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Columnistas
17/05/2026

“¿Te acordás, hermano? ¡Qué tiempos aquellos!”

“¿Te acordás, hermano? ¡Qué tiempos aquellos!” | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

“Hace solo diez años que iniciamos la aventura de Va Con Firma y hoy, sólo una década después, vemos que nuestro país es otro, que lo han cambiado, empobrecido y entristecido”.

Humberto Zambon

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“Veinte años no es nada” decían Gardel y Le Pera en el conocido tango “Volver”. Quizá en los años ’30 del siglo pasado, cuando lo compusieron, esto fuera cierto, pero seguro que no lo es hoy. Hace solo diez años que, encabezados por Héctor Mauriño, iniciamos la aventura de Va Con Firma y hoy, comparando las épocas, sólo una década después, vemos que nuestro país es otro, que lo han cambiado, empobrecido y entristecido.

Recordemos: primeros meses del año 2016. Había terminado el gobierno de Cristina Fernández y, desde donde estamos, uno, que amaneció tanguero, no puede menos que recordar a “Tiempos viejos”, de Canaro y Romero: “¿Te acordás, hermano? ¡Qué tiempos aquellos!”; nos quejábamos porque “el que llora no mama” y porque es bueno para una sociedad siempre querer mejorar, pero después vinieron las pestes, la neoliberal de la mano de Macri y de Milei y la del Covid, y la comparación golpea muy fuerte.

Si ponemos el valor del PBI en números índices, para un valor de 100 en el 2015, al cierre del 2025 estamos prácticamente igual, en 100,3 (con Macri cayó a 96.2, creció algo con Alberto Fernández, que cerró con 99.1, volvió a disminuir el primer año de Milei y se recuperó el año pasado por Vaca Mierta y las mejores condiciones productivas del agro). Estamos igual en el valor bruto de la producción, una década perdida, como lo denominan Alfredo Serrano Mansilla y Mariana Donda en un trabajo reciente para CELAG DATA.

Pero en estos diez años la población creció, según INDEC, un 8,5%. Es decir, el mismo nivel de riqueza se distribuye entre más gente. En promedio, casi el 8% menos cada uno; pero como también la distribución de esa riqueza empeoró, concentrándose en los más ricos y perjudicando a la mayoría, la situación es mucho peor; el Índice de Gini, que mide la desigualdad (entre 0 y 1, cuanto más alto, peor) y publicaba INDEC pasó de 0,364 en 2015 a 0,425 el tercer trimestre de 2025 (y, como suele hacer este gobierno cuando un resultado no le gusta, a partir de allí dejó de publicarlo. ¡Matar al emisario!).

No hay que investigar demasiado para ver cómo está la situación. En estos diez años, después de las dos experiencias (la neoliberal de Macri y la similar ahora denominada anarcocapitalista, de Milei) se observa un empeoramiento generalizado de todas las variables:

1-Cayó la producción industrial y cerraron empresas (las registradas pasaron de 608.947 a 492.223); en los dos años de Milei la industria textil perdió 22.401 empleos y la metalúrgica 18.452.

2-En los diez años la deuda externa pasó de 167.412 (miles de dólares) a 305.046, sin una obra o inversión en beneficio del país: ganaron sólo los especuladores y los “amigos” nacionales y extranjeros.

3-La inflación (medida por el Congreso, porque decían que el cálculo del INDEC no merecía fe) era en el 2015 del 1,6 al 1,7 mensual (26,9 anual). En el 2025 fue (según las cuestionadas cifras oficiales) y a pesar de ser la principal bandera del gobierno, del 31,5%, con tendencia a aumentar (el índice mensual en marzo llegó al 3,4%).

4-Por la inflación y con los salarios “planchados” como ancla inflacionaria, hubo un fuerte deterioro salarial: el salario registrado en la década perdió el 17,5% de su valor real, mientras que el peso salarial en el valor agregado total pasó del 54,2% al 46%.

5-Las consecuencias de lo anterior se sintieron en la caída de ventas de alimentos (17% de caída real), en el consumo de carne vacuna (bajó de 58,6 kg. a 49,5 kg. por persona al año) y en endeudamiento de las familias (del 43,8% al 59,9%).

6-Se eliminaron subsidios sociales y aumentaron las tarifas del transporte y de los servicios públicos, presionando así a los sectores más necesitados. Por ejemplo, la relación entre el gasto en electricidad e ingreso pasó del 1,9% al 6,9% del salario mínimo.

7-Falta de inversión pública. El indicador más utilizado es el despacho de cemento: cayó un 30% en los diez años; sólo durante el gobierno de Milei se perdieron 59.000 empleos en la construcción, fundamentalmente en la obra pública. Es decir, Argentina se está descapitalizando, como lo muestra el estado de las rutas nacionales; no sólo no se amplía la red vial, sino que no se mantiene la existente, con el riesgo que implica para vidas y bienes. En estas condiciones, la sociedad va camino al colapso.

8-Quienes posiblemente más han sufrido los efectos de la peste neoliberal con su política de ajuste son la educación y la salud públicas y la investigación científica. En otras palabras, estamos hipotecando el futuro.

Podríamos seguir con esta comparación y siempre con el mismo resultado, pero no parece necesario: con la experiencia cotidiana de cada uno de nosotros es suficiente. Pero siempre queda una esperanza: en el año que viene hay elecciones generales y es posible, en democracia y aunque la tarea parezca difícil, que el país se recupere y retome el camino del crecimiento y de la justicia social. Y desde “Va con firma” esperamos poder acompañar también esa nueva etapa de la historia argentina.

29/07/2016

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