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07/06/2026

Crecimiento y desarrollo

Crecimiento y desarrollo | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

“Argentina va camino a convertirse en un país con la economía enfocada en la producción primaria, en especial la minera, a eso apunta el RIGI”.

Humberto Zambon

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El producto bruto (PBI) de nuestro país, es decir, el total de bienes y servicios producidos en el territorio nacional durante un año, según los datos oficiales, ha crecido un 3% en los dos primeros años del gobierno de Milei (en el primero de los años había disminuido).

Ese dato fue celebrado por el gobierno como un gran éxito de su política neoliberal de ajuste y apertura económica y el comienzo de una nueva época de prosperidad y desarrollo.

En realidad, confunde crecimiento con desarrollo económico. El crecimiento económico es un indicador cuantitativo de los bienes y servicios producidos y nada más, mientras que el desarrollo presupone el crecimiento de la riqueza material, pero se refiere al bienestar material general de la población, que depende de la forma en que ese crecimiento se distribuye y del comportamiento de las variables que hacen referencia al mismo.

El PBI per cápita para medir el bienestar material de la población es un mal indicador, ya que mide la riqueza producida y disponible en promedio y, como todo promedio, oculta las diferencias e injusticias que pueden existir (recuérdese al viejo dicho de que si una persona come dos pollos y su vecino se muere de hambre, el promedio da un satisfactorio pollo por persona). Por otro lado, el PBI incluye solamente a los bienes y servicios valuados que se comercializan en el mercado, por lo que no tiene en cuenta elementos muy importantes en el bienestar humano, como el trabajo en el hogar, el cuidado de niños y ancianos o la producción familiar de micro-huertas y de aves de corral que, por no ser trabajos pagos, dejan de computarse como servicios económicos. Por eso un autor inglés ironizó sobre esta falta de consideración del trabajo del “ama de casa” y toda tarea familiar, diciendo qué si un señor se casa con la cocinera, que ahora como esposa continúa preparándole la comida, la consecuencia es una disminución del PBI británico.

En lugar del PBI por habitante, para medir al bienestar material de la población, las Naciones Unidas han propuesto la utilización Índice de Desarrollo Humano que combina tres parámetros: el bienestar material medido por el PBI por habitante, la salud (esperanza de vida al nacer) y la educación (años de escolaridad). Para estimar mejor el bienestar habría que agregar el índice de distribución de ese ingreso (índice de Gini), que en estos años ha empeorado sensiblemente debido a una mayor concentración del ingreso.

Estos dos parámetros de las Naciones Unidas, educación y salud, son los más castigados por el gobierno. Por ejemplo, el Estado Nacional en el Presupuesto 2026 destina a educación y cultura el 0,75% del PBI, lo que representa una caída del 49% en comparación con el año 2023. En el año 2016 este rubro ascendió al 1,52% del PBI, más del doble que el actual. Cabe señalar que Nación financia el total del presupuesto de las universidades nacionales y aporta el 25% del presupuesto educativo público; el restante 75% lo afrontan las provincias, que también han reducido sus recursos. Algo similar pasa con la salud pública.

Volviendo al PBI que el oficialismo festeja, hay que tener en cuenta que los rubros atrás del crecimiento entre 2023 y 2025 son, fundamentalmente, minería (es decir, el petróleo de Vaca Muerta) y el agro, que se viene recuperando de años de sequía, pero que ocupa relativamente poco trabajo, además de finanzas, que tiene también la misma característica. Las realmente importantes para el bienestar de la población en general por la ocupación que generan y su incidencia sobre el resto de las actividades, son la construcción, la industria, el comercio y los servicios públicos. A pesar del crecimiento de la población, la primera, según la estimación oficial del PBI, cayó el 20,2% y las otras dos, el 5,4% y el 4,6%, respectivamente. (Según las cámaras respectivas y estudios independientes, la caída es mayor y, además, se acentúa en este año). El empleo en el estado también está en caída debido al ajuste del gasto,

Es decir, vamos camino a convertirnos en un país con la economía enfocada en la producción primaria, en especial la minera (a eso apunta el RIGI, el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones, y toda la política gubernamental) pensando en las exportaciones (y en el pago de la deuda externa) sin importar que se trata de enclaves económicos y como afecta al bienestar de la población.

Conviene recordar que en teoría económica se define al enclave como al modelo productivo donde grandes corporaciones (generalmente extranjeras) controlan una actividad operando sin integrarse al mercado local, es decir, con escaso encadenamiento hacia atrás (importan sus insumos) y hacia adelante (la producción está orientada exclusivamente a la exportación). Su producción se computa como nacional porque están en territorio nacional pero lo único que dejan en él son unos pocos sueldos (generalmente altos) y los impuestos, que ahora están parcialmente perdonados por el RIGI. Las utilidades no se reinvierten en el país, sino que son remitidas al país de origen. Este régimen se da fundamentalmente en la explotación de recursos naturales como cobre, litio o petróleo generando una "burbuja" mientras que el resto del país sufre subdesarrollo y donde “sobra gente”.

En la Argentina de hoy se deteriora, por falta de financiación, la educación y salud públicas, la investigación científica, la atención a jubilados, discapacitados y necesitados en general. Aumenta el trabajo precario y la desocupación, caen el salario y las ventas en los supermercados y en los negocios de barrio. El consumo “per cápita” de lácteos y carme está en sus mínimos históricos. En esas condiciones, aunque hubiera aumento del PBI, no hay desarrollo alguno, Hay retroceso social. Y nada para festejar.

29/07/2016

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