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Entrevistas
30/11/2025

Adriana Serquis

“Nos preocupa el grado de sumisión, de entrega y la pérdida de soberanía”

“Nos preocupa el grado de sumisión, de entrega y la pérdida de soberanía” | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

La ex titular de la CENEA y actual diputada electa dijo que Milei piensa en un país “meramente extractivista para alimentar con uranio a EE.UU.”. Aseguró que hay mercado para el agua pesada de Arroyito. Lamentó la venta de las represas y dijo que el gobernador de Río Negro “las entregó sin condicionamientos”.

Mauricio Rojas

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La diputada nacional electa por Fuerza Patria en la provincia de Río Negro, Adriana Serquis, aseguró que “es aberrante la entrega y la sumisión” que está teniendo el presidente Javier Milei hacia Estados Unidos”. Afirmó que “la pérdida de soberanía en muchos aspectos” es una de las cosas que más le preocupan.

De la reforma laboral que prepara Milei, afirmó que es “como retroceder muchas decenas de años hacia cuestiones básicas que ya estaban de alguna manera consolidadas”, y consideró que la idea es ser “oposición férrea a todos estos avances”.Y sobre el ataque de Milei a la ciencia y la tecnología, y a las universidades públicas dijo que ya se está verificando una “fuga de cerebros”.

La ex titular de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), habló de la realidad de la energía atómica en Argentina. Dijo que el gobierno continuó con la idea de privatizar la empresa Nucleoeléctrica Argentina, y que ahora piensan en un país meramente extractivista para alimentar a EE.UU. con uranio para sus centrales, y denunció que ese país siempre quiso que Argentina “no se desarrollara” en Energía Nuclear y que “fuéramos, simplemente, proveedores de materias primas”.

Serquis, también se refirió a la situación de la Planta Industrial de Agua Pesada, dijo que hay mercado para vender Agua Pesada. Además, cuestionó la venta de las represas, y expresó que el gobernador de Río Negro “las entregó sin ningún condicionamiento”.

De la situación económica del país, dijo que veía “un equilibrio bastante inestable” y se lamentó de que “tanta gente se está quedando sin trabajo y tantas familias se están endeudando”. Planteó que desde el peronismo tienen que “empezar a trabajar desde ahora en programas de trabajo, en planes concretos, como la defensa del territorio, del acceso a la tierra, a un plan de viviendas”.

¿Cómo se prepara para asumir en la banca finalmente como diputada de Río Negro?

– Bueno, creo que en principio juntando mucho coraje, porque sabemos que no van a ser tiempos fáciles y van a requerir bastante paciencia interna, pero también mucha decisión de querer enfrentar lo que sabemos que está preparando el gobierno nacional. Y tratando de aprender sobre las cuestiones que serán nuevas para quienes estamos entrando en la Cámara y fortaleciendo los lazos con quienes sabemos que tenemos posiciones muy similares en cuanto a cómo va a ser el futuro, más allá de las particularidades de cada uno o cada una.

¿Qué le parece lo que se fue conociendo hasta el momento de la reforma laboral?

– Y la verdad es que es bastante preocupante. Los anuncios que vienen haciendo van en contra de la mayor parte de los derechos históricos. Creo que es un retroceso bastante grande, es como retroceder muchas decenas de años hacia cuestiones básicas que ya estaban de alguna manera consolidadas. Por un lado, entiendo que debería haber modificaciones y cambios porque las formas de trabajo fueron modificándose en estos años, pero no es yendo en contra de los derechos adquiridos que mejorarán las condiciones, tanto sea de las empresas que están buscando mejores condiciones, entiendo, pero siempre quedan en detrimento las posibilidades de quienes están en posiciones más débiles. Entonces, es en eso que no me parece conveniente avanzar sin un análisis realmente profundo y sin ceder solamente a quienes tienen el poder real.

¿Y cuál va a ser ahí el papel de la oposición, del peronismo?

– La primera reunión del bloque va a ser el próximo martes, así que todavía no hay una posición consolidada, no hay discusiones profundas, por lo menos de quienes estamos recién llegando. Entiendo que por ahí previamente ya puede haber habido algunas situaciones. Pero bueno, en principio la idea es, justamente, ser oposición férrea a todos estos avances.

¿Cómo ha tomado el ataque de Milei a la ciencia y a los científicos?

– Sí, la verdad es que es bastante tremendo, porque no solo a la ciencia y a la tecnología y a todos los organismos que son de eso, sino también a las universidades, con una ley aprobada dos veces por las cámaras, ratificada, y con la decisión de un gobierno dispuesto a no cumplir las leyes. Me parece que hay que ser bastante enfáticos en que tenemos que denunciar esta falta de cumplimiento. Así que, bueno, justamente me parece que es un sector muy afectado, que la propuesta de presupuesto, que es lo primero que estamos mirando, ya tiene un artículo que va no solo en contra de la ley previamente aprobada por unanimidad y por consenso de absolutamente todos los sectores en 2022, la ley de financiamiento del sector científico-tecnológico, sino que ahora en la ley de presupuesto directamente se proponen bajar ese artículo, algo que igual, de todas maneras, no estuvieron cumpliendo en estos años. Eso implicó no solo la pérdida de proyectos, sino también la emigración de muchos científicos y científicas argentinas hacia otros lugares, y realmente la pérdida de capacidades que estamos teniendo. La famosa fuga de cerebros, como se le suele conocer, deja marcas por mucho tiempo, y lamentablemente estamos perdiendo muchísimo: no solo el tema salarial, no solo que no se cumple el presupuesto dado por ley, sino también que no se están cumpliendo pactos internacionales, como los fondos que llegaron del BID, donde también hay presentaciones judiciales porque el destino original que tenían no se estuvo ejecutando. Así que todo eso creo que hay que seguir denunciándolo, y lamentablemente no va a ser una tarea solo legislativa, sino que el movimiento de la gente en las calles tiene que acompañar este tipo de defensa, porque evidentemente no hay un gobierno dispuesto a cumplir las leyes.

¿Cuál es la realidad de la energía nuclear en este momento?

– La verdad es que cuando uno habla de la energía nuclear no es solo la energía nuclear, sino también todas las aplicaciones y el conocimiento del sector nuclear en nuestro país, que tiene una importancia geopolítica que muchas veces se deja de lado. En particular se está avanzando con querer continuar con la idea de privatizar a NASA, Nucleoeléctrica Argentina S.A., que es la empresa que salió de la Comisión Nacional de Energía Atómica en los 90, cuando ya se pensaba privatizar, y ahora se está yendo justamente a un momento en el cual se están regalando, porque no hay ni siquiera ninguna razón básica. Es una empresa que no genera pérdidas, que es superavitaria, que debe garantizar la seguridad de la generación de energía eléctrica a través de las centrales Atucha 1, Atucha 2 y Embalse. Pero no es solo eso, sino que también genera conocimiento. Hay un temor hacia la pérdida de las personas que fueron generando los equipos con capacidades de hacer proyectos nuevos, de la interacción que tiene con la propia Comisión Nacional de Energía Atómica y todo lo que es el ecosistema nuclear, con CONUAR —que es la empresa que fabrica los combustibles nucleares— y Oxitec, etc. Todas esas empresas fueron perdiendo personal, lamentablemente personal calificado, en pos de una promesa de un proyecto de un nuevo plan nuclear que prometió cosas como tener en cinco años cuatro reactores modulares pequeños, matando al proyecto nacional que teníamos, el proyecto CAREM, al que le faltaban solo tres años para más o menos finalizar y ser uno de los primeros del mundo. Algo que es imposible de cumplir: cuatro reactores modulares pequeños que se basan en una patente, en un papel, cuando sabemos que estos proyectos en el mundo no tardan nunca menos de 10 o 15 años, en el mejor de los casos, porque requieren mucha información de equipos, y lo que están destruyendo justamente es eso.

- ¿Hoy se piensa solo en un plan extractivista?

- Y además se le suma a este nuevo plan nuclear otro plan extractivista, como puede ser volver a fomentar la minería de uranio, con un fin completamente extractivista, no para alimentar a nuestras propias centrales, sino por una necesidad que está teniendo Estados Unidos, claramente en su pérdida de relación con Rusia, que es quien actualmente le está proveyendo este mineral esencial para los combustibles nucleares de sus centrales. Entonces, toda la situación en su contexto y en su complejo se agrava porque el sector de la Comisión Nacional de Energía Atómica es, dentro de los organismos de ciencia y tecnología, el que tiene los salarios más bajos, con lo cual todavía se sigue empeorando la situación. Así que le veo, de manera muy preocupante, cómo estamos perdiendo nuestras capacidades en este sector, que tiene aplicaciones no solo en generación de energía, sino también en medicina nuclear, en la utilización de radiación en muchas aplicaciones industriales, en alimentos, en el control de plagas. Hay un montón de usos que quizás no son tan conocidos, y que, como te decía antes, muestran la importancia geopolítica de tener conocimiento en este sector. Algo que para mí va claramente en el sentido de lo que Estados Unidos siempre quiso: que nuestro país no se desarrollara en este aspecto y que fuéramos, simplemente, proveedores de materias primas.

¿Y la relación de Milei con Trump, con Estados Unidos, y la dependencia que estamos teniendo como país condiciona mucho más?

– Y sí, es bastante aberrante la entrega y la sumisión que está teniendo hacia una política de un país que sí se preocupa por cuidar a su propia industria, más allá de las diferencias que podamos tener. Lamentablemente, lo que en Milei no se parece a Trump es que Trump, al menos, decidió proteger su industria interna, algo que Milei está regalando completamente, y está entregando a nuestro país de una manera realmente bochornosa. El grado de sumisión y de entrega que estamos teniendo y la pérdida de soberanía en muchos aspectos es una de las cosas que más nos preocupan.

¿Qué piensa de las represas y este proceso que está llevando adelante el gobierno nacional?

– Bueno, más o menos lo mismo. La verdad es que el no haber exigido la inversión en nuevas capacidades, fíjate que son centrales que tienen muchísimos años, que requieren en este momento una revisión técnica y una necesidad, como país, de poder ir pensando todo lo que es la transición energética como un conjunto y no como un negocio para unos pocos. Sobre todo, también las provincias, en particular la provincia de Río Negro, a quien me toca representar, es la que tiene la peor de las condiciones para este tema de las represas, en las cuales se está quedando con muy poco. Las localidades que quizás están cerca de estas represas a veces son lugares sin luz, sin acceso a la energía eléctrica, y es un negocio en el cual utilizan el bien común, que es el agua, y no se está pensando un plan global para defender y utilizar estas posibilidades realmente de manera global y de manera local. Así que, de nuevo, es necesidad de recursos, de dólares, para que puedan inclinar una balanza a muy corto plazo y no permitirnos pensar en un programa de crecimiento con agregado de valor y con todas las potencialidades que tiene y la necesidad que tenemos de hacer un control de este bien que es el agua, y de evitar incluso hasta tratar de pensar cómo debería ser la infraestructura que se necesita; es simplemente regalar hacia el privado nuestras potencialidades.

¿Qué le parece el rol que tuvo el gobernador de Río Negro respecto de las represas?

– Las entregó sin ninguna condición, sin ningún requerimiento para que realmente sean una fortaleza para nuestra región y no simplemente… ninguna condición. Por lo menos Neuquén se puso un poquitito más estricta en ese sentido, para recibir regalías o para poder estar en el control de quienes van a hacerse cargo de estas centrales. Y, bueno, el mal ya está hecho hace, en realidad, muchísimos años, cuando no se está pensando globalmente, no hay un plan de transición, no se piensa en conjunto la energía hidroeléctrica con la nuclear como energías de base necesarias y complementarias de las renovables hacia los próximos 20, 30, 40, 50 años, sino solo en un negocio. Y cuando el capital se pone simplemente como valor, se deja de lado todos los otros temas.

¿Se podría reactivar la Planta Industrial de Agua Pesada, hay mercado?

– Nosotros hace varios años que venimos tratando de demostrar que no solo hay un mercado en el mundo para la venta de agua pesada. Le hemos dejado “regalado”, si querés, al presidente actual de la Comisión Nacional de Energía Atómica estas empresas que estaban dispuestas a comprar el agua pesada, no solo Canadá. Y, sin embargo, ahora vemos con mucha preocupación cómo la Comisión Nacional de Energía Atómica está haciendo una entrega vil, si querés, hacia Neuquén, pero con el propósito de que sea la empresa canadiense quien se haga cargo de la puesta en marcha de la planta industrial de agua pesada, desconociendo, me parece, de vuelta, la soberanía que tendríamos que estar defendiendo y las condiciones claras en las cuales un recurso estratégico como es la producción de agua pesada no se está defendiendo como debería. Ojalá se hubiera podido cumplir el contrato que yo dejé firmado en su momento como presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica, y no veo que se esté exigiendo el cumplimiento de ese contrato, que hubiera permitido hacer el traspaso de conocimiento de la planta antes de que se fuera perdiendo. Hay un caso particular de que la persona que más sabía lamentablemente falleció este año, y eso nos va dejando cada vez en condiciones más débiles desde lo técnico para poder volver a poner en marcha esta planta. Creo que es fundamental, creo que es realmente un acervo estratégico de nuestro país, que teníamos una potencialidad enorme. Espero que la sigamos teniendo. Ojalá sus trabajadores y trabajadoras pudieran continuar formándose; ya deberíamos tener más de 150 personas nuevas formadas para que eso ocurra. Y simplemente lo que se avanzó es en un acuerdo en el cual se está entregando la planta, cuya dueña es la Comisión Nacional de Energía Atómica, y no veo realmente un plan soberano en esta entrega. Siendo que existe ese mercado —lo hemos demostrado, se puede ver en el mundo— creo que es fundamental. Más allá de que después alguna de sus líneas pudiera estar destinada también a la producción de fertilizantes, como en algún momento se pensó. Pero es fundamental que la planta se ponga en marcha lo antes posible.

¿Qué piensa de Cristina y que esté proscrita y presa?

– Por supuesto, me parece que es también, de vuelta, una condición de debilidad, no solo de nuestro sector sino de todo el país. Para mí que ella esté presa es simplemente una muestra de cómo nos quieren disciplinar. Me parece que la defensa de que la justicia sea tan injusta, justamente, es uno de los problemas y una de las muestras bien claras. Nos pone a todos y a todas en condiciones de mucha vulnerabilidad y de mucho intento de disciplinamiento. Lamento profundamente que quien ha sido la persona que tendría que estar liderando un movimiento por su propio peso tenga que estar en condiciones tan, si querés, limitantes y tan injustas. Ojalá que esto pueda revertirse en algún momento, que la justicia, que sin pruebas ha dictaminado todo este tipo de situaciones. Y, bueno, ya hemos visto cómo eso en distintos lugares de América Latina también ha ocurrido, como con Lula. Esperamos que esto también pueda revertirse acá en el futuro.

¿Cómo ve la situación económica del país? Desde el gobierno hablan de estabilidad después de las elecciones.

– Yo lo veo como un equilibrio bastante inestable. Esa estabilidad que mencionas me parece súper endeble, sobre todo cuando tantas industrias y tantos lugares se están cerrando, tanta gente se está quedando sin trabajo y tantas familias se están endeudando. Cuando uno analiza todo eso de fondo, no le veo mucho futuro real a una economía que pueda estar creciendo o siquiera pensando en una redistribución de ingresos que garantice una vida digna y soberana para el pueblo. Y la verdad es que, cuando uno mira los números, los índices son bastante malos. Esta estabilidad no parece tal. La inflación anual sigue siendo muy alta, más allá de los números que nos traten de hacer creer, y aunque sea menor que la última del gobierno anterior —algo que hay que analizar y tener en cuenta— no creo que alcance para pensar que la economía está yendo bien. Sobre todo, por los otros indicadores que mencionaba: el endeudamiento de las familias, el aumento del costo de vida y, en particular, el de los servicios que van a seguir creciendo. Las tarifas eléctricas, sumadas a la privatización de todos los sectores de energía, van a llevar a que todo se vuelva todavía más insostenible. Para las familias más humildes, el porcentaje que representan los servicios básicos ya es intolerable.

¿Y hay lugar para algún proyecto alternativo para el peronismo en estos años?

– Yo creo que sí, empezar a trabajar desde ahora en programas de trabajo, en planes concretos, en tratar de impulsarlos, como los que tienen que ver con la defensa del territorio, del acceso a la tierra, a un plan de viviendas, a un trabajo —en mi caso particular— con agregado de valor desde la ciencia y la tecnología. Me parecen fundamentales si uno piensa en que la balanza tiene que cerrar, no porque no se hagan gastos, sino porque se le agregue valor con educación y con ciencia y tecnología a lo que vamos produciendo, y no con una entrega de bienes básicos, de nuestros comodities.

29/07/2016

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