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Nacen voces en la poesía, esa es acaso su autenticidad: la pluralidad de voces. Voces como herramientas para que la poesía hable, se hable, y diga, con su palabra, al o a la poeta. Y también, al pueblo que escucha y lee. La poesía, entonces, construye un lenguaje más allá del lenguaje; es ciencia y es metafísica, es historia y es cuento, es hondura y también es juego. Mito y religión, imagen y sonido, pensamiento y discurso, palabra y silencio, sobre todo, silencio.
En este caso, hablamos de tres poetas de la Patagonia: están Cutral Co, General Roca y Lago Puelo, pero también en Ruca Choroi, en Allen y el Alto Valle, en la Comarca Andina y más allá.
Son tres indagaciones en la historia personal y colectiva, tres mujeres que saben que yo es otro pero también que yo es nosotras. Estos términos, que pertenecen a Carina Nosenzo y a su prologuista, Dafne Pidemunt, avanzan en el relato, que pasa del paisaje a la reflexión sobre la palabra y la poesía:
hay lugares altos o lugares helados o pelados
acá arriba ya no hay árboles el viento me vuela
los ovillos se va enredando mi lana en el asfalto
traza hebras rojas verdes dibuja una cuadrícula ... (Barrio 140, p. 13)
y
no sé lo que se nombra
pero corro entre palabras, frutas negras
dos arroyos, dos cascadas
y tus ojos
oro que no fue descubierto... (Barrio 140, p. 17)
y más adelante
... las palabras
se volverían
difíciles
repito: las palabras ... (Barrio 140, p. 21)
El poema desovilla el relato y establece un hilo desde el origen hasta los días de hoy, y viceversa. Y así las hebras comienzan a dibujar un tapiz (¿un texto?) que responde las preguntas de la autora. Es lo de siempre: el poema va primero, las palabras se ordenan y hacia el final, quizás antes, la lectura de palabras y silencios (espacios) abre la posibilidad de la callada, la silenciosa explosión de la poesía, allí donde no se la esperaba. Es acaso aquello que Macky Corbalán definía como "epifanía", es decir, el momento justo cuando la palabra exacta se convierte en llave que abre un sentido nuevo, distinto, otro.

Y de Nosenzo a Sandra Sepúlveda: seguir la huella del hilo hacia atrás, hacia el pasado, hacia la madre. Es una huella que llega al nudo, a la madeja. Entonces la poeta intenta recuperarse del destierro, volver a su origen obturado (Ñuke/soy tu niña llamándote/me voy amontañando/me aferro a las ramas de los pehuenes/para no irme, Ñuke, p. 17), y propone:
Desovillar.
Desovillarme.
Desovillarnos, madre,
aunque signifique separarnos
en hebras.
Ovillo -lana cruda-
donde se esconden
mis inseguridades de niña...
... Hebras retorcidas
-¿hablan del dolor?-
Devanarlas
y disolverlo en filigranas suaves...
... Tenso el hilo
-no se corta-
va enrollándose liso, suave
suave hilo enrollándoes
-lento-
...
Apenas una hilachita
pequeña, pequeñita
que va quedando enredada entre los yuyos
para poder encontrarte...
La hilachita que te unía a tu pichi ruka
cada vez se hizo más
y más delgada
¿Se cortó alguna vez? (Ñuke, pp. 14-15)

De regreso al principio: son voces de poetas de la Patagonia. Desde sus personajes, Viviana Núñez Cabral intercala voces que utiliza como fragmentos para componer un mosaico en el que circulan imágenes, conflictos, paisajes e historias patagónicas. Hay en el Romance de la Insoldaun trabajo destructor del lenguaje y otro trabajo que lo reconstruye. Es la poesía que circula entre la ruptura y la reconstrucción y, entre lo retórico yu burlón se balancea la duda, la duda de hallar, al final, una respuesta.
Así, Núñez Cabral suma su tejido al de las otras dos poetas, y dice
No puede ser su voz más que esos dedos
que escriben leyendas de lana sobre el telar.
... ¿os gustaría oír una bella historia?
Y es la voz preludio, lisonja en los oídos.("De cuando Kürüf se detuvo", Romance de la Insolda,p. 19)
Y más adelante, en el "Romance del mapu kimun", se pregunta si
Son redondos los pechos de Nuestro Señor?
Asciende un rumor de voces y más altos son sus silenciosa¿Será su boca redondo fruto de roja flor?
...
Penélope dejará la espera y tejerá nüshu junto a las chinas despiertas
y tejerá nudos en los quipos para las niñas que han perdido sus trenzas.
Y Dios será redondo, profundo, húmedo
lleno de vida, cuenca marina, marea (Romance de la Insolda, p. 30-31)

Los libros:
*Carina Nosenzo: Barrio 140, Viedma (Río Negro), Fondo Editorial Rionegrino, 2025, 66 páginas.
*Sandra Sepúlveda: Ñuke, Buenos Aires, La Gran Nilson, 2025, 54 páginas.
*Viviana Núñez Cabral: Romance de la Insolda. Romancero patagónico, Buenos Aires, serie Poesía, la yunta/la cebolla de vidrio ediciones, 2025, 50 páginas.
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