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La interna entre La Locura Avanza (LLC) y el macrismo venía -entre noviembre y diciembre pasados- escandalosa en modo farándula hasta que ambos espacios decidieron simular que los une el amor aunque en realidad se odien cordialmente por una razón de peso: disputan el mismo electorado. Y tanto parecen, un día, haber depuesto rencores, como otro haber regado las magnolias de su recíproco desdén.
Si bien se mira, el componente peronista de LLA podría no ver con buenos ojos un apareamiento de circunstancias con la corrupción y la casta, que no otra cosa es ese grupete macilento que se referencia en Mauricio Macri y que dice llamarse Propuesta Republicana (PRO), cuyo jefe está imputado de tentativa de estafa al Estado argentino cuando era presidente de la Argentina y lo primero que hizo, recién asumido, fue firmar un decreto por el cual el Estado nacional le condonaba a su empresa SOCMA (Sociedades Macri) una deuda de 70 mil millones de pesos. Un delito obsceno cuyo expediente el hombre que le exige a Milei respeto por "la institucionalidad", logró que, a su turno, sea tratado, como tribunal de última instancia, por la justicia de la capital federal, como podría serlo por la de Catamarca o Neuquén. Un caso de forum shopping exitoso
La Corte Suprema fue la que resolvió esto que parece una gruesa transgresión constitucional. Se trata de la justicia del régimen que vive hoy la Argentina, cuyos medios bocinan a coro que "régimen" es el de Venezuela, país que parece un bosque encantado donde ocurren cosas mágicas como la liberación de una mascarita que nunca estuvo detenida, valga la digresión.
Volviendo al tema inicial, digamos algo que ya se sabe pero que nunca es demasiado cuando la necedad es mucha y generalizada: la base electoral peronista que garantizó el triunfo de Milei en las últimas presidenciales, estuvo, en lo sustancial, constituida por una mesnada de ilotas de poca edad, gentes que nacieron el mes pasado y que hoy apenas pueden dar cuenta de cuál es su nacionalidad y que, si se les pide una descripción somera del país en que viven, enmudecen, pues no saben dónde están parados. Constituyen algún millón o par de millones de jovenzuelos/as, de 17 o 18, que balbucean todo menos porro, merca o birra, únicas palabras que pronuncian al toque y sin error. No nacieron peronistas. No saben lo que es eso. Sólo nacieron e incluso disponen de un lenguaje, y hasta caminan erguidos, son de padres peronistas y padecen de insatisfacción crónica, contra la que se rebelan del único modo que el instinto les dicta: se identifican con un animal político parecido a ellos o al que alucinan parecido porque no se peina y también insulta a los mismos que ellos desprecian: la "casta" y la política. De modo que si vieran al sujeto compartiendo sábanas y leches rancias con esa misma runfla que tan bien expresa Mauricio Macri, tal vez vuelvan, en trémulo espasmo, hacia el lugar que supongan le causa más daño al traidor que los defraudó rosqueando con el mismo que había dicho que representaba a la casta en estado de máxima pureza, como esos inciertos brebajes que suelen consumirse en ambos extremos de la pirámide social.
Tal vez captando este potencial efecto no deseado de las roscas o por puro instinto animal, la formación alienígena que conduce el país se ha dedicado, en los últimos meses, menos a la componenda con el PRO que a rapiñarle dirigentes. Luego de Valenzuela vendría Grindetti, a lo que parece.
No obstante, aquella eventual masiva mudanza de jóvenes desencantados sería la consecuencia de la desilusión cuando ésta es grande y pisa fuerte. Sin embargo, esa masa milennial acierta cuando percibe que las alabanzas a "la democracia" que ha venido profiriendo la vieja clase política no han sido otra cosa que excusas absolutorias para no hacer nada y, sobre todo, para mezquinarles el único derecho que ellos valoran: vivir libres de la angustia intensa que les provoca su rutinario transitar sin fin por la "superficie plana de la vida cotidiana". Un futuro. Y saber para qué viven, eso es todo lo que piden. Y no se lo piden, precisamente, a Leandro “Taser” Santoro ni a La Cámpora, que para ellos es como elegir entre un rati y la gorra. Son el problema, no la solución.
Y a la luz de lo que está ocurriendo con la UIF (Unidad de Información Financiera), una perlita más por si faltaba alguna: para los que creyeron que votando a Milei lo hacían contra la casta, que la inocencia les valga…!!! Y no se trata, en este affaire, de “casta”. Se trata de que la política tiene razones que la razón no conoce. Otro sí: la frase entrecomillada en el párrafo anterior, pertenece a Kenzaburo Oé en su inolvidable novela Una cuestión personal.
El caso es que la base social de La Locura Avanza. es tan sólida y formada como lo recién expuesto. Con el agravante de que esa base social escucha y sigue con unción pietista cualquier estúpida ocurrencia proferida por irresponsables adinerados del tipo Elon Musk, que un día pueden hacer explotar un "navío estelar" (starship) sobre el mar o sobre una ciudad como, al día siguiente, apoyar enfáticamente a los actuales nazis de Alemania que pugnan por volver a ser gobierno en Europa, como en 1933. Con el agravante de que a esa feligresía juvenil, que es legión, se la está preparando (en EE.UU., por ahora) para especializarla en ingeniería vinculada a la IA, sin advertirles a esos chorlitos deslumbrados por el dinero que, con esa formación, podrán acceder a un empleo que pronto les quedará obsoleto, por cuanto la estación terminal de la IA es que ella misma diseñe su propia programación. Así lo tiene dicho el profesor Daniel Innerarity en un libro suyo, publicado hace cinco años, titulado "El impacto de la inteligencia artificial en la democracia". En todo caso, es un intelectual destacado este investigador de la Universidad del País Vasco, y del que sería una buena idea conocerlo un poco más en la entrevista siguiente: ver enlace
Lo que en la Argentina ocurre, en suma, no figura en ningún manual, e incluso el peronismo tambalea. Hasta que tomó carnadura la "ficha limpia" como expediente exprés para proscribir a Cristina Fernández de Kirchner, la confianza esperanzada en que la reconciliación, al fin, ganaría los corazones, se basaba en que las diferencias entre CFK y Axel Kicillof no parecen ser conceptuales sino más bien de método. Si esto fuera así, la pipa de la paz se podría fumar entre marzo y mediados de este año con el anuncio de que Cristina es la candidata del peronismo para representar a la provincia de Buenos Aires en Diputados, y el gobernador, el catalizador de la esperanza nacional para 2027. Esto implicaría que las elecciones provinciales no se desdoblaran, lo cual también se anunciaría en combo con lo anterior. Si es así, colorín colorado, y la reparación, por fin, habría comenzado. La proscripción de Cristina prosperará si se consigue lo que no parece fácil: los dos tercios en ambas cámaras y siempre y cuando también prosperen las Extraordinarias, para lo cual también será preciso el quórum correspondiente. El punto es que si el gobierno no incluye en el temario el Presupuesto 2025, ese quórum no se conseguiría, pues a los 98 legisladores del peronismo se les pueden sumar los 22 que responden a Miguel Pichetto y los 12 que juegan con los radicales Manes y Lousteau, todos los cuales, en dulce montón, podrían voltear las sesiones extraordinarias. El argumento de éstos es sólido pero nulo en términos de eficacia política: de un Presidente que prefiere gobernar sin "ley de leyes" no puede sino sospecharse que anda flojo de credenciales republicanas y de apego a la institucionalidad; ahí radica la solidez. Pero el "soberano", lejos de ver así las cosas, pensará (es una manera de decir) que al buen Milei la casta le está poniendo palos en la rueda, lo cual le serviría a aquél para victimizarse y arrasar en el próximo "medio término".
Pero lo principal de esta embestida proscriptiva contra CFK, tal vez estribe en que así como ha sido redactada, se trata de una norma cuyos efectos enervantes del derecho a ser candidata tendrán lugar en 2025 debido a "delitos" cometidos hace varios años. Si eso no es aplicación retroactiva, se le parece bastante. Una ventana de oportunidad impugnativa, ahí. Por lo demás, el límite del 31/12/24 que impone la norma es tan arbitrario como ineficaz para eludir el ostensible vicio de la retroactividad en un tema en el que, por manda constitucional y legislación internacional vinculante, no puede haberla. Flojo de papeles el último desatino redactado por el ministro de la defensa nacional, cuyo desatino anterior fue hacerles la venia a los aviones de Su Majestad cuando violaban jurisdicción argentina procedentes de las “Falklands”. God help Petri, a ver si con la ayuda de Dios empieza a entender algo de lo que hoy no sabe ni medio: Defensa y Derecho.
Y ya saliendo del texto en dirección al contexto, decimos que no se trata sólo de reparar al país que ha sufrido la destrucción antinacional, antiobrera y antipopular que encarna este esperpento llamado La Locura Avanza (LLA), sino también de hacer lo propio con el peronismo que, a esta altura de las cosas, será socialdemócrata o no será nada pues el radicalismo, que parecía candidato natural a ocupar ese espacio, ha fenecido aunque nadie lo note. Esto es así, por cuanto, en el concierto internacional, la globalización tiende a la configuración de sistemas políticos de centroizquierda o fascistoides sin lugar para mediaciones, voluntarismos, ni prejuicios, y el único progresismo posible, en América Latina y en Europa, es la socialdemocracia, a la que muchos denuestan sin saber exactamente qué cosa ha devenido aquella formación ideológica y cultural nacida a fines del siglo XIX al calor de los combates teóricos que Eduard Bernstein libraba contra el "putschismo" leninista, que reputaba que la "toma" del poder mediante la insurrección armada era, a un tiempo, una cuestión de realismo y de principios. Esa socialdemocracia, así nacida, proponía que el paradigma marxista había sido superado por la realidad debido a que su base filosófica (la dialéctica hegeliana) también lo había sido, de modo que aconsejaba olvidarse de todo ello y centrar toda la actividad política de su recién fundada "Segunda Internacional" en torno a los conceptos de eleccionesy "democracia de masas" que, andando el tiempo y no sin sorpresa, vendrían a constituir la propuesta teórica medular de Laclau y Mouffe. De modo que la opción, para los peronistas, de cara al futuro -próximo y de largo plazo- es, o bien la teoría y la práctica que surgen del texto "Hegemonía y Estrategia Socialista" -de los nombrados-, o bien las conceptualizaciones de Guillermo Moreno y Santiago Cúneo en los paneles ad hoc que frecuentan. Es demasiado pronto para que surja una alternativa a esta desvaída opción, muy parecida al agua de los fideos, por cierto, pero los hechos son los hechos, ese es el estado en que se halla el peronismo, y sólo el colapso de la globalización alumbrará otras perspectivas. Y hoy, hay desorden, violencia vecinal, tráficos, estrés climático y guerra y adolescentes que timbean "on line" y se envenenan o suicidan a causa del tedio, pero eso solo no constituye ningún colapso de la globalización. Los que pretenden apropiarse del mundo son los que han construido esto, y aún conservan iniciativa y capacidad de daño y por ahora disputan entre ellos acerca de si lo mejor para robarse otros territorios es la guerra o un boleto de compraventa.
Y suponemos que serían éstas las cuestiones que Juan Grabois, certeramente, llama a debatir, pues no sólo de táctica se vive -dice- sino también de estrategia, sobre todo en tiempos crueles y difíciles. Hace ya bastante tiempo escribimos que a esto hay que oponerle algo de igual intensidad y sentido contrario, como en la Física; ahora se renueva -como una especie de precuela- en el pensamiento de este dirigente político y social con su concepto -casi poético- de "héroe veraz", que eso sería lo que habría que oponer al “villano veraz” que nos gobierna. Coincidencia absoluta con Grabois, aquí, quien –así me parece- luce más vocación por la santidad que por el heroísmo. Santo veraz, en todo caso. Como las campanas que anuncian el Jubileo, él siempre irrumpe, obstinado en su repique, desleyendo en el aire su pacífica quejumbre (Flaubert), y bien plantado en el barro de unos territorios que conoce como pocos. “Argentina Humana” se llama su último libro, y es imposible mencionar a Grabois sin que acuda a la mente la calidad humana de Mariann Budde, la obispa de la diócesis episcopal de Washington, insultada por Trump porque le reclamó “misericordia” para los niños gay. De un burro, sólo patadas…
La globalización ha prohijado el fascismo porque la globalización (y su epifenómeno, el libre mercado mundial como absoluto totalitario) es la última configuración existencial que puede exhibir el capitalismo como modo de organización de la sociedad. Pero vendrá la muerte y tendrá sus ojos, los ojos de la catástrofe, y a lo que quede en pie le tocará la ímproba tarea de seguir existiendo. No todo fue como se anunció que sería. Pero está siendo más o menos en la misma dirección, aunque así no lo vean algunos pequeñoburgueses un poquito atolondrados. Por caso, el autónomo operario "Bifo" Berardi, quien con su temor a cuestas, le riega el jardín al fascismo. Ver enlace
Por lo demás, para el buen Bifo todo da más o menos lo mismo; y Europa, Ucrania, Rusia o Palestina, caen bajo su anatema. Dice: "¿Quién podría querer traer un inocente al mundo en un país asolado por el «nacional-fascismo putinista» (sic), la locura de sus líderes nazis y el cinismo de sus aliados estadounidenses..." (otro sic). Esto es lo mismo que decir: recluyámonos y no nos reproduzcamos porque lo que acontece en ese país (Ucrania) es la prueba de que no hay que apoyar, ni a Rusia, ni a EE.UU., ni a Ucrania (¡ ...!). Ni el chileno Boric, un maestro en eso de amagar con la izquierda y patear con la derecha, lo hubiera dicho mejor. Se trata de un disparate “bífido” expelido luego de revolear adjetivaciones a la bartola, hijas de la ignorancia, claro es. Un sonoro y metonímico bife merece este Bifo, para quien no hay agresión de la OTAN a las puertas de Rusia, sino la pura arbitrariedad de un dictador nazi llamado Putin contra un país libre y soberano llamado Ucrania (gobernado por nazis locos, eso sí). Parece una cuestión de ignorancia. Sobre todo, de ignorancia acerca de la historia de Rusia y los pueblos eslavos de sus adyacencias. Pero sepamos que Rusia no es la Unión Soviética, pues estos parecen ser los terrores nocturnos de Berardi que, por lo demás, vienen como anillo al dedo para nutrir el diversionismo ideológico que practica el Departamento de Estado. Hay quienes, de buena fe, reputan, a este italiano, un intelectual de izquierda cuando, en realidad, podría ser un buen candidato de la Open Society para supervisar en Europa la implementación de la agenda Woke, el último invento de George Soros quien con magnífica ironía -aunque sin libros y sin noche- bautizó "despierto" (woke) a su diabólico proyecto de adormecer a todos para desviar la energía política de las masas juveniles de todo el orbe hacia puntos muertos y callejones sin salida. Pues has de saber, amigo Sancho, que el progresismo "woke" jamás tuvo en agenda cuestionar el poder global de las corporaciones internacionales ni del capital especulativo financiero, que ahí está el poderen el seno del mundo globalizado, así no lo pudo nunca decir un alucinado Alonso Quijano a lomos de su noble Rocinante y portando en la grupa a la bella Dulcinea, todo ello por algún lugar de La Mancha de cuyo nombre no hace falta que me acuerde.
Por lo demás, el fascismo siempre fue la última carta de que disponía una clase social dominante cuando peligraba su dominación, sólo que esta apelación a las armas (eso es el fascismo) se verificaba intramuros de los Estados nacionales. Hoy, el escenario global es la patria universal en la que una clase domina y otra trata de sacudirse unas cadenas oxidadas de tan viejas. Es éste el núcleo duro que rige el aparente caos en el que se desenvuelven los asuntos mundiales. Con el agregado de que habrá que estar siempre en guardia contra equívocos que ya resultaron catastróficos y a cuyo propósito nos hemos referido ya en otro lugar: si alguna vez la eventualidad fuera sustituir a la globalización o pensarla en términos “post”, habría que cuidarse de no erigir en su lugar un edificio social con grietas semejantes a las que hicieron colapsar a diversas experiencias anticapitalistas anteriores. Esos fracasos no legitiman al capitalismo, ni mucho menos a ésta, su versión globalizada, sino que nos obliga a inventar los modos y los métodos en que planificacióny libertadno sean, ya más, términos antagónicos. Nadie dijo que sería fácil.
Los medios que juegan en contra de toda soberanía nacional de los países periféricos consignan, para la Argentina, la noticia de la inflación a la baja. No dicen que esta baja es una función de la defunción del consumo, que es lo que este gobierno ha hecho. No hay demanda, la oferta queda en estado de latencia y los precios se estabilizan en una cima obscena a la que treparon antes. Esa es la "exitosa" estrategia que aplicó el tosco aficionado a la Economía que preside el país.
Además, también se hace silencio sobre cuestiones de microeconomía que resultan medulares a la hora de valorar lo actuado hasta hoy por el gobierno de LLA. Por caso, no parece haber demasiada originalidad en sus estrategas, pues hasta hoy no han hecho sino calcar sobre el exel aquel "plan" de Martínez de Hoz del bienio 1979/81: peso sobrevaluado sostenido con endeudamiento público de modo de hacerle "sentir" a las buenas gentes que la casa está en orden y la economía estable. Se trata, por ende, en un aspecto sustantivo, de un problema de tipo de cambio. Los precios subieron de entrada a una cima insólita y luego siguieron subiendo a menor ritmo durante un año, esto es, desde fines de 2023. En ese lapso, los analistas habituales aseguran que hubo un incremento del 300 % en el IPC... y el dólar vale lo mismo. De ese modo, los que aquí producen quedan fuera de competencia y les resultará mejor importar.
En tanto y siempre vigente, una voz se escucha todavía: "Macri en su feudo con la Corte de custodia, los medios aplaudiendo y grandes empresas agropecuarias en default. ¿Escenas de un país fallido?"; así se expresó CFK, sin eufemismos y hace poco tiempo. Y agregó: "...empresas que se llenaron de plata con gobiernos que detestan terminan arruinadas con los gobiernos que votan". Así concluyó la ex Presidenta. Epigramática y con reminiscencia wildeana.
Aunque no luzca con la evidencia de la luz del sol, esto es lo que está ocurriendo en el escenario global. Y en ese escenario, la Argentina deberá desplegar sus legítimas aspiraciones de alcanzar su ser soberano y en libertad. Pero eso no lo va a hacer el actual gobierno. Hay que desembarazarse del gobierno de Milei. Ya llega el "medio término" y si el mileísmo y la casta proterva se juntan, las gentes honradas estarán en problemas. Una razón más para poner toda la carne al asador en la provincia de Buenos Aires y dejarse de joder con protagonismos que no perjudican a los aspirantes a protagonizar sino al peronismo y su base social que, al parecer, todavía existe.
Eso es tan cierto como lo es que política y geopolítica, hoy como nunca antes, son conceptos inescindibles. Izquierda y derecha se decantan hoy a ambos lados de una opción geopolítica y geoestratégica. El fascismo en la globalización no expresa fortaleza ni significa que cuente con la iniciativa estratégica. Expresa lo contrario, es decir, debilitamiento y defensiva frente a actores globales que lentamente basculan hacia la superación de antiguas hegemonías. Y expresa también la incipiente configuración de un nuevo ciclo histórico. Y estos ciclos no son infinitos. Alguna vez, se acaban y el dato nuevo es que las élites estadounidenses ahora tienen conciencia de ello. Estas élites no incluyen, en primer lugar, a rutilantes jefes de Estado que van y vienen en el mercado político trasnacional, sino a "los que mandan" -como tituló un famoso libro suyo un viejo y ya olvidado sociólogo llamado José Luis de Imaz, tal vez excesivamente viejo y anacrónico como para citarlo hoy en una nota periodística-. Y esos que mandan parecerían no ser el producto de ninguna conspirativa conjetura si nos atenemos a los dichos de un periodista solvente y diestro en el oficio de informar, Ignacio Fidanza, quien, a través de su medio digital "La Política On Line" (LPO), el 19 de enero último escribió: «¿Macri responde acaso a los verdaderos jefes del experimento libertario de crear una Argentina capitalista? ¿Hay un dispositivo de poder que se ubica por encima de Macri y Milei que es el que interviene en los momentos críticos del proceso? Ver enlace
Según la pregunta lo sugiere, habría que entender que a Macri no lo perturba ser derrotado por Milei pues el ex presidente trabajaría, en tándem con aquél, para que el totalitarismo de mercado eche en nuestro país raíces nudosas, fuertes y lozanas.
Empero, Fidanza también matizó su interrogante, bastante retórico, por cierto. Agregó que en este país argentino, que se caracteriza por su ausencia permanente de planes serios para todo, es difícil creer que exista algo así como "un establishment tan articulado y con ideas tan precisas sobre lo que hay que hacer". Pero -decimos nosotros- un tal espécimen suprasistema no tendría por qué ser argentino de pura cepa. Los Caballeros de la Soberana Orden Militar de Malta, el Consejo Judío Mundial, el Opus Dei y la Masonería internacional nada tienen de argentinos, pero conocen estas pampas mejor que Martín Fierro. Es un decir, una especie de ejemplo conspiranoico, aceptemos, al que pretendemos ilustrativo.
En todo caso -decimos-, si existiera tal "estado profundo" de cabotaje, debería ocuparse de que Milei y Macri vayan juntos a las elecciones, pues de lo contrario un sonoro fracaso golpeará a las puertas de la derecha, enhorabuena, también decimos, como para que no queden dudas.
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