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De a poco y a partir de unas declaraciones como al pasar, realizadas el pasado 22 de octubre en Sierra Grande, la ciudad donde comenzó a desarrollarse políticamente, el senador nacional Miguel Pichetto reavivó el tema de la instalación de la central nuclear en el territorio rionegrino.
Luego de introducir su voto en la urna de la escuela en la que le toco votar y haciendo referencia al tema, el legislador dijo que hasta ese momento no había hablado en defensa del proyecto, ya que, de ninguna manera, quería influenciar en la elección legislativa y mucho menos contradecir a la candidata de su partido María Emilia Soria que se opuso a la radicación de la planta de generación de energía en la provincia.
Los argumentos que utilizó Pichetto para reinstalar el debate fueron los mismos que en su momento utilizaron la mayoría de los funcionarios del gobierno provincial, como así también aunque con menor énfasis, los dirigentes locales de Cambiemos.
Resaltó la trayectoria en el tema del Invap, la existencia del Centro Atómico y el Instituto Balseiro, los reactores nucleares de Bariloche y las instalaciones de la planta de enriquecimiento de uranio en Pilcaniyeu, en definitiva, a una historia de mas de 70 años de cercana relación con la energía atómica.
También hizo referencia a las ventajas multiplicadoras de la inversión de cerca de 10.000 millones de dólares, la autonomía municipal y la posibilidad de realizar un plebiscito. Pichetto afirmó que “la oportunidad aún no se ha perdido” y el intendente de Sierra Grande quiere promover la realización de una compulsa sobre el tema el mes que viene.
Recordamos brevemente la historia. La instalación fue impulsada por el gobierno nacional en mayo, tras un viaje a China al que se invitó al gobernador, que en principio estuvo totalmente de acuerdo. Luego del anuncio de la instalación y la posible llegada de capitales chinos, se iniciaron algunas reuniones, sobre todo en la catedral de Viedma, y se realizaron marchas para oponerse al proyecto.
Unos días antes de las PASO, Weretilneck anunció que se descartaba Viedma para la instalación de la central, porque no había licencia social en la capital provincial y después de quedar tercero en las PASO, impulsó una ley, que fue aprobada, para rechazar la instalación en todo el territorio rionegrino.
Es más, con el argumento de que había sido uno de los principales motivos de la derrota de su candidato en toda la provincia, no solo desechó el proyecto y envió la ley con acuerdo de ministros, sino que comenzó con una arremetida en contra del gobierno nacional con la intención de revertir un resultado electoral totalmente adverso y reposicionarse con vista al 22 de octubre y evitar que su flamante partido se diluya.
Nada sucedió como esperaba. A tal punto que a los pocos días, Juntos Somos Río Negro decide bajar sus candidatos de la elección legislativa.
En síntesis el gobernador pasó de decir que se trataba del proyecto más importante en la historia de la provincia de Río Negro a prohibirlo definitivamente y por ley.
Ahora, lo de definitivamente, parece no ser tan así. Por lo menos así lo deja entrever el senador Pichetto, dispuesto a reencaminar el tema diciendo que en aquel momento el debate estuvo mal concebido. “Ahora, más serenos, sin campaña, hay que retomarlo”, dijo el titular del bloque de senadores del FpV, pero con buenas migas con el gobierno nacional.
En efecto ya tuvo charlas con funcionarios del gobierno de Macri e incluso con directivos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Es más cuando en la semana estuvo en el Senado el jefe de Gabinete, Marcos Peña, Pichetto le ratificó que intentará lograr el consenso que nunca pudo lograr el proyecto, e incluso formalizar la realización de un plebiscito.
Peña, a lo Poncio Pilato, le dijo “mire nosotros, no podemos cambiar una ley de la provincia”, refiriéndose a la votada por la Legislatura prohibiendo la instalación de una usina atómica china, y advirtió que “es una discusión que tendrá que dar su propia provincia”.
Sin dudas, la realidad indica que ese será el mayor escollo a superar por quienes quieran reinstalar el tema, aunque no imposible. Sin ir más lejos no hace mucho tiempo en esta provincia estaba prohibida por ley la explotación de las minas de oro y el uso de cianuro y en una sola tarde eso quedó sin efecto. O sea que, como dice la canción “nada es para siempre”, menos en la forma de hacer política en este país.
El escollo podría ser el vicegobernador e incluso legisladores del propio partido de Pichetto, que ya se han manifestado al respeto.
Lo cierto es que los dos bloques mayoritarios JSRN y FpV, deberían modificar la posición adoptada unánimemente hace un poco más de 60 días, más precisamente el 1 de setiembre.
En lo que si tiene razón el senador es que los ciudadanos rionegrinos no tuvimos la oportunidad de un debate en serio, verdadero, y que todo pasó en pocos días en medio de una campaña electoral en donde se impuso la visión de un pequeño porcentaje de ciudadanos, algunos de ellos motivados precisamente por esa elección, y fue resuelto con una llamativa y porque no, irresponsable, decisión de las autoridades provinciales.
De ninguna manera se puede argumentar que el resultado de la elección del 13 de agosto fue un “no” a la instalación de la central nuclear y mucho menos hoy, ya también superado el 22 de octubre.
En este mismo espacio el 12 de agosto dijimos “como están las cosas lo que surgió como un ofrecimiento altamente redituable para la provincia se ha transformado en una situación de compleja resolución que trascenderá las fronteras rionegrinas” y también afirmamos ese día que “de lo que si estamos seguros es que otra vez se ha demostrado impericia en los procedimientos en la búsqueda de consensos necesarios para lograr esa pretendida licencia social, y así disminuir las resistencias y que las ideas y proyectos no terminen naufragando o transformándose en imposiciones”.
Es hora de que los argentinos en general y en este caso, los rionegrinos en particular, tomemos con seriedad, al menos los temas que merezcan debatirse. No podemos meter todo en el proceso de disputas de blanco o negro, sin siquiera saber de qué se trata. No es cuestión de que tenga razón el que más grita.
Y mas grave aun cuando se trata de decisiones de nuestros dirigentes. En un Estado, en un gobierno, cuando se debe conducir el presente y el futuro de mucha gente no se pueden tomar decisiones espontaneas o electoralistas o impulsadas desde la conveniencia o el egoísmo.
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