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Columnistas
05/07/2026

El cooperativismo transformador, por un mundo en paz

El cooperativismo transformador, por un mundo en paz | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Con motivo del Día Internacional de la Cooperación, el autor reflexiona sobre la historia y la función social y económica del movimiento cooperativo argentino e internacional. Afirma que “un mundo pacífico y equitativo es imposible de alcanzar bajo esquemas basados en la exclusión y el individualismo extremo”.

Juan Celli *

El primer sábado de julio se celebra el Día Internacional de las Cooperativas; y este año 2026 cobra un significado trascendental bajo el lema global propuesto por la Alianza Cooperativa Internacional: “Cooperativas por un mundo en paz”. Tras el gran impulso desde las Naciones Unidas que declaró el 2025 “ Año Internacional de las Cooperativas”, el movimiento alza su voz para demostrar que la paz no es solo la ausencia de conflictos armados, sino la presencia real de inclusión, equidad social y económica. Frente a un tejido global fragmentado por crisis financieras recurrentes, volatilidad de mercados y profundas desigualdades, el cooperativismo transformador se consolida como la alternativa más sólida para humanizar el desarrollo y reconstruir los lazos comunitarios desde la base productiva.

El impacto global de la economía solidaria

A nivel internacional, el asociativismo ha dejado de ser percibido como un modelo de emergencia para demostrar y convertirse en un motor macroeconómico indispensable. Según registros globales de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), más de 1.000 millones de personas están asociadas a alguna cooperativa en el planeta, lo que representa cerca del 12 % de la población mundial. Estas empresas, fundamentadas en la democracia interna y la gestión colectiva, sostienen millones de puestos de trabajo genuinos y demuestran una altísima resiliencia ante las recesiones generalizadas. Mientras que las corporaciones tradicionales suelen responder a las crisis con recortes masivos y deslocalización, el modelo cooperativo prioriza la continuidad del empleo y el bienestar de sus comunidades.

Argentina: un siglo de vanguardia asociativa

En nuestro país, el cooperativismo posee raíces centenarias y una musculatura transformadora que hoy aporta cerca del 10 % del PBI. El movimiento nacional ha sido históricamente un pilar insustituible para la federalización y la soberanía del territorio. Grandes empresas cooperativas nacionales demuestran diariamente que es factible alcanzar altos estándares de competitividad, eficiencia y solvencia financiera sin renunciar a los ideales solidarios originarios.

No obstante, el verdadero carácter transformador del modelo se manifiesta en la capilaridad que ha logrado en cada pueblo del interior. En cientos de localidades argentinas, son las cooperativas de servicios públicos las que garantizan el acceso a la electricidad, la conectividad por fibra óptica, el gas y el agua potable. Son ellas las que cubren estás necesidades vitales allí donde el mercado comercial tradicional no halla tasas de rentabilidad atractivas y donde el Estado no logra llegar de forma directa.

 Juan Celli, dirigente cooperativista neuquino.

 

La transformación social frente a los escenarios de crisis

El concepto de “cooperativismo transformador” trasciende la mera administración eficiente y colectiva de una empresa; implica una disputa cultural profunda sobre el modo en que las sociedades producen, distribuyen y consumen la riqueza. En el complejo contexto socioeconómico argentino actual, caracterizado por fuertes giros en las políticas públicas y recurrentes tensiones distributivas, las cooperativas de trabajo e industriales se sostienen como auténticas trincheras de dignidad laboral.

A través de la autogestión, los trabajadores convierten fábricas recuperadas y talleres en oportunidades asociativas sostenibles, anteponiendo la preservación del empleo por sobre la especulación financiera. Asimismo, la reciente expansión de redes universitarias y de programas de formación en el sector, impulsan un ecosistema del conocimiento que profesionaliza y actualiza la gestión social. De esta manera, como se ve en muchas organizaciones de nuestro país, el cooperativismo demuestra que se puede innovar tecnológicamente y competir a grandes escalas comerciales sin perder los principios históricos de ayuda mutua, equidad y responsabilidad social.

Un horizonte de paz y sostenibilidad ambiental

Hacia el futuro, el desafío compartido entre la agenda internacional y la realidad regional radica en consolidar cadenas globales de valor basadas en el comercio justo, las finanzas éticas y las transiciones ecológicas justas.

En este nuevo Aniversario de la Cooperación, el mensaje político y económico que emanamos desde el sector es contundente: un mundo pacifico y equitativo es imposible de alcanzar bajo esquemas basados en la exclusión y el individualismo extremo. El cooperativismo transformador, con su fuerte arraigo territorial en las provincias argentinas y su escala global coordinada por la ACI, confirma que la solidaridad económica no es una utopía abstracta, sino la herramienta práctica más potente para edificar una sociedad global con un futuro pacífico, habitable, democrático y solidario.



(*) Dirigente cooperativista con casi 30 años de trayectoria en el cooperativismo de crédito bajo órbita del Banco Central – Presidente de Crediguía Coop. Ltda. - Presidente de Banco Credicoop filial Neuquén – Miembro del Foro Permanente en Defensa de los Derechos de las Personas con Discapacidad – Titular de una pyme de servicios metalúrgicos en Neuquén capital.
29/07/2016

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