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El ex diputado provincial y ex convencional constituyente Mariano Mansilla destacó la gestión municipal de Mariano Gaido y aseguró que éste “más temprano que tarde va a ser gobernador de la provincia”. Dijo que hoy el gobernador es Rolando Figueroa y que lo acompañan, pero no descartó que “llegue el momento de poder mostrar en la provincia lo que hicimos acá en la capital”.
A pocos días de cumplirse 20 años de la reforma de la Constitución Provincial, el líder de Unión de los Neuquinos (Une) recordó su rol en la convención constituyente y afirmó que lograron frenar los objetivos del entonces gobernador Jorge Sobisch. Señalo que, si no lo hubiesen frenado, “Sobisch hubiera podido vender los yacimientos, hoy no tendríamos regalías y no tendríamos futuro”. Sobre la gestión de Figueroa, subrayó que “generó una gran expectativa” y advirtió que “ahora tiene que estar a la altura de esa expectativa, porque si no la población va a ser muy severa con su propuesta”.
Valoró la gestión municipal de Gaido y señaló que se avanzó en “liberar las costas, sin importar si eran privados, barrios cerrados o empresas”, y en la realización de loteos sociales administrados por el Estado. Agregó que, dentro de los márgenes de un gobierno municipal, fueron por la mayor distribución del ingreso y que “no es como en la época del ‘Pechi’ Quiroga, cuando gran parte del presupuesto se gastaba en el centro de la ciudad”.
En relación al escenario nacional, calificó al gobierno de Javier Milei como “el peor de la historia argentina, y en términos económicos solo comparables con la dictadura”, y sostuvo que la reforma laboral “es el ABC de la derecha argentina: quitarles derechos a los trabajadores y flexibilizar las relaciones laborales”, al tiempo que advirtió que no ve movilización en la calle y que por eso le “da la impresión de que va a salir”.
– Como ex convencional constituyente ¿qué evaluación hace a 20 años de la reforma?
– El 17 de febrero se juró la nueva Constitución y, después de un proceso muy complejo y muy conflictivo, empiezo por el final, se votó por unanimidad. Es decir, todos los sectores que fuimos parte de esa Convención Constituyente terminamos sancionando una Constitución. Pero esto empezó con una intención del gobernador de aquel entonces, Jorge Sobisch, de modificar el capítulo petrolero y el capítulo de la organización política como dos objetivos centrales. El capítulo petrolero porque nuestra Constitución es muy pétrea, en el sentido de que los recursos son propiedad y dominio de las provincias, y que se pueden concesionar las áreas, pero no vender la tierra ni el petróleo. Sobisch iba en el camino de intentar vender los yacimientos, lo que le hubiera permitido obtener una mayor rentabilidad en ese momento, pero hoy ya no cobraríamos regalías y Vaca Muerta no sería neuquina, sino propiedad de las empresas. Por eso Julio Fuentes, que era secretario general de la CTA, hizo una declaración muy fuerte en ese momento y dijo que esta reforma tenía olor a petróleo. Eso nos alarmó a todos. Sectores que no participábamos formalmente en política, abogados de los sindicatos, cooperativas, la Confederación Mapuche y distintos espacios decidimos oponernos a la reforma. Pero en lugar de limitarnos solo a las movilizaciones, que era lo que hacíamos en ese momento, decidimos armar una herramienta electoral para impedir que el MPN tuviera los dos tercios dentro de la Convención Constituyente y armamos la Unión de los Neuquinos, con partidos como el MUV de Rodolfo Canini, que era un intendente que todos seguimos por su gestión en El Huecú, bueno, estaba Verónica Gendelman, Carlos Quintriqueo, que es el actual secretario de ATE, que en ese momento era el secretario de la zona sur de ATE, por supuesto Julio Fuentes, y otros sectores armamos una lista lo más amplia posible para oponernos a la reforma.
– ¿Cree que Vaca Muerta es posible hoy gracias a esa participación?
– Exactamente, yo creo que no solo Vaca Muerta, sino la explotación del petróleo y el gas en toda nuestra provincia fue defendida en ese momento, porque si se hubiera permitido la reforma y Sobisch hubiera podido vender los yacimientos, hoy no tendríamos regalías y no tendríamos futuro. Además, Sobisch vendía todo, intentaba privatizar los sectores del Estado que más podía, y la reforma política incluía su re-reelección y una modificación hecha a medida del MPN de ese momento, parecida a la de Río Negro, con diputados por circuitos y una doble cámara, que fue otro de los puntos que se impidió. Nosotros, como Une en ese tiempo, creo que logramos que la elección se transformara en un plebiscito por el sí o por el no, empujando a las clases políticas de ese momento a tomar posición. Después de la elección hicimos un acuerdo con el Frente para la Victoria, con el peronismo; estaban Beatriz Gentile, Oscar Nahuel y un montón de compañeros muy conocidos. Ellos tenían dos radicales, Hugo Prieto y Néstor Burgos, que luego se fueron y ayudaron un poco a la conformación del MPN como mayoría, pero se mantuvieron en el medio durante toda la convención. Hicimos un acuerdo de no reformar los temas centrales y eso, de algún modo, nos lo dimos por ganado, por el apoyo que tuvimos, y muchos de los que integramos Une continuamos participando en política. Además, se lograron reformas muy progresistas que impulsábamos todos.
– Se creó el Defensor del Pueblo Provincial en ese momento, pero nunca se reglamentó y de hecho no existe ahora…
– Y junto al Defensor del Pueblo también quedaron sin aplicación los mecanismos de participación indirecta, como el referéndum y la revocatoria de mandatos; todos esos institutos que se incorporaron en la reforma nunca se reglamentaron ni se pusieron en práctica.
– ¿Y por qué cree que no se aplican? ¿Falta voluntad política?
– Falta voluntad política. La deuda de la democracia neuquina es que la mitad de esta Constitución no se aplica. Nunca se conformó el Consejo Sanitario, en paralelo al Consejo de Educación; la participación en las ganancias de los trabajadores, que sigue siendo constitucional, no se cumple; al capítulo de tierras le pusimos como título la reforma agraria, porque establece un mapa que debe continuar el Estado para que la tierra tenga una función social en la producción, y eso tampoco se cumple. Desde esa época hasta acá siempre sostuvimos una campaña permanente de difusión de la Constitución con una frase que repetimos mucho: nadie defiende lo que no conoce. Nuestro pueblo tiene que conocer más la Constitución para decidirse a luchar para que se cumpla, porque si hoy salimos a la calle y preguntamos qué es el Defensor del Pueblo, posiblemente nadie lo sepa o muy pocos lo sepan; el secreto de todo esto es que la gente conozca la Constitución, difundir su texto y, a partir de eso, pelear para que se aplique.
– ¿Si hubiera defensor del pueblo provincial tendría un rol importante en este contexto?
– Y sí, tendría un rol muy importante. En las cuestiones ambientales, por ejemplo, tenemos una hiperexplotación hidrocarburífera con muy poco control; en derechos civiles, en los abusos en temas de alquileres, en muchos aspectos que no son competencia de los defensores del pueblo municipales por el alcance limitado que tienen en su ámbito de actuación. En el caso de los alquileres, al tratarse de una ley nacional, haría falta un Defensor del Pueblo provincial que pudiera accionar, intervenir y defender a los ciudadanos frente a este tipo de situaciones.
– Ahora, si Rolando Figueroa lo quisiera implementar, con la mayoría que tiene en la Legislatura, lo nombraría él…
– Lo podría hacer, y esperemos que lo haga, porque es una deuda pendiente de la Convención Constituyente.
– Y a propósito de Figueroa, ¿qué evaluación hace como dirigente político de la gestión de Rolando Figueroa en estos dos años?
– Veo que todavía es muy poco tiempo para tener una evaluación cerrada. Creo que aún conserva la expectativa del pueblo de Neuquén de un cambio, y eso no puedo dejar de decirlo porque el cambio siempre fue también nuestro objetivo. El cambio no es cuando te eligen a vos o a tu espacio político; nosotros siempre consideramos que el MPN era un proyecto político que necesitaba reformularse, cambiarse, y él logró la alianza más amplia posible para llevarlo adelante. Un gobierno con tantas miradas distintas, donde no todos hablan el mismo idioma, y aun así intentar encaminar transformaciones comunes, me imagino que no debe ser nada sencillo. Pero su gobierno generó una gran expectativa y ahora tiene que estar a la altura de esa expectativa. Si no, la población va a ser muy severa con su propuesta. Él no es el MPN de 60 años, sino una expresión nueva conformada por un sector muy grande del MPN, y su gestión va a ser evaluada con lupa por el pueblo de Neuquén para saber si estuvo a la altura de lo que comprometió.
– ¿Y cree que está a la altura de esas expectativas que decía que había en la sociedad o sigue siendo MPN y la misma práctica?
– Nosotros, como Une, integramos Primero Neuquén. Estamos políticamente integrados en este frente de la capital y hemos resuelto no poner un solo palo en la gestión provincial, tratar de ser un apoyo en la gestión de la provincia. Por supuesto, los temas que no compartimos los disputamos, los temas en los que estamos en desacuerdo los planteamos, pero hemos decidido mantener un acompañamiento desde el espacio de la capital con respecto a la gestión política, a las propuestas que se hagan, a si se quieren asfaltar rutas. Pero lo cierto es que nuestra propuesta es mucho más amplia. Nosotros pensamos que hay que discutir las regalías con las petroleras, que hay que tener un sistema de regularización de tierras con los campesinos diferente. Tenemos un proyecto político que en la ciudad lo representa Mariano Gaido, y algunas pinceladas de lo que pensamos acá se han llevado adelante y se pueden ver, como la ocupación de los espacios públicos, los loteos sociales, las políticas de Derechos Humanos, que es conocido lo que nosotros queremos hacer.
– ¿Cómo cree que está hoy la ciudad de Neuquén con Mariano Gaido como intendente?
– Con el tiempo entendí lo que quería decir Chacho Álvarez cuando decía que la política es el arte de lo posible. Independientemente de lo que yo piense que se puede hacer en la ciudad, la propuesta política para Neuquén, con una alianza con todos los sectores, la hemos llevado lo más lejos posible. Liberar las costas, sin importar si eran privados, barrios cerrados o empresas; hacer loteos sociales administrados por el Estado, con transparencia y con acuerdos con todas las organizaciones intermedias; una distribución democrática y equitativa de la tierra pública, donde cualquier persona se puede inscribir y no se le pregunta si está afiliada a un determinado partido. El transporte colectivo es el mejor del país y el boleto estudiantil es gratuito desde primaria hasta la universidad, tanto en educación pública como privada, para igualar. Dentro de los márgenes de un gobierno municipal hemos ido por la mayor distribución del ingreso posible y creo que lo hemos logrado, asfaltando barrios desde Valentina hasta el oeste, haciendo plazas tanto en el centro como en los barrios. No es como en la época del “Pechi” Quiroga, cuando gran parte del presupuesto se gastaba en el centro de la ciudad. Este es el modelo que hemos presentado y pensamos que es un modelo para mucho más. Figueroa fue quien logró armar un gobierno provincial y respetamos eso y lo acompañamos, pero no descartamos que llegue nuestro momento de poder mostrar en la provincia lo que hicimos acá en la capital.
– ¿Eso convierte a Mariano Gaido en un candidato natural a la gobernación?
– Yo creo que sí. No sé si él lo está pensando ahora, porque Figueroa acaba de iniciar su mandato y no está en los planes ir en la próxima elección. Pero Mariano es joven y, con seguridad, más temprano que tarde, va a ser gobernador de esta provincia.
– ¿Y el próximo paso cuál debería ser, pensando que no puede volver a ser candidato a intendente en 2027?
– Él es el conductor de nuestro espacio. Lo hará desde el Concejo Deliberante o desde el lugar que considere, pero conduce políticamente a las fuerzas políticas que integramos el Frente Primero Neuquén.
– ¿Y podría pasar que termine siendo candidato a la gobernación en dos años?
– No esperamos ninguna zancadilla del gobierno de la provincia. En política nunca se sabe, porque nadie puede estar seguro al ciento por ciento, pero ya empieza el año electoral, hay un acuerdo que se ha mantenido férreo entre Figueroa y Gaido y no hay nubes en el horizonte que nos hagan pensar que es posible una ruptura en un plazo tan breve.
– Pero bueno, más allá de que va a ser candidato a gobernador en algún momento, ¿cree que va a ser gobernador de esta provincia?
– Exactamente, más temprano que tarde. Mariano creo que es joven y tiene ideas que nosotros compartimos desde la militancia en el colegio secundario, porque teníamos los sueños de tener un boleto estudiantil y fue uno de los primeros decretos que dictó cuando asumió. Estudiamos juntos abogacía, tuvo que dejar la mitad de la carrera e hizo su recorrido en el Estado, porque además tenía que trabajar en el pequeño negocio familiar. Nos reencontramos en una alianza que para nosotros fue muy positiva. Y la pérdida del MPN a nivel provincial despejó también para los de Une muchísimas dudas que podíamos tener de que él pudiera tener influencias del viejo MPN. Lo vemos con las manos libres para construir un proceso político transformador en esta provincia.
– ¿Y en la ciudad a quién ve como posible candidato o sucesor en este contexto donde los libertarios vienen por la ciudad?
– Siempre alguno del equipo de Mariano. La idea siempre es mantener el mismo equipo de gobierno, pero entre la Tana Pascualini, Juan Hurtado, Fernando Schpoliansky, Alejandro Nicola o Mauricio Serenelli, entre esos nombres, no va a haber sorpresa. Va a ser uno de los colaboradores más cercanos al intendente y el equipo, con algunos retoques, seguramente va a ser el mismo que continúe.
– ¿Y a nivel nacional qué opina de Milei y de estos dos años de gobierno, y de esta manera en la que llegó con la motosierra y haciendo todo lo que está haciendo?
– Es el peor gobierno de la historia argentina. En términos económicos, solo comparable con las peores épocas de la dictadura, en el sentido de la aplicación del neoliberalismo. Pero yo soy muy optimista con respecto a la democracia. Es un momento difícil para nosotros, para nuestro pueblo, porque lo que impulsa Milei son privatizaciones, despidos y una reforma laboral en puerta. Pero no quiero dejar de pensar que los pueblos tenemos los gobiernos que nos merecemos o que somos capaces de generar. Milei no vino de Suiza, Milei es producto de un sector de nuestra sociedad, de nuestra derecha más rancia, que en general en los momentos difíciles busca salidas individualistas, que se salve quien pueda. Entonces creo que tenemos que ser autocríticos y ser capaces de generar alternativas colectivas que sean apoyadas por nuestra población, ampliar los márgenes de nuestros candidatos y buscar alianzas mucho más amplias.
– ¿Es responsabilidad del peronismo que esté Milei de presidente?
– Sí, yo creo que más de la conducción del justicialismo. Llevamos como candidato, porque nosotros lo apoyamos obviamente contra Milei, al ministro de Economía que nos había hecho el desastre económico. ¿Qué le pedíamos a nuestro pueblo? Que se suicidara. Lo ofrecíamos como candidato al que había mal administrado los fondos de Argentina, de uno de los países más ricos del mundo. Creo que eso debe revisarse. Hay que llevar candidatos probados en gestiones exitosas. Kicillof es uno de esos, obviamente que nos gusta Kicillof. Y si no, algún otro gobernador, otro intendente que tenga gestión. Ahí se lo proponemos, ahí lo tenemos libre, porque no va para nada. Si a Cristina le interesa, tenemos un intendente exitoso para proponerlo.
– Como abogado laboralista ¿qué opina de la reforma laboral que impulsa Milei?
– Bueno, creo que este es el ABC de la derecha argentina: quitarles derechos a los trabajadores, flexibilizar las relaciones laborales. Hay puntos que no han publicado y que nos van a sorprender negativamente, que dicen que se los guardaron para el momento de la sesión, así lo dijo la senadora Patricia Bullrich, que un poco dirige la reforma. No esperamos nada alentador en ese sentido. Lo que pasa es que esta reforma está dirigida a los sectores más vulnerables de los trabajadores, porque no va a tocar a los convenios colectivos ni a los trabajadores estatales, que es donde la sindicalización es fuerte. Va a tocar a los que dependen de la Ley de Contrato de Trabajo, a los sectores informales, posiblemente a un sector del comercio, que es lo que están discutiendo. Y no veo una reacción fuerte de las grandes centrales obreras argentinas, porque sus convenios no están siendo modificados, entonces no están movilizando a sus trabajadores para oponerse a esta reforma. Pero van a dejar que hoy perjudiquen a los trabajadores más informales y, con el tiempo, van a venir por sus convenios también.
– ¿Cree que va a salir o hay posibilidad de frenarla?
– Dicen que tienen los votos. No veo movilización en la calle, me da la impresión de que va a salir.
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