido, no da.

- ¿Le gusta Neuquén?

- Sí, Neuquén es re lindo, los neuquinos son lindos, ayudan al artista. No hablo de la clase política, porque allí hay buena y mala gente, hablo de las personas. Cada artista de Neuquén tiene su apoyo en la gente, algunos más, otros menos, pero siempre que se cierran puertas en este lugar, por otro lado la gente te abre mil para que pases y te reacomodes.

-Para terminar, un personaje público que admire, puede ser más de uno

- Manu Chao y... ¡Alf!

-¿Y uno que deteste?

- Mirtha Legrand...

29/07/2016

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