-?
Los peores pronósticos, hace dos años, acerca de las consecuencias que podía provocar a la Nación -y al mundo- el gobierno de Javier Milei, no incluían ni remotamente la posibilidad de que el país estuviera involucrado en una guerra. Pero hoy esa tragedia se constituye en un futuro cercano probable, en caso de que Estados Unidos ataque directamente a Venezuela y el gobierno argentino apoye -como todo indica- a la potencia agresora.
El conjunto de la sociedad permanece ajeno casi por completo a ese tipo de peligros. Las preocupaciones y sentimientos cotidianos están dominados por el continuo deterioro de la calidad de vida que afecta a la gran mayoría de las familias.
Una simple observación del ánimo colectivo muestra una situación paradójica, debido a que millones de personas comunes del pueblo padecen la falta de dinero necesario para vivir dignamente, y sin embargo el partido gobernante a nivel nacional consiguió un triunfo en las elecciones legislativas del pasado 26 de octubre.
En gran medida el “secreto” de dicha paradoja es el apoyo al oficialismo por parte de Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional (FMI). Ambos respaldos constituyen la condición necesaria para conseguir una inflación baja y un dólar barato, que son las dos principales razones económicas de los éxitos políticos de Milei.
En abril pasado el FMI le otorgó al régimen de extrema derecha un préstamo que lo salvó del abismo político. Pero la estabilidad duró poco y en octubre directamente el gobierno de EE.UU. tomó el control de la política económica nacional para rescatar al mileísmo del derrumbe.
Todo eso se encuentra a la vista de (literalmente) todo el mundo. Sin embargo, tanto en los medios tradicionales como en la comunicación digital es mucho más frecuente –y más fácil, más cómodo- analizar el comportamiento de los/las votantes y criticarlos/as y denostarlos/as, que prestarle atención a la incidencia de los poderes de facto.
Contra la paz de América Latina
Justo cuando se cumple -este miércoles, 10 de diciembre- el segundo aniversario del comienzo de la etapa mileísta, se agiganta el peligro que viene generando paulatinamente Donald Trump en contra del pueblo venezolano, de cada familia, y de los bienes y el territorio nacionales. Y en contra de la paz en toda América Latina, con riesgos potenciales para la humanidad en su conjunto.
En realidad las agresiones criminales estadounidenses ya comenzaron. Una flota de guerra norteamericana fue desplegada desde mediados de agosto en aguas del mar Caribe y del océano Pacífico, en zonas próximas a las costas de Venezuela. En septiembre, el país agresor empezó a atacar embarcaciones en jurisdicción marítima internacional, y hasta el pasado jueves (04/12) había asesinado a al menos 87 personas. (En el sitio web de la cadena informativa “CNN En Español” se puede acceder a una cronología de los ataques. Nota del 04/12/25).
La propaganda de guerra desplegada por el poderío imperial adopta como justificativo el “combate contra el narcotráfico”. Pero la ofensiva bélica trumpista no tiene absolutamente ninguna relación con ese problema. (Un editorial del diario mexicano Jornada explicó en detalle qué es “lo que está en juego” en ese conflicto. Nota del 03/12/25).
Aquí, en Argentina, hasta el momento las dirigencias políticas y corporativas se mantienen ajenas casi por completo frente al peligro. (Hace un mes,
publicó un artículo que interrogaba acerca de “qué pasaría si Milei lleva al país a una guerra”. Nota del 09/11/27).
Una de las pocas excepciones a la indiferencia generalizada es un reciente pronunciamiento de “Comité Nacional ‘Brics’”. Se trata de una organización de la sociedad civil integrada por estudiosos/as de la política internacional, periodistas, académicos/as, militantes políticos y otros/as ciudadanos/os.
“Ante la amenaza de una intervención militar de EE.UU. en Venezuela y la posición asumida por el gobierno argentino, el Comité Nacional Brics está comprometido en que América del Sur siga siendo una tierra de paz”, expresa el comienzo de la declaración. (Publicado en Página 12, nota del 02/12/25).
Deuda descomunal, empleos perdidos
Hoy Argentina está en ruinas en todo sentido, por más que la inflación baja y el dólar barato hayan sido factores con un peso determinante para que el gobierno obtuviera un considerable triunfo electoral hace un mes y medio.
El costo del espejismo creado para favorecer a las élites capitalistas locales y a la estrategia geopolítica estadounidense, puede medirse en unos pocos indicadores de la situación económica y social del país.
Uno de ellos es la descomunal deuda pública que la República deberá afrontar en los próximos meses. La Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), definida institucionalmente como un área “de apoyo técnico al Congreso de la Nación en materia fiscal”, informó que los vencimientos previstos para el periodo noviembre/2025 a diciembre/2026 ascienden a $ 211.111.428 millones (más de doscientos once mil millones de pesos) pare el pasivo en moneda nacional, y a U$D 21.094 millones (más de veinte mil millones de dólares) para la deuda pagadera en moneda extranjera. (Datos oficiales de la OPC, información del 02/12/25).
Otros datos reveladores se refieren al cierre de empresas y pérdida de puestos laborales bajo la gestión ultraderechista -aunque solo hasta agosto pasado-, y surgen de estudios realizados por CEPA (Centro de Economía Política Argentina), entidad no gubernamental dirigida por Hernán Letcher y Julia Strada.
La cantidad de trabajadores registrados en unidad productivas, es decir empresas privadas u organismos públicos, retrocedió en más de 276.000 (doscientos setenta y seis mil) puestos entre noviembre de 2023 y agosto de 2025. Ello significa que, en promedio, se perdieron diariamente 432 empleos.
Además, en el mismo periodo la crisis también se reflejó en la cantidad de empleadores: el número de empresas con personal registrado bajó en más de 19.000, lo que implica casi 30 cierres de empresas por día. (Resumen del portal Ámbito, nota del 16/11/25).
Años y décadas
Pasaron dos años desde que empezó la etapa mileísta. “Ahora los grandes capitalistas acumularán riqueza y poder sin límites del Estado, sin freno, sin diques de contención. Las fuerzas democráticas dejaron pasar la estafa con la palabra ‘libertad’, el discurso violento y las mentiras sobre el ‘gasto’ público. Los poderes de facto proscribieron a Cristina”. (Las oraciones entre comillas fueron publicadas por
en una columna de opinión el día que asumió el actual gobernante. El texto se titulaba “Milei llega al gobierno – Terror económico y social, con apoyo electoral”. Nota del 19/12/2023).
Hace cinco décadas -se cumplirán el 24 de marzo próximo- fue perpetrado el golpe de Estado que dio comienzo a siete años y medio de una dictadura genocida (1976-1983). Ese régimen de terrorismo estatal fue el sistema de poder utilizado para defender los privilegios de las oligarquías locales y la dominación de Estados Unidos sobre nuestro país y el conjunto de América Latina.
Hoy gobierna un régimen de extrema derecha surgido de un proceso electoral, que provoca día tras día una devastación nacional y social, pero que aún así mantiene un respaldo muy importante de votos, y que encima de todo muestra señales de que podría involucrar al país en una guerra.
Lo que continúa igual que 50 años atrás, lo que permanece inalterable, es la disputa entre clases sociales y bloques de poder enfrentados unos con otros, y que en función de ello pugnan por ocupar lugares en la conducción del Estado para empujar desde allí la defensa de intereses contrapuestos.
Va con firma | 2016 | Todos los derechos reservados
Director: Héctor Mauriño |
Neuquén, Argentina |Propiedad Intelectual: En trámite