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28/09/2025

El swap y los LGBTI

El swap y los LGBTI | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

La elección desfavorable a Milei de septiembre en la provincia de Buenos Aires podría indicar, venturosamente, que la erosión causada por el gobierno nacional en todas las categorías posibles tiene, finalmente, algún efecto.

Oliverio Jitrik

Las elecciones legislativas de octubre en Argentina se plantean como el experimento psicosocial más definitivo sobre la verdadera sustancia de los argentinos, de qué estamos hechos en realidad. La elección desfavorable a Milei de septiembre en la provincia de Buenos Aires podría indicar, venturosamente, que la erosión causada por el gobierno nacional en todas las categorías posibles tiene, finalmente, algún efecto. Sin embargo, lo más probable es que solamente se trate en realidad de la expresión del mismo sector que le dio más votos a Kicillof y Massa en el 2023, más allá de que se agregaron algunos distritos agroganaderos que nos dieron la sorpresa. Y, recordando el incremento de votos logrados por Macri desde las PASO hasta elección de 2019, con un par de giras en las que dicho candidato repitió los mantras de siempre, es de esperar que las nuevas sumisiones a los EE.UU. le hagan recuperar a Milei algunos votos, pese a las contrariedades producidas en mileístas “semiéticos” por la corrupción “M”, con el último capítulo del 3% de diezmo para la hermana Karina. Por alguna razón, que antropólogos —e inclusive sociólogos— ignoran, en la sociedad argentina se engendró y desarrolló en los últimos 10 años un tumor ideológico irreversible, alimentado únicamente con las consignas del manual gorila y cipayo más básico, ya sea “las valijas de López”, “la ruta del dinero K” o los salingerianos “cuadernos de Centeno” que hace que el “swap” prometido por Trump/Bessent, del orden de los 20 mil millones de dólares convierta al Comando Sur en legatario de la Argentina para siempre, sea aceptado y aún aplaudido y, en consecuencia, que a nuestra generación ya no le toque ver un país mínimamente soberano. Ese dinero servirá, afirman, para sostener el tipo de cambio —un factor al parecer fundamental para cierta clase media— o “reducir el déficit fiscal”, otro de los caballitos de batalla del ente que hace las veces de presidente que es incomprensible para las mayorías pero les “suena lindo”. Antes de viajar a Washington, Milei le quitó todas las retenciones “al campo”, y el opinador y neo filósofo Fantino fue feliz unas horas hasta que —tremenda decepción— “Javier” (sic) tuvo que recular en chancletas por orden directa de los amistosos prestamistas. O sea, Washington presta, pero tampoco van a favorecer a que los flamantes deudores se autolimiten en sus posibilidades de devolverles el dinero más que en forma de territorios para bases de la OTAN o concesiones mineras, aunque valoren que “Javier” quiera mantener de su lado a este sector cipayo hasta la médula, (que debería ser erradicado en una utópica reforma agraria) y a “Fanta” le parezca que es el supersector que mantiene funcionando al país y aún sin retenciones de por medio (y eso es verdad en parte, pues mantiene esta versión de país funcionando). No se trataría entonces de la producción agrícola exportable sino el derecho divino de sus propietarios a poseer las tierras –“los campos”—. Encomiable lo de Fantino, que haya querido estudiar filosofía, pero mejor hubiera sido matemáticas, que fuerza mucho más a la realidad. No pensaría entonces el buen “Fanta” que “le vaya bien a Javier” es, de alguna manera, cercano a “que le vaya bien al país”, pues no se ve por donde los intereses de Elsztain o Trump coincidan con los del pueblo argentino, independientemente de que este se encuentre parcial o definitivamente alienado.

La apuesta de Milei no es descabellada. Si, aún sin el préstamo, estaba dispuesto a someterse a Trump, parece de sentido común aprovechar y de paso sacarle unos mangos a la gigantescas cesiones ofrecidas para garantizarse medios y estructura de cara a los dos años que le quedan. Total, ni él ni Macri ni Patricia lo van a pagar. Otra de las exigencias de Scott Bessent es que Argentina se aleje de China. ¿Le agradará ello al campo, Fanta?

Y los “progres” de la semana, en medios “progres”: el periodista Gabriel Michi se ocupa ahora de la sociocartografía, mostrando la distribución de países “democráticos” vs aquellos “autocráticos” y, por supuesto, Venezuela, Rusia, etcétera, formaría parte de los segundos en estos sesudos mapas. Esta “información” se complementa perfectamente con un artículo en la sección “Soy” de Página 12, de Martín Villagarcía (cita 1), sobre “personas LGBTI que huyen de Rusia y encuentran asilo en Argentina”, un planfletoide antirruso que se suma a los anti Maduro que con cada vez más frecuencia aparecen dicho medio. Resulta ahora que Rusia y el resto de países está enfrentando el severo escrutinio de un grupo de argentinos que tiene todos los certificados necesarios para calificar democracias o autocracias, que ni Rossi en Viena. ¡Es mejor que Lavrov no salga a balbucear justificaciones con el pretexto de que están cazando nazis en Ucrania! ¡Que Maduro deje de fomentar el militarismo en la región y se preocupe por dejar de perseguir guarimberos! Por fortuna, Argentina no se está convirtiendo en Venezuela. Solamente lo hará en un Puerto Rico deslavado.

Cita 1

29/07/2016

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