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Finalmente, este viernes (05/12) se dio a conocer la tan anunciada Estrategia de Seguridad Nacional del gobierno de Donald Trump que marcará (y ya lo viene haciendo) el rumbo con el que se conducirá a nivel global en lo que resta de su mandato. Esta “Estrategia” establece un cambio fundamental en la política exterior estadounidense respecto a gestiones anteriores, priorizando los intereses internos y la soberanía bajo la doctrina de "America First".
Semanas atrás, hacíamos mención desde
a la nueva “doctrina Donroe”, y en eso estamos con este documento de treinta y tres páginas.
Postura general del documento
En un repaso apresurado -por cuestiones de tiempos relacionados al cierre del artículo-, podemos ver que el documento sostiene que las estrategias estadounidenses posteriores a la Guerra Fría fueron defectuosas, ya que se basaron en "listas de deseos," carecieron de objetivos claros y malinterpretaron lo que el país debía desear. Estas políticas, en la búsqueda de una dominación global permanente, sobrestimaron la capacidad de Estados Unidos para financiar simultáneamente un vasto estado administrativo-militar y permitieron que los aliados descargaran los costos de su propia defensa.
La Estrategia de la segunda administración del Presidente Trump pretende corregir este rumbo y restaurar una nueva "edad de oro" para el país. Pero, en definitiva, el objetivo primordial es asegurar la supervivencia y la seguridad de EE.UU. en un mundo en reconfiguración.
Los principios fundamentales de esta Estrategia incluyen la definición enfocada del Interés Nacional (controlando el alcance de la política exterior estadounidense: “enfocarse en todo es enfocarse en nada”), la paz a través de la fuerza (manteniendo la economía, la tecnología y el ejército más fuertes), una predisposición al no intervencionismo -relativo- (“para un país con intereses tan numerosos y diversos como los nuestros, la adhesión rígida al no intervencionismo es imposible. Sin embargo, esta predisposición debería establecer un estándar alto para lo que constituye una intervención justificada”), y la primacía de las Naciones (afirmando que la unidad política fundamental es el estado-nación y que las naciones deben priorizar sus propios intereses).
Reposicionamiento de los EE.UU. en el mundo
El reposicionamiento global implica un enfoque en la soberanía y la protección de los intereses centrales de la nación. Estados Unidos rechaza la noción de apoyar el orden mundial entero y exige un reparto de cargas (burden-sharing) significativo por parte de sus aliados.
La seguridad económica es fundamental para la seguridad nacional. Las prioridades incluyen:
Asia y China
El documento establece que la suposición histórica de que la apertura de los mercados estadounidenses a China facilitaría su ingreso al "orden internacional basado en reglas" fue un error. China se enriqueció y se hizo poderosa, utilizando esa riqueza en su favor.
La meta en Asia es ganar el futuro económico y prevenir la confrontación militar. Para ello, EE.UU. buscará reequilibrar su relación económica con China, buscando reciprocidad, y terminar con prácticas que considera depredadoras como los subsidios estatales, el robo de propiedad intelectual y el espionaje industrial.
En cuanto a la seguridad, la disuasión del conflicto sobre Taiwán es una prioridad clave, debido a la importancia de la producción de semiconductores de la isla y su posición geoestratégica. El objetivo es mantener el "desequilibrio militar favorable" a EE.UU. y sus aliados. Se mantendrá la política declaratoria de no apoyar ningún cambio unilateral al status quo en el Estrecho de Taiwán. Se presionará a los aliados (Japón, Corea del Sur, Australia) para que inviertan más en defensa y permitan un mayor acceso militar estadounidense a sus instalaciones.
Europa y Rusia
Europa, aunque estratégica y culturalmente vital, se considera que está en declive, perdiendo parte de su participación en el PIB global y enfrentando un posible "borrado civilizatorio" debido a las políticas migratorias y regulaciones que minan la soberanía a través de su institucionalidad supranacional.
La Estrategia establece que un interés central es negociar un cese rápido de las hostilidades en Ucrania a fin de lograr condiciones de estabilidad al interior del espacio político europeo y también respecto a Rusia.Esto busca estabilizar las economías europeas, prevenir la escalada de la guerra y restablecer la estabilidad estratégica con Rusia, además de permitir la supervivencia y reconstrucción de Ucrania como un estado viable. La política de EE.UU. hacia Europa también incluye fomentar la resistencia a la trayectoria actual del continente, abrir los mercados europeos a bienes y servicios estadounidenses, y poner fin a la percepción de la OTAN como una alianza en perpetua expansión.
Israel y Medio Oriente
La razón histórica de la primacía del Medio Oriente en la política exterior estadounidense ha retrocedido debido a la diversificación de las fuentes de energía y el resurgimiento de EE.UU. como exportador neto de petróleo.
Aunque el conflicto sigue siendo una dinámica importante, la Estrategia señala que Irán -la “principal fuerza desestabilizadora”- ha sido significativamente debilitada por las acciones israelíes y la "Operación Martillo de Medianoche" de junio de 2025, que habría degradado su programa nuclear. Asegura también que se ha progresado hacia una paz más segura en el conflicto israelí-palestino gracias al alto el fuego y la liberación de rehenes negociados por el presidente Trump.
Los intereses centrales en la región son garantizar que los suministros de energía del Golfo y los puntos de estrangulamiento (Estrecho de Ormuz, Mar Rojo) permanezcan abiertos, que la región no sea un exportador de terrorismo y que Israel permanezca seguro. La política busca expandir los Acuerdos de Abraham (acuerdos con países árabes) y fomentar la lucha contra el fundamentalismo radical sin imponer formas de gobierno occidentales a los monarcas del Golfo. El Medio Oriente pretende ser visto como un lugar de asociación, amistad e inversión.
África
La política en África transita de un paradigma de ayuda extranjera a uno de inversión y crecimiento, enfocado en aprovechar los recursos naturales y el potencial económico. Estados Unidos buscará asociarse con países capaces y confiables que abran sus mercados a bienes y servicios estadounidenses. Un área clave de inversión será el desarrollo de minerales críticos y el sector energético (energía nuclear, gas natural licuado). La Estrategia busca mitigar los conflictos locales, mientras evita compromisos o presencias estadounidenses a largo plazo.
El continente americano y América Latina
En este punto, lo que se propone es restaurar la preeminencia estadounidense en el llamado Hemisferio Occidental mediante la reafirmación y aplicación de la Doctrina Monroe, refundada en este contexto como el "Corolario Trump". No es casual que en la redacción del documento la política para el continente americano es la primera en ser desarrollada.
Objetivos clave
El Corolario Trump tiene como objetivo negar a los competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas o capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales en el hemisferio. Los objetivos generales para el Hemisferio son resumidos bajo la consigna "Reclutar y Expandir" (Enlist and Expand):
Estrategia económica
Estados Unidos dará prioridad a la diplomacia comercial, utilizando aranceles y acuerdos comerciales recíprocos. El objetivo es que el continente americano se convierta en un mercado más atractivo para el comercio y la inversión estadounidenses.
La Estrategia reconoce que los competidores no hemisféricos (en particular China) han logrado avances significativos en la región, a menudo mediante el uso de asistencia de "bajo costo" que oculta costos ocultos, como espionaje, ciberseguridad y trampas de deuda. EE.UU. debe acelerar los esfuerzos para exponer estos costos y utilizar su influencia en finanzas y tecnología para inducir a los países a rechazar dicha ayuda, señala el documento.
Una medida clave es que los términos de los acuerdos, especialmente con los países que más dependen de EE.UU., deben ser contratos de fuente única para las empresas estadounidenses (sole-source contracts). Además, se deben realizar esfuerzos para expulsar a las empresas extranjeras que construyen infraestructura en la región. El gobierno de EE.UU. trabajará con el sector privado para identificar oportunidades de adquisición e inversión estratégicas, con el fin de convertirse en el socio de primera elección, agrega.
A modo de un rápido cierre, diremos que el documento es bastante claro y deja poco lugar a las ambigüedades. El denominado "Corolario Trump" a la Doctrina Monroe no es una mera retórica, sino un programa de acción claro que busca reconfigurar las relaciones económicas y de seguridad en la región bajo una lógica de exclusividad y prioridad absoluta de los intereses de Washington.
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