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Columnistas
15/03/2026

Aniversario del golpe del 76

Cincuenta años. Medio Siglo. Hoy

Cincuenta años. Medio Siglo. Hoy | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

“Es necesario enfrentar las consecuencias económicas y sociales del 24 de marzo de 1976 que se renuevan y continúan derramando dolores y penurias para la mayoría del pueblo argentino”.

Raúl Radonich *

La percepción del pasado siempre es relativa. Depende de la distancia, del lugar de donde se observa. De la proximidad o no de los hechos o de cuanto nos afectan. Este 24 de marzo se cumplirán 50 años del golpe cívico-militar, cuyas consecuencias aún persisten y se renuevan. Probablemente para un adolescente o un joven es algo muy lejano, distante o quizás ignorado. Para quienes fuimos contemporáneos el recuerdo tendrá más precisión, más nitidez. Y, probablemente, la distancia en el tiempo mucho más próxima. En mi caso particular, estaba incorporado desde el día 18 de ese mes en el entonces Batallón de Ingenieros de Construcciones 181, en la ciudad de Neuquén, para cumplir con el servicio militar obligatorio. La última clase que lo efectuaba a los veinte años. En ese funesto 24, los escasos oficiales y suboficiales que estaban en la unidad, el resto estaba en operaciones ocupando objetivos como la Casa de Gobierno, radios, correo, etc., se cruzaban eufóricos con el saludo militar y un apretón de manos. Se percibían destinados a cumplir un destino histórico, trascendental, casi refundacional. Quizás, de alguna manera lo concretaron.

No había sorpresa por un hecho preanunciado, pero quienes podíamos sentir preocupación por el futuro jamás pudimos imaginar lo que vendría.No se podía imaginar el terrorismo de estado. Porque justamente el ejercicio del terror fue producto de una racional planificación del mismo. Para que tuviera un efecto aleccionador, pedagógico y disciplinador. Era la condición necesaria para la más profunda y perversa ingeniería social, política, económica y cultural que se ensayó en nuestro país.

El imperativo era remover y desarticular las bases estructurales del país más integrado y desarrollado en términos sociales de América Latina. Donde la distribución del ingreso era casi en paridad entre la clase trabajadora y el sector del capital. En 1974 la participación del salario en el ingreso nacional era del 46 %, para ser el 32 % en 1983.

No se podía pensar que la brutal transferencia de ingresos de los trabajadores y jubilados hacia los sectores más concentrados de la economía y el arrasamiento de la legislación laboral se podía concretar sin que despertara reacciones en el pueblo argentino, que había alcanzado un alto grado de organización política, social y sindical. Así el terror se desplegó a lo largo y a lo ancho de nuestro país. Desaparecidos, asesinatos fraguados en falsos enfrentamientos, presos políticos, robo de bebes y exilio fueron el menú desplegado por la fuerzas armadas y de seguridad para que Martínez de Hoz pueda implementar su programa económico, que además de las víctimas por la represión sumó también a los miles de desocupados y marginados por la exclusión, efectos del plan económico.

Existían en ese programa lineamientos y objetivos que actualmente se renuevan y tienen continuidad en la política económica del gobierno libertario. Quizás por eso, los 50 años para algunos no resulten distantes o lejanos, sino que tienen actualidad y no solo por la brutal devaluación inicial de Milei y el ajuste, que suponen una inmensa transferencia de ingresos de los asalariados a la cúspide de la economía. Hay por lo menos tres aspectos que se repiten:

1) Modificación de la Ley de Contrato de Trabajo: Desde su sanción, éste ha sido el oscuro objeto de deseo del poder económico. Es necesario remontarse a sus orígenes para reconocer esta obsesión. Uno de los objetivos centrales del poder económico que fue cómplice y beneficiario del golpe cívico-militar de 1976 fue aumentar su tasa de ganancia. En el año 1974 la participación de los asalariados en el Ingreso había sido el 48%, lo que no era bien digerido por la cúpula económica. También fue el año en que se sancionó y promulgó, en el mes de septiembre, la Ley de Contrato de Trabajo Nº 20.744, que algunas cámaras empresariales criticaron con mucha dureza y hasta llegaron a tildar de socialista. “La idea de justicia social es la que domina toda su estructura…”, dice la Introducción a la Ley de Contrato de Trabajo” ((Legislación del Trabajo T XXII). Por esa razón, apenas ejecutado el golpe el 24 de marzo, el día 29 de abril de 1976 se suprimió y modificaron 125 artículos de la ley, desnaturalizando el sentido y espíritu de la misma. Pero el odio de clase no se satisfizo solamente con esto. Norberto Oscar Centeno, prestigioso abogado laboralista, que había sido el autor del anteproyecto de ley y que participó también en la comisión que elaboró el anteproyecto de la Ley de Asociaciones Profesionales, fue secuestrado, muerto durante la tortura, en la ciudad de Mar del Plata en julio de 1977, junto a un grupo de abogados de distintas filiaciones políticas pero con el común denominador de ser laboralistas. Es decir, defendían los derechos de los trabajadores. Este operativo tuvo su capítulo neuquino donde fue secuestrado el Dr. Jorge Candeloro, que continua desaparecido, y su esposa, trasladados ambos al mismo centro clandestino de detención, El Faro, en Mar del Plata. Este operativo fue nominado por los propios autores como “La noche de las corbatas”. Simboliza uno de los picos más altos de la barbarie del terrorismo de estado dirigido a profesionales que habían optado por defender el derecho de los más débiles en la relación capital-trabajo, el de los trabajadores. En el gobierno de Raúl Alfonsín, la ley recupera los artículos amputados por la dictadura. Pero las críticas del establishment continuaron y se profundizaron en el gobierno de Macri que llega a hablar de la “mafia de los juicios laborales”, pero no tenía los votos para modificarla. Esta vez, sin embargo, con la obscena compra de voluntades por medio de los gobernadores, lograron su cometido de reformarla en términos regresivos de pérdidas de derechos de los trabajadores y a contramano incluso de la legislación vigente en países de la región.

2) Desindustrialización: La predica y política antindustrial de Martínez de Hoz se verifica en la actualidad con la quiebra y cierre de establecimientos industriales, mucho ellos de extensa trayectoria que sobrevivieron a las distintas crisis de nuestra economía. Utilizando casi los mismos instrumentos de entonces, como la apertura total de la economía, el dólar subvaluado y un mercado interno deprimido que se expresa en una caída generalizada del consumo, producto de la perdida de los ingresos de trabajadores y jubilados. Milei dijo recientemente en Nueva York que “los que defienden la industria nacional son unos chorros”. Huelgan las explicaciones.

3) Endeudamiento: El endeudamiento externo también es la pasión de los gobiernos entreguistas que logran así condicionar y subordinar al país a las lógicas de los organismos financieros internacionales. La deuda externa pública era alrededor de 6.000 millones de dólares cuando es derrocada Isabel Martínez. Al finalizar la dictadura era de aproximadamente 45.100 millones de dólares. Incremento logrado por la apertura de importaciones, bicicleta financiera y estatización de deudas privadas básicamente. Néstor Kirchner cancela la deuda con el FMI pero luego Macri nos endeuda nuevamente por 45.000 millones de dólares y ahora Milei con el fondo por 20.000 millones más la deuda con bonos y la Secretaria del Tesoro de EE.UU., fondos que no se destinaron al desarrollo productivo ni a la infraestructura social, sino que fueron funcionales a la especulación financiera, fuga de capitales y un dólar subvaluado.

Todo está guardado en la memoria nos dice León. Pero memoria es la construcción de un sentido sobre algo que ocurrió en el pasado. Y por eso es un espacio en disputa. El poder hegemónico intenta imponer su visión de los hechos y aprovecha un gobierno negacionista de ultraderecha para concretarlo. Pero el pasado siempre se construye en el presente. Y hoy es vital e imprescindible luchar por esta memoria, verdad y justicia contrapuesta al poder. Pero también es necesario enfrentar las consecuencias económicas-sociales del 24/03/1976 que se renuevan y continúan derramando dolores y penurias para la mayoría del pueblo argentino. Interpelar a las nuevas generaciones, con lenguajes y herramientas acordes, es urgente y necesario para que la Argentina recupere la senda del desarrollo para el bienestar y la felicidad del Pueblo.



(*) Ex detenido-desaparecido. Diputado provincial mandato cumplido.
29/07/2016

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