-?
 
 
 
Columnistas
16/11/2025

Otoño del 25

Otoño del 25 | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

“Con los vaivenes de Donald Trump en relación a Ucrania, quizás provocados por la nueva generación de armas rusas, son de nuevo los británicos los que llevan la voz cantante en la sagrada misión de herir a Rusia”.

Oliverio Jitrik

En Kiev, cuando llega a haber luz, la NABU (Oficinal Nacional de Anticorrupción de Ucrania y agencia controlada por los USA) sigue investigando, de manera controlada, los actos de corrupción de la cúpula del régimen de Zelenski vueltos evidentes con el escándalo y fuga de su principal cabecilla, Mindich, operador cercano a “Zel” y que se mueve con pasaporte israelí. El asunto expone por primera vez las fracturas internas en Kiev. La información para que esta NABU actuara fue —según algunas fuentes— provista por el entorno del expresidente post Maidan Poroshenko, quien claramente piensan volver al ruedo, aprovechando la corrupción manifiesta de Zel y la oportunidad de que se concrete su salida. ¿O será todo un fallo de coordinación y la muestra de una contradicción interna? ¿O habrá llegado el momento en que los dueños de Ucrania prefieran a un bueno por conocer que a un malo conocido? Sólo puede conjeturarse que, cuando la corrupción de un régimen es de tal magnitud que compromete el cumplimiento de los fines supremos —desde luego, también corruptos— de los dueños del circo, es posible que ya no sea conveniente mirar para otro lado y ahí entran las NABU, a discreción. En nuestra neocolonia sudamericana financiar una correspondiente NABA sería como dispararse al pie. Porque hay que mantener como sea a la gavilla Milei-Macri, que el botín es importante.

Con los vaivenes de Donald Trump en relación a Ucrania, quizás provocados por la nueva generación de armas rusas, son de nuevo los británicos los que llevan la voz cantante en la sagrada misión de herir a Rusia. Sus infaltables operadores —MI6 principalmente— comenzaron antes de la guerra a actuar contra la Federación con propaganda pura. El primer acto consistió en instalar en Occidente a los rusos como pertinaces envenenadores, ya sea con plutonio en la taza de té vespertina o con otras sustancias letales solubles en agua. El segundo acto, apenas comenzada la SMO (Operación Militar Especial), sobrevino con la opereta de Bucha, con cadáveres dispersos en las calles y un solo objetivo: dinamitar la inmediata negociación en Estambul y rematar con la llegada triunfal de Boris Johnson para instalar la infame doctrina del “hasta el último ucraniano”, que Zel y sus esbirros de Azov han seguido al pie de la letra hasta el día de hoy. Los montajes de Mariuli Vidal en los barros del conurbano bonaerense o el del colectivo de Macri son bocetos infantiles comparados con la puesta de escena de Bucha. ¿Qué nuevo Marlowe del MI6 guionó dicha escenografía? Sin escaramuzas a ese momento, ¿de dónde sacaron tantos cadáveres para sembrar? Puede consultarse “masacre de Bucha” en “Wikipedia” y se tendrá una noción cabal del concepto de postverdad, por no decir fabulación sicótica. Por desgracia, Bucha no se quedó en los pobres que yacían en sus calles. Por supuesto, esto va directo a cuenta de la memoria del pueblo ruso y sus fuerzas armadas, y llegará el momento en que el mundo occidental sea obligado a borrar toda esa basura. Es probable que los verdaderos asesinos de las víctimas en Bucha, si siguen vivos, puedan ser juzgados.

En cualquier caso, el aparente éxito inmediato de esa operación convenció al MI6 de que las operaciones de falsa bandera son un campo fértil para los europeos, ansiosos de confirmar de que los rusos realmente se quieren apoderar de hasta los viñedos toscanos. De allí siguió el atentado al Nord Stream 2 en el Báltico y, hace pocos días, el intento de secuestro de un Mig 31 con todo y Kinzhal en la panza. El Servicio de Seguridad de la Federación Rusa ( FSB) actuó a tiempo y pudo desmantelar una operación que recordó a un episodio de “Spy Vs Spy”, aquella tira cómica que se publicaba periódicamente en la revista “Mad”. Tal como en esa saga, el intento del espía blanco —la dupla anglo-ucra— de sobornar a pilotos rusos y, con ellos al mando, atacar instalaciones de la OTAN como la de Constanza en Rumania para en realidad asesinar a los pilotos rusos “preventivamente” no sólo se frustró, sino que el espía negro —las fuerzas aeroespaciales de Rusia— usó en represalia los mismos Kinzhals para destruir varias instalaciones militares ucranianas. De haber tenido éxito este falso banderaje, la escalada podría haber sido pavorosa.

Pero los británicos no son tan bravos si se trata de Washington. Fueron raudos para hacer renunciar a los directivos de la BBC que debieron hacerse responsables por la manipulación de videos en perjuicio de Trump. El perjudicado aparecía como instigador del asedio al Capitolio. Aunque muy probablemente lo fuera en realidad, fue evidente la edición “maligna” de los videos que casi lo demostraba. DJT los amenazó con una demanda de mil millones de dólares y ahí a vetusta compañía inglesa reculó, sensatamente. Los ingleses —por no, eufemísticamente, “britanizarlos”— seguirán buscando planear más ataques o cómo hacer efectivos los activos rusos congelados.

La SMO prosigue, lenta pero segura. Es arropada por una capacidad económica y producción industrial de armas fuera de toda proporción. Lo primero, viene del estímulo del comercio con socios en Asia, en el intercambio con China y, en general, con los países BRICS. La producción de armas en la escala convencional alimenta el frente de batalla. A la toma de Pokrovsk (Krasnoarmeysk en la nomenclatura rusa) se le sumará en pocos días, semanas acaso, la conquista de Kramatorsk. Donetsk será territorio todo de Rusia.

A escala estratégica, dos productos nuevos vuelven a disuadir —por el momento— a la OTAN de cualquier tontería como la de, por ejemplo, atacar a la Rusia profunda con misiles Taurus o Tomahawks. Por aire, Rusia cuenta ya con el misil de propulsión nuclear Burevestnik, indetectable por sus capacidades dinámicas, y con su contraparte submarina, el súper torpedo Poseidon. Ambos con autonomías de más 15000 km y múltiples ojivas termonucleares. Las raíces del conflicto se le escapan a DJT, por más que Lavrov lo repita como un mantra, pero al parecer entiende el lenguaje de los megatones, al grado que ya empezó a hacer pruebas con potenciales portadores de ojivas, como el misil estratégico Minuteman.

En lo diplomático, la doctrina actual de la Federación es seguir el juego de que Trump quiere realmente la paz. Y no declarar demasiado pero sí haceren Venezuela con alianza estratégica y disuasión al asedio de Washington en el Caribe: la cesión probable de Oreshniks a Caracas hará pensar dos veces a los capitanes del portaaviones USS Gerald Ford cualquier decisión estúpida que venga de arriba. Ojalá no se produzca.

29/07/2016

Sitios Sugeridos


Va con firma
| 2016 | Todos los derechos reservados

Director: Héctor Mauriño  |  

Neuquén, Argentina |Propiedad Intelectual: En trámite

[email protected]