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21/12/2025

De nuevo la guerra del cerdo

De nuevo la guerra del cerdo | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

“Patricia Bullrich pretende convertirse en la abanderada de la guerra del cerdo. Dijo que al PAMI, como obra social, había que cerrarla porque el gasto era excesivo”.

Humberto Zambon

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Hace poco más de un año publiqué en este medio una nota comentando la novela de Adolfo Bioy Casares (publicada en 1970) “Diario de la guerra del cerdo”, que luego, en 1975, Leopoldo Torre Nilsson llevara al cine. En ella se cuenta la historia de una supuesta guerra declarada por los jóvenes de Buenos Aires contra los viejos, a quienes hostigan y, si pueden, matan. Los jóvenes en lucha obran como si fueran descerebrados, “actúan como como una piara. Una piara de cerdos”, dice uno de los personajes de la novela, que aclara: “en esta guerra los chicos matan por odio contra el viejo que van a ser”, “a través de esta guerra (los jóvenes) entendieron de una manera íntima, dolorosa, que todo viejo es el futuro de algún joven. ¡De ellos mismos, tal vez! … matar a un viejo equivale a suicidarse”.

En esa nota señalaba que parte de la distopía de Bioy Casares se cumplía medio siglo después, con el gobierno de Milei reemplazando a los jóvenes “bien” en la lucha contra los viejos, al adoptarlo como objetivo del ajuste del gasto, posiblemente porque es uno de los sectores más débiles de la sociedad. Porque, como decía entonces, ¿Qué hacen los viejos jubilados para defenderse? ¿Una huelga? Es decir, ¿quedarse en casa sin hacer nada?, si es lo que, según creen los activos, vienen haciendo desde tiempo inmemorial, cosa que a nadie, salvo parientes directos y amigos, tan viejos como aquellos, les importe nada. Y a los pocos que se animaron a protestar en la calle, les dan palos por la cabeza para que la protesta no se repita.

En el primer año de gobierno Milei recortó las jubilaciones y pensiones el equivalente al24% de la disminución del gasto público, lo que mostró el gobierno como un logro y, a continuación, recortó la lista de medicamentos que la obra social, PAMI, daba gratuitamente, hasta eliminarlos totalmente, mientras que a medicamentos que cubría en un 50% los declaró de venta libre, por lo que la obra social ya no los reconoce. Por eso el Arzobispo de Córdoba denunció que estábamos ante una eutanasia.

Ahora Patricia Bullrich pretende convertirse en la abanderada de la guerra del cerdo. Dijo que al PAMI, como obra social, había que cerrarla porque el gasto era excesivo y propone que la obra social de cada gremio se haga cargo de sus jubilados. Concretamente sostuvo que el Programa de Asistencia Médica Integral (PAMI) es un error, que “cuando tenés todas personas grandes en un seguro de salud, no es un seguro, es un gasto”, con la misma sensibilidad humana que mostró el senador salteño Julio Moreno Ovalle cuando dijo que “no creo que los jubilados se mueran si no toman medicamentos. ¡No es para tanto!”.

Ya se acusó injustamente a los viejos de provocar un abultado déficit fiscal; en especial, a quienes accedieron a la jubilación mediante moratorias, porque no tenían la cantidad de aportes mínima necesaria. Se trata o bien de amas de casa o bien de trabajadores que han estado toda su vida laboral, o parte de ella, trabajado “en negro”. Respecto a lo primero, como la crianza de los hijos, el acompañamiento en la primera educación, la limpieza y orden de la vivienda, el cocinar cotidiano, lavar y planchar cuando son hechos por el ama de casa no se computan en el cálculo del PBI, rige la idea machista de que ese no es un trabajo y, por lo tanto, no le corresponde jubilación. Respecto al segundo, el trabajo no registrado, lo que no dicen es que se trata de más del 40% de la fuerza laboral del país que trabajan así (43,3% según el INDEC) o, de lo contrario, no consiguen trabajo; y que ocurre no por culpa del trabajador sino porque los patrones no pagan las cargas sociales ni cumplen con las leyes laborales, y que son esos mismos patrones que llevan los dólares a los paraísos fiscales (por ejemplo, vía Panamá) y son a quienes el estado beneficia con moratorias impositivas periódicas, que “olvidan” la evasión, En los dos casos, tanto en amas de casa como en trabajadores no registrados, se trata de jubilaciones más que merecidas.

Por otro lado, en el proyecto de reforma laboral que Bullrich defiende en el Senado se suprimen las indemnizaciones por despido injustificado y, en su lugar, se establece el fondo de cese, de carácter obligatorio, financiado por los empleadores que aportarán todos los meses un 3 por ciento de la masa salarial, que será administrado en forma privada, en una reedición de las AFJP, o sea en la creación de un excelente negocio financiero para los amigos. Pero, en el mismo proyecto, establecen una reducción de 3 puntos a las contribuciones patronales. Es decir, por simple carácter transitivo, se resuelve que de las indemnizaciones por despido injustificado se hará cargo la sociedad, que los pagará con los fondos que legalmente son de los jubilados.

El paso siguiente será declarar que los ingresos que quedan en la caja de jubilaciones, los de ANSES, son insuficientes para pagar jubilaciones y pensiones y que se vuelve a la triste experiencia de las AFJP y sus jubilaciones privadas. El gobierno parece dispuesto a llevar adelante la pesadilla de Bioy Casares, la cruda guerra del cerdo.

Pero no tiene en cuenta que los viejos somos cada vez más. Que, en todo el mundo, la esperanza de vida crece a pasos agigantados y que la tasa de natalidad cae; que, en consecuencia, la proporción de viejos en la población total crece. Que, por esa simple razón demográfica, seremos mayoría y que podemos resultar ganadores en esta guerra del cerdo.

A177 años de la más famosa convocatoria a la unión y a la lucha, parafraseándola podemos decir: “Viejos del mundo: ¡uníos!”.


 

29/07/2016

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