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06/07/2025

La vieja neuquinidad

La vieja neuquinidad | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Para el autor de esta nota, la estrategia del actual gobierno de Neuquén “no difiere mucho de los últimos 30 años de gobiernos del MPN”. Sostiene que “los ingresos fiscales, la administración de Vaca Muerta y la gestión de la obra pública siguen bajo el control” de una misma estructura de funcionarios.

Rodolfo Canini

Al comenzar a armar su frente electoral, Rolando Figueroa repetía, palabras más, palabras menos, la misma estrategia que hoy aplica en el gobierno: “A los dirigentes peronistas y de centroizquierda les doy las áreas relacionadas con lo social, desde Desarrollo Social hasta Educación, y todo lo que está en el medio. Todas las áreas vinculadas a los números y al petróleo estarán destinadas a dirigentes de derecha, que siempre están relacionados con las empresas”. Es decir, que los progres y peronistas se encarguen de los pobres, mientras que “Juntos por el Cambio” y los libertarios se ocupen de los negocios.

La estrategia no difiere mucho de los últimos 30 años de gobiernos del MPN, durante los cuales empresarios importantes de la provincia forjaron sus fortunas al calor de las arcas públicas. Para ser honestos, tampoco se diferencia demasiado de los mega multimillonarios del país en su relación con la caja del Estado nacional.

Esta lógica queda plasmada en los distintos organigramas del gobierno provincial, principalmente desde inicios de este milenio hasta la actualidad. Existe una continuidad técnico-política que se sostiene desde mitad del primer gobierno de Jorge Omar Sobisch, pasando por los gobiernos de Jorge Sapag y Omar Gutiérrez, en áreas clave como finanzas, energía y obra pública. Pareciera que el núcleo de los negocios constituye la esencia de la “neuquinidad”. Nada nuevo bajo el sol.

Son más de 25 años de MPN a los que Figueroa da continuidad, no solo con los mismos perfiles de funcionarios, sino, en muchos casos, con los mismos funcionarios. Este funcionariato neuquino mantiene una influencia transversal, incluso con gobiernos nacionales de distinto signo. Los ingresos fiscales, ya sea por impuestos o regalías, la administración de Vaca Muerta y la gestión de la obra pública e infraestructura siguen bajo el control de esta estructura.

Por supuesto, las áreas de segunda línea o con escaso poder de decisión, principalmente aquellas relacionadas con la cuestión social, han quedado bajo la órbita de la “licuadora ideológica” de extrapartidarios provenientes del peronismo o de partidos de centroizquierda. Ejemplos de ello se encuentran en las carteras de Educación, Producción, Cultura, Políticas de Género o Defensa del Consumidor.

Los viejos funcionarios de la neuquinidad aportan experiencia, pero también redes de contacto en las distintas áreas del gobierno nacional y, sobre todo, vínculos con el empresariado local, nacional y multinacional.

Sobisch inauguró un perfil neoliberal-conservador, sindical-petrolero, con técnicos que luego ocuparon cargos en gestiones posteriores. Basta recordar su alianza estratégica con Repsol. Para tejer esos vínculos estaba su vicegobernador, Jorge Sapag, quien luego se quedó al mando de la “gerencia petrolera” a la sombra. Ese perfil se mantiene hasta hoy, moldeado por la cabeza del Ejecutivo provincial de turno y por las directrices del Ejecutivo nacional.

La red de funcionariato neuquino que le da alma a la neuquinidad está integrada por personas con mayor o menor exposición. Entre ellos se encuentra el propio exgobernador Omar Gutiérrez, alfil de su mentor Jorge Sapag. Hoy ocupa un sillón en el directorio de YPF, designado por el mismo Rolando Figueroa. Otro ejemplo es Rubén Etcheverry, un becado por la embajada de Estados Unidos y hombre de Juntos por el Cambio, que siempre prestó servicios al MPN. Actualmente está a cargo de la cartera de Planificación, Innovación y Modernización, un superministerio provincial. Fue subsecretario de Energía de Neuquén (1995-1999) durante el último gobierno de Felipe Sapag, gerente de Operaciones de Enarsa (2004-2008) y presidente de Gas y Petróleo de Neuquén (GyP), la petrolera estatal, entre 2008 y 2013, período de grandes negocios para la empresa neuquina, que funcionó como una inmobiliaria en el territorio de Vaca Muerta.

Etcheverry estuvo hasta el 3 de enero de este año al frente del ministerio de Infraestructura, actualmente vacante, que incluía Obras Públicas. Por el momento, esta área está bajo la órbita del ministro de Economía, Producción e Industria, Guillermo Koenig, un contador público vinculado al mundo financiero. Koenig trabajó como asesor financiero para Argentina Gaming Group SA, fue director financiero de Casino Magic Neuquén y de Crown Casino SA, y gerente de administración y finanzas en Bacs SA, empresas relacionadas con el juego. No será el “Messi de la timba financiera” como Toto Caputo, pero parece entender de timba y de finanzas.

Otro funcionario histórico recurrente, tanto por su trayectoria como por su persistencia en cargos relevantes, es Jorge Lara. Desde la primera gestión de Sobisch en adelante, ha ocupado diversos cargos, con mucha y poca exposición, pero todos con peso político. Se trata de un eficiente operador político, con las patas y las manos en el barro.

La lista de funcionarios y funcionarias de carácter permanente que “comen piñones para engordar la neuquinidad” es larga, y como queda demostrado, la idea no es renovadora ni revolucionaria. Es un concepto que tiene más que ver con el provincialismo, en defensa de negocios propios, que con un verdadero federalismo que proteja los intereses de Neuquén y del país. La aprobación y el apoyo a la Ley Bases de Milei el año pasado, los dejan en evidencia.

29/07/2016

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