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30/03/2025

Las presiones inflacionarias y el futuro del proyecto libertario

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¿Podrá el gobierno, finalmente, postergar la devaluación para después de octubre? Parece difícil.

Humberto Zambon

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En la sociedad contemporánea, en particular en América latina, la inflación no es un problema monetario, como cree (o creía) Milei y sus asesores, y que es lo que enseñaba la teoría económica del siglo XIX, de la que se dicen sus seguidores, sino que es un fenómeno de la economía real, básicamente de distribución del ingreso.

Para Milei, siguiendo la teoría ortodoxa, el mecanismo inflacionario es el siguiente: el déficit estatal se cubre con emisión monetaria que genera aumentos de precios. Sin embargo, actualmente el gobierno que se jacta de haber eliminado el déficit fiscal no puede bajar la inflación mensual del 2% ni eliminar las presiones inflacionarias que amenaza con aumentarla. ¿Por qué? Porque la inflación argentina contemporánea no es de origen monetario.

En general, los precios no se fijan en un mercado de competencia más o menos perfecta, sino que en su mayoría son fijados en mercados monopólicos u oligopólicos, según sean:

1-Los productos de exportación (agropecuarios y energéticos) que tienen un mercado mundial y donde Argentina es “tomadora” precios. Como al oferente no le importa el destino del producto (mercado interno o exportación), ambos precios coinciden: es decir, el precio interno resulta del precio internacionalmultiplicado por el tipo de cambio menos las retenciones (las tan criticadas retenciones tienen como objetivo principal defender el consumo interno bajando los precios). Obsérvese que en esta categoría está la mayor cantidad de productos de la alimentación cotidiana, por lo que el tipo de cambio es fundamental en la determinación del índice de costo de vida.

2-Los productos de producción nacional: su precio se determina por los costos más una tasa de ganancia bruta(el mark-up); en los costos son fundamentales los salarios, la materia prima que, en la parte importada, el precio depende del tipo de cambioy, especialmente en algunas actividades, de la tarifade los servicios (electricidad, gas, etc), que son precios políticos regulados por el estrado.

3-Hay mercados, como el de las verduras, cuyo precio resulta de la oferta y demanda y dependen de la temporada y el clima. Es decir, de otros factores a los enunciados.

En resumen, la inflación depende del comportamiento de las variables: tipo de cambio, variación de salarios, variación de la tasa de ganancia, variación de las tarifas de servicios y otras menores. El tipo de cambio es fundamental.

Cabe recordar que, luego del golpe inflacionario que produjo la salida de la convertibilidad, con Néstor Kirchner vino un período de estabilidad (el promedio mensual de inflación fue 0,6%), debido a buenos precios de los productos de exportación y una política adecuada de desarrollo interno, con control de importaciones y acumulación de reservas en respaldo al peso, lo que permitieron mantener estable al tipo de cambio. Con Cristina Fernández continuó esa política (0,6% el primer gobierno y 0,7% los dos primeros años del segundo); durante los dos últimos años (2013 y 2014) el cambio de las condiciones del mercado mundial llevó a la inflación a un promedio del 1,8%.

Con Macri hubo un cambio de política: se desreguló la economía y se liberó el tipo de cambio. El resultado fue un aumento de la inflación (promedio del 2,9% los tres primeros años y al 4,6% el último) y, por necesidad, volver al control de precios, el despreciado ”cepo”, del que habla Milei y su gente. Con Alberto Fernández ocurrió la pandemia del COVID y luego la peor sequía de décadas, que generaron la caída de la producción, que incrementaron las presiones inflacionarias (llevaron al índice inflacionario mensual a un promedio del 5,7%.

No bien asumió Milei, en diciembre del 2023, produjo una enorme devaluación del peso del 118% que dio lugar a una inflación del 25,5% en diciembre, 20,6% en enero, continuando en los meses siguientes. La fuerte inflación desde diciembre del 2923 no fue heredada, como pretende el discurso oficial, sino que es consecuencia de esa devaluación de Milei.

A partir de febrero del 2024 la devaluación anunciada (y cumplida) fue del 2% mensual (ahora del 1%), muy inferior a la inflación, de forma tal que se fueron perdiendo las eventuales ventajas para la exportación de la devaluación de diciembre: en el año 2024 el peso argentino fue la moneda que más se revaluó en el mundo: el 44,2%. Es decir, el dólar resulta barato, lo que se puede verificar con la cantidad de turistas que viajaron al extranjero porque resultaba más económico que veranear en el país, o las “colas” para pasar a Chile (o a Paraguay o Brasil) para comprar más barato, desde electrónica y ropa hasta comida.

¿Cuál es la situación hoy? Por un lado, el índice de costo de vida no refleja toda la verdad, porque está mal evaluada la incidencia de las tarifas de servicios, de forma tal que se subestima la quita de subsidios que el gobierno viene haciendo a las tarifas. Por esa razón los salarios reales disminuyen su valor, lo que se refleja en la caída continua del consumo global. Al índice mensual que publica INDEC habría que sumarle aproximadamente un punto para acercarlo a la realidad.

En segundo lugar, el valor del peso está artificialmente “planchado” porque ahora son conscientes que cualquier devaluación va a terminar con la estabilidad monetaria y aumentar la inflación, que es una de las pocas banderas que les queda. Con el programa de desregulación y libertad económica, la devaluación, y con ello el fin de la inflación baja, parecen inevitables. La duda es ¿Antes o después de las elecciones? Como son conscientes que el resultado electoral es sensible a este tema, apuestan a demorarla más de los 7 meses que faltan para octubre.

Para lograr esta postergación están “entregado” las pocas reservas que quedan al Banco Central (se sabe desde antes que las reservas netas son negativas) y se recurrió al endeudamiento externo con el FMI, lo mismo que Macri en una situación similar (el argumento de que no aumenta la deuda es tán absurdo que no vale la pena perder tiempo en debatirlo), agravando el panorama externo del país y trasladando el problema a las generaciones futuras,

¿Podrá, finalmente, postergar la devaluación para después de octubre? Parece difícil.

29/07/2016

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